Foto portada: las casitas de Fátima. Fuente: Parroquia de Sant Joan.

La formación del barrio de Campoamor (1951)

Aquí reconstruimos las vicisitudes que condujeron al origen de uno de los barrios del sur de la ciudad en las duras condiciones sociales, económicas, políticas y urbanísticas de la dictadura franquista.

El lugar donde se alza el barrio de Campoamor estuvo ocupado, hasta finales de la década de 1940, por masía de Can Font, ahora denominada Granja del Pas. La documentación más antigua sobre dicha masía se remonta al siglo XVI, aunque algunos historiadores locales aseguran que fue erigida en el siglo XIV.

La familia Font explotó estas tierras para el cultivo hasta 1903 cuando Pere Font la vendió a Santiago Pasqual Bofarull, marqués de Villota, un rico hacendado de la Plana de Vic quien consideró más rentable dedicarla a la cría de ganado. Entonces se edificaron nuevas construcciones para guardar el pienso y los corrales para las vacas lecheras. La explotación llegó a tener 30 trabajadores y se criaban un centenar de vacas y terneras que se alimentaban con los cultivos de los campos de la finca.

Como era costumbre en la época, el cambio de propietario comportó el cambio de nombre y paso a llamarse Granja del Pas porque cerca de la finca había un paso a nivel de la vía del tren. Ignasi Pasqual, hijo de Santiago, heredó la finca poco después de la adquisición de su padre. Entre 1946 y 1953 vendió la mayor parte de la propiedad para edificar viviendas. Entonces, aun se cultivaban 60 hectáreas que comprendían desde Barberà del Vallès, los límites del campo de aviación hasta el actual Passeig del Comerç.  En la década de 1940 se construyó una bòvila para la producción de ladrillos que estuvo dedicada casi íntegramente a la construcción del barrio de Campoamor.

Los tres núcleos del barrio

Los primeros bloques de pisos empezaron a edificarse entre 1951 y 1952 entre las calles Campoamor, Lluís Creus y el Passeig Espronceda. En total se edificaron 320 pisos, 80 de los cuales fueron adquiridos por la empresa algodonera SAIDA para sus trabajadores, el resto fueron vendidos a la constructora Urbanizaciones Sabadell SA, que poco después quebró y dejó la zona sin urbanizar.

Los llamados "pisos viejos" los primeros que se construyeron en el barrio. Fuente: Parroquia de Sant Joan.
Los ‘pisos viejos’, los primeros que se construyeron. Fuente: Parroquia de Sant Joan.

No obstante, la construcción del barrio está vinculada al Plan Marcet de la Vivienda para paliar la carestía de viviendas para alojar a la oleada migratoria, que condujo a la proliferación de cuevas, barracas e infraviviendas. Dicho Plan se difundió en 1952, cuyo contenido de 13 puntos está transcrito íntegramente en las memorias de Marcet. En junio de 1952, Marcet se desplazó al Palacio de Pedralbes para exponerle a Franco su plan y recabar ayudas y, en noviembre del mismo año se constituyó la Junta Ciudadana para la Construcción de Viviendas en Sabadell. El plan quinquenal consistía en una contribución directa de los empresarios en función del número de obreros inmigrantes que tuviesen en nómina para construir 2.000 viviendas en dos años. Sin embargo, salvo en el caso de propio Marcet y García Planas, que construirá el barrio de Nostra Llar, la petición cayó en saco roto. El problema de las infraviviendas no será abordado en serio hasta 1955 cuando el Ayuntamiento creó la Delegación de Suburbios, que elaboró una estadística sobre la situación económica de los habitantes de las cuevas y ordenó la compra de terrenos para construir viviendas “ultrabaratas” destinadas a los habitantes de las cuevas de Sant Oleguer.

Como medida más inmediata y en los terrenos cedidos por la Caixa d’Estalvis Sabadell, se construyeron 154 casitas, conocidas popularmente como las casas de Fátima, ubicadas en el barrio de Campoamor entre las calles de Goya y Espronceda. Una iniciativa promovida por los jesuitas con mosén Josep Maria Borri a la cabeza. Su coste ascendía a 20.000 pesetas pagaderas en mensualidades de 150 pesetas y una entrada de entre 2.000 a 5.000 pesetas que podía financiarse a través de un préstamo avalado por la Caixa y el Gremi de Fabricants. La zona, que no contaba ni con servicios públicos, ni siquiera pavimento, se superpobló rápidamente. Hubo familias que pagaron una entrada de 12.000 pesetas y 600 pesetas mensuales por una habitación con patio.

Los bloques del polígono de Sant Pau. Fuente: Parroquia de Sant Joan.
El polígono de Sant Pau. Fuente: Parroquia de Sant Joan.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Vivienda (INV) fue el encargado de construir el polígono de Sant Pau que constaba de 463 pisos, edificados en una sola fase distribuidos en pisos de distintas alturas, con un máximo de cuatro plantas, excepto uno de ocho pisos, denominado el rascacielos de los maestros, destinado a los docentes de la escuela pública Sallarès i Pla, ubicada en los bajos del polígono.

Los bloques estaban separados por islas que formaban patios interiores y una calle central en medio. La superficie útil de las viviendas era de unos 55 metros cuadrados, algo mayores que los pisos de la iniciativa privada que podían tener menos de 40 metros cuadrados. También, se construyó una escuela con 21 aulas. Cada piso costaba unas 76.000 pesetas y las cuotas mensuales eran de 177,52 pesetas. El 3 de febrero de 1958 se inauguró oficialmente, el grupo Sant Pau, que contó con la presencia del gobernador civil de Barcelona, Felipe Acedo Colunga y las máximas autoridades locales. Poco después de la inauguración del polígono se realizó un censo de sus habitantes, según el cual de los 1.824 vecinos, 1.604 (86 por ciento) procedían de Andalucía, Extremadura, Murcia y las dos Castillas y 220 de otros lugares de Catalunya.

Edifici Campoamor - Josep Comas
Los pisos de los maestros, hace un año. Autor. David B.

Estos tres sectores de viviendas, Campoamor, Fátima y Sant Pau, constituyen la parte más antigua del barrio. Un área que entonces estaba dispersa y sin nexos de unión entre ellos. En 1962 el Patronato Municipal de la Vivienda construyó los bloques de pisos conocidos como el sector Goya y tres años más tarde se edificaron los pisos de los metalúrgicos.

Por otro lado, una experiencia innovadora fue la cooperativa de viviendas La Vaguada, impulsada por la asistencia social del barrio, Carme Obradors, fundada en 1963 por 145 trabajadores a fin de gestionar directamente la construcción de viviendas para sus socios. La cooperativa, dirigida por una junta rectora formada por los socios, compró los terrenos que la Caixa d’Estalvis de Sabadell poseía entre las calles de Fátima, Barret y Moragues. Asimismo se encargaron de los planos y buscar una constructora. En 1965 se entregaron los primeros 40 pisos, por un valor de 180.000 pesetas cada uno, financiados con créditos de la Caixa d’Estalvis y ayudas estatales. El proyecto proporcionó viviendas bien construidas y equipadas con calles pavimentadas, aceras, alcantarillado, garajes, parque infantil y locales sociales. Ese mismo año se inauguró la biblioteca de la cooperativa, en la calle Campoamor, 38 que fue financiada por un grupo de catalanes emigrados a Venezuela.

Así pues el barrio se formó con esta conglomerado de grupos de vivienda, de creación pública y privada, a los que fueron sumando algunas casas particulares, hasta configurar su actual estructura urbanística.

El Camino Negro

El barrio presentaba las carencias estructurales típicas del franquismo, sin equipamientos, zonas verdes, locales sociales, transporte público e infraestructura urbanística básica como aceras, pavimentación y alcantarillado. Campoamor era un barrio aislado, donde no existían servicios sanitarios. De modo que cuando se presentaba una urgencia, el vigilante del barrio, pagado por los vecinos, debía desplazarse hasta el centro y acompañar al médico. Después, vino el doctor Pareja que acudía en bicicleta.

Las riadas de 1966 tuvieron un efecto devastador en el Vallès y en el barrio. Autor: Jaume Borràs/Arxiu Tobella.
Las riadas de 1966. Autor: Jaume Borràs/Arxiu Tobella.

El camino más corto para llegar al centro era el conocido como Camino Negro que arrancaba desde lo que ahora es la Gran Vía, siguiendo el trazado de la calle Campoamor. El camino era oscuro porque estaba cubierto del carbón que empleaban los trenes, que se convertía en un lodazal cuando llovía y obligaba a dar largos rodeos para evitar quedar atrapado en los socavones rellenos de fango. Además, la ausencia de alumbrado público y la desolación del entorno le conferían un aspecto siniestro. La instalación del alumbrado público no supuso ninguna mejora pues las bombillas se fundían o desaparecían. Por ello, los vecinos y vecinas que se desplazaban a sus centros de trabajo no olvidaban llevar una linterna en el bolsillo. El vigilante del barrio solía reunir a las mujeres trabajadoras antes del amanecer para acompañarlas a sus centros de trabajo. A la hora de volver al barrio, los vecinos solían ponerse de acuerdo para volver juntos. Nadie se fiaba de los horarios de los autobuses Martí cuya parada más próxima estaba en la Creu de Barberà.

Los problemas de aislamiento y falta de transporte público se vieron incrementados por la escasa oferta comercial. En la década de 1960 sólo existían cinco tiendas de comestibles, cinco carnicerías y cuatro panaderías, y muchos vecinos se desplazaban al centro para hacer las compras de otros artículos de consumo.

La ausencia de equipamientos y servicios públicos básicos estaba agravada por la existencia de un colector de aguas sucias que desembocaba justo delante de la escuela pública del polígono de Sant Pau y se convirtió en un foco permanente de malos olores, infecciones y ratas como conejos. A principios de la década de 1960 en el barrio sólo existían dos o tres aparatos de teléfonos particulares y uno de uso público, instalado en un comercio.

Las riadas de 1962

El aguacero que cayó sobre el Vallès el 25 de septiembre de 1962 afectó gravemente al barrio. La calle Campoamor, construida sobre una antigua riera, parecía un río desbordado y el agua inundó todos los bajos, aunque afortunadamente sin provocar víctimas mortales.

El barrio quedo incomunicado y no había forma de llegar al resto de la ciudad. Los habitantes de los bloques de Sant Pau hubieron de limpiar toneladas de barro y las familias de los pisos inferiores buscaron refugio en las viviendas superiores. En otras zonas del barrio se instalaron unos barracones prefabricados para acoger a los damnificados.

Iglesia, asistencia social y movimiento vecinal

En abril de 1963, el obispo Gregorio Modrego creó la parroquia de San Juan Bautista. El templo se ubicó en los bajos de los bloques 38 y 38 bis de la calle Campoamor donde había habido una antigua escuela unitaria y fue inaugurado en junio de 1964 coincidiendo con la festividad del patrón. Inicialmente la iglesia dependió de la parroquia del barrio de Gràcia pero con el crecimiento de los barrios de la zona sur se convirtió en la parroquia de Campoamor y Espronceda. Además del templo propiamente dicho, constaba de un despacho parroquial, otro para la asistenta social y una sala de reuniones que fue el escenario de numerosas asambleas de vecinos y actos clandestinos en los últimos tiempos de la dictadura.

Josep M. Canals, mosén Dinamita, en una de sus homilías.Fuente: Parroquia de Sant Joan.
‘Mosén Dinamita’, en una homilía. Fuente: Parroquia de Sant Joan.

El primer rector de la iglesia fue Josep Maria Canals Lamiel, vicario de la parroquia de Gràcia, y conocido como mosén Dinamita por sus homilías de denuncia contra el régimen y que  militaba en el Front Nacional de Catalunya (FNC). Canals estuvo al frente de la parroquia hasta 1976.

Otra persona que dejó huella fue Carme Obradors, primera asistenta social del barrio donde empezó a trabajar en 1963 en pequeño despacho cedido por la parroquia en el marco de un proyecto de Càritas. En su primer informe, Obradors, que durante muchos años militó en el PSUC, realizó una detallada exposición sobre las carencias de equipamientos e infraestructuras en el barrio y la ausencia de interés de la administración local para paliarlos.

Mosén Canals y Obradors formaron una especie de tándem para conseguir mejoras como un dispensario médico o la organización de actividades para la infancia y la juventud. Asimismo tuvieron un papel determinante para promover la constitución de la Asociación de Vecinos.

Otra personalidad relevante del barrio fue Ginés Fernández, que se instaló en 1965 en los pisos de los metalúrgicos. Militante del PCE, en Catalunya se afilió al PSUC. Fernández fue uno de los fundadores de CC.OO en Sabadell, por ello fue detenido, juzgado y condenado en mayo de 1969 por el Tribunal de Orden Público. En esos años, trabajó estrechamente con mosén Canals y Carme Obradors. A finales de la década de 1960 Ginés Fernández fue elegido presidente de la entidad, pero no pudo tomar posesión del cargo por su participación en “actividades subversivas”. Hasta 1974 no pudo acceder legalmente a la presidencia de la asociación vecinal, que abandonó en 1979 para presentarse en la lista de las primeras elecciones municipales democráticas, ejerciendo de concejal de Deportes en las dos primeras legislativas del Ayuntamiento.

El movimiento vecinal arranca en el sector Goya y los vecinos de la cooperativa La Vaguada que constituyeron sus respectivas agrupaciones vecinales. Posteriormente, en la década de 1960, se creó la agrupación de Cabezas de Familias que sería el embrión de la Asociación de Vecinos de Sant Pau-Campoamor.

La Asociación de Vecinos y la parroquia de Campoamor dieron cobertura y apoyo al movimiento obrero y democrático. De hecho del barrio surgieron numerosos líderes sindicales y de partidos de izquierdas como PSC, PSUC y LCR. El barrio vivió con intensidad las movilizaciones y conflictos laborales de la década de 1970. Así se volcó en el conflicto de la empresa Clima-Roca, la única industria radicada en el barrio dedicada a la producción de aparatos de aire acondicionado que se instaló poco después de la construcción del polígono de Sant Pau.

En enero de 1975, cuando la empresa que contaba con una plantilla de 350 trabajadores, se comunicó el despido de 17 operarios. Se inició una dura y larga huelga, en solidaridad con los obreros se convocó una gran manifestación en el paseo Espronceda que acabó con cargas policiales y 17 detenidos. Este conflicto provocó una oleada de apoyo de las asociaciones vecinales de la ciudad, especialmente cuando tres trabajadores decidieron encerrarse en la iglesia de San Juan Bautista y declararse en huelga de hambre. Cada tarde los empleados de la empresa se concentraban delante del templo para manifestar su apoyo a los huelguistas. En un intento de mediar el conflicto fueron visitados por el obispo Jubany, el gobernador civil de Barcelona, Rodolfo Martín Villa, y el presidente de la Diputación, Joan Antoni Samaranch. Finalmente, tres meses después de iniciado el conflicto, la empresa hizo una oferta de readmisión que no obstante no benefició a todos los trabajadores despedidos.

Vida cultural

La entidad más antigua del barrio fue la Unión Deportiva (UD) Campoamor, surgida en las casitas de Fàtima, durante sus años de esplendor jugó varias temporadas en Segunda Regional y su campo de fútbol ubicado cerca de la Granja del Pas se llenaba de aficionados los días de partido. Al principio no había no había ni una barraca para cambiar de ropa y los jugadores lo hacían en el despacho de la parroquia.

Equipo de la Unión Deportiva Campoamor, la entidad más antigua del barrio. Fuente: Parroquia de Sant Joan.
Equipo de la UD Campoamor. Fuente: Parroquia de Sant Joan.

Otro de los espacios de socialidad del barrio fue el Club Si, impulsado por un grupo de alumnos del colegio Sallarès i Pla que tenía su sede en los bajos anexos al centro docente. La entidad juvenil llegó editar a editar un boletín y desapareció a principios de la década de 1970.

El Cine Campoamor se creó en 1958 por iniciativa de la Agrupación de Padres del colegio Sallarès i Pla para aprovechar la sala de actos de la escuela y que ofrecía sesiones los sábados y domingos con películas del Oeste, de los hermanos Marx y de vampiros. El primer aparato de proyección fue proporcionado por la congregación mariana San Luis Gonzaga que rápidamente se quedó obsoleto. La agrupación contrajo una deuda para poder hacer frente al crédito de la Caixa d’Estalvis y adquirir un proyector que permitía pasar las películas sin interrupciones, posteriormente se volvió a renovar el equipo a fin de adaptarse al sistema de la principal cadena de Sabadell y ofrecer los estrenos cinematográficos sin necesidad de desplazarse al Centro. En 1965 la dirección del centro escolar maniobró para quedarse con el proyector y expulsar a los padres, cuando éstos dejaron de ocuparse del cine las sesiones no duraron ni dos años y el añorado cine de barrio dejó de existir en 1967. Posteriormente, la Asociación de Vecinos intentó recuperar el proyector, que había pasado a manos del Ayuntamiento, pero todos sus esfuerzos resultaron inútiles.

La plaza Picasso

El espacio que actualmente ocupa la plaza Picasso, ubicada entre el paseo Espronceda y los bloques de Sant Pau, era propiedad del Ministerio de la Vivienda. En principio estuvo ocupado por un destartalado almacén de carbón que finalmente fue derrocado. Durante una época también su utilizó para fabricar las vigas y grandes placas de cemento que se emplearon para construir el Polígono Espronceda.

Finalmente quedó como un descampado donde se acumulaba la basura y la suciedad. En 1978 y ante la desidia del Ayuntamiento un grupo de vecinos se decidieron a limpiarlo. Empezaron a circular rumores sobre la posible construcción de bloques de pisos y otros que sobre un mercado. En cualquier caso, los vecinos se mostraron dispuestos a luchar para conseguir una zona verde y un parque infantil de los que carecía el barrio. Así, pues, tras la limpieza del solar se dedicaron a plantar árboles de los bosques próximos y de los viveros de la zona.

Por su parte, una noche, las autoridades municipales arrancaron todos los árboles, lo cual provocó gran indignación en el vecindario y una gran movilización para volverlos a plantar, estableciéndose turnos de vigilancia. En el centro de plaza se habilitó una pista de baloncesto donde jugaba el equipo de chicas del barrio. Posteriormente, el Ayuntamiento realizó una pequeña remodelación urbanística y colocó unos muros para delimitar su perímetro. En 1986, el Ayuntamiento presentó el proyecto definitivo de urbanización de la plaza Picasso.

En 1985, la empresa pública de la Generalitat ADIGSA, se hizo cargo del polígono de Sant Pau que con la implicación del Ayuntamiento y los vecinos dieron un gran impulso a la rehabilitación de sus edificios y calles.

Bibliografía  

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MARCET COLL, José María. Mi ciudad y yo. Veinte años en una alcaldía, 1940-1960, Duplex, Barcelona, 1963.
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DD.AA. Ayer y hoy del barrio Campoamor. Cop. Agulló Costa, 1974.

Foto portada: las casitas de Fátima. Fuente: Parroquia de Sant Joan.