Inés Arrimadas, portavoz de Ciutadans: “la mejor alternativa al independentismo es que España funcione”

Inés Arrimadas

Nacida en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1981, reside en Catalunya desde el 2008. Abogada de profesión, es diputada de Ciutadans  en el Parlament de Catalunya desde el 2012. Actualmente es presidenta y portavoz del grupo parlamentario.

La entrevisto el pasado martes en la sala Sallarès i Pla del Gremi de Fabricants donde el president, Carles Puigdemont, ha participado en la Jornada d’Economia Industrial organizada por la Fundació per la Indústria.

¿De dónde proviene su vocación política? ¿Qué le impulsó a militar en C’s?
Nunca me había planteado estar en política, ni había militado en ningún partido político. De pequeña no soñaba ni en ser alcaldesa ni presidenta de gobierno. A finales del 2010, una compañera de trabajo me dijo que el sábado iba a ir a un acto de Ciudadanos, de ese chico que habla tan bien. Fui al acto y me pareció de todo menos un acto político. Vi discursos muy sensatos. Un discurso muy en positivo que no se basaba en criticar a los demás. Incluso me acuerdo que Rivera reconoció cosas que PP y PSOE había hecho bien en estos 35 años. Eso me gustó. Yo nunca me había encajado ni en la derecha del PP ni en la izquierda tradicional del Partido Socialista. En Catalunya tampoco compartía las tesis nacionalistas ni independentistas. Estaba en un territorio donde no me sentía representada en las instituciones.

Para mí descubrir Ciudadanos fue descubrir un partido que, por fin, me representaba. Poco a poco me fui involucrando. Me empecé a relacionar con la gente joven del partido. Un día fui a una radio a representar a Ciudadanos y Albert me escuchó. A partir de ahí me fui vinculando más, hasta que, en las elecciones del 2012, entro como diputada. Albert me propuso que me presentara a las primarias para ir de número cuatro. La verdad es no lo tenía nada claro. Me pasé tres noches sin dormir, porque sabía que eso iba a cambiar mi vida. Militar en Ciudadanos en Catalunya en el 2012 no tenía nada que ver con hacerlo ahora. Al final decidí ser valiente en vez de ser una miedica. Pregunté si tenía excedencia en la empresa privada. Me dijeron que sí, que podía acogerme a una excedencia forzosa por cargo público. Eso también me ayudó a decidirme. A partir de ahí todo ha ido creciendo muy rápido.

¿Cómo se define usted en el eje social: liberal, democristiana, socialdemócrata?
Me siento representada por el grupo parlamentario europeo de los Demócratas y Liberales. Siempre he creído que hay que garantizar la igualdad de oportunidades con servicios básicos, eso para mí es fundamental. Hay que generar riqueza para poder repartirla. Estoy en ese espacio de centro. En el ámbito social me considero progresista, con una sanidad y educación pública de calidad. En el ámbito económico defiendo la economía de mercado como el mecanismo mejor -no digo perfecto- para crear riqueza y poder repartirla. Nunca he encajado entre los conservadores liberales, ni con los progresistas intervencionistas. Estoy a medio camino entre una cosa y otra.

Inés Arrimadas¿No resulta difícil la convivencia con Convergència en el mismo grupo parlamentario europeo ALDE?
La verdad es que no. Convergència tiene allí un peso muy pequeño. Además, quien conoce el funcionamiento del Parlamento Europeo sabe que no es lo mismo un grupo parlamentario en Europa que en un parlamento de aquí. Aquí en un grupo parlamentario votan todos a una, allí puedes estar en el mismo grupo y votar cosas totalmente diferentes. Es simplemente un paraguas institucional, pero no tienes una dinámica de voto como aquí, ni hay un presidente único. Los eurodiputados tienen mucha autonomía. Ha sido muy importante que Ciudadanos entre en el grupo ALDE, porque antes los únicos que daban su opinión eran PNV y Convergència. Faltaba un grupo como el nuestro que diese otra visión de este tema. De todas formas si compartimos alguna idea con Convergència tampoco pasa nada. No busco siempre la diferencia. Si hay algo en que estamos de acuerdo no pasa nada. Votamos igual y punto.

¿Comparte la opinión que el éxito del independentismo radica en el inmovilismo del PP? ¿Cree que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut fue el detonante del crecimiento del soberanismo o solo fue el pretexto?
Ha sido una combinación de ambas cosas. La política del gobierno de la Generalitat durante décadas ha sido ir fomentando un desapego de los ciudadanos catalanes de las instituciones españolas para tener siempre la excusa que lo que va mal es siempre culpa de España. Además, obviamente, el inmovilismo del gobierno del PP de los últimos años ha sido un detonante fantástico para el independentismo. Por tanto, no creo que venga de la sentencia del Tribunal Constitucional. Es un trabajo que se ha hecho aquí desde hace décadas. Los independentistas quieren vivir mejor, darle un mejor futuro a sus hijos. Ven a Mariano Rajoy y ven imposible reformar esta España. Pero sí que creo, primero, que no toda la culpa es de España. También que ha habido cosas que hemos hecho mal desde aquí. Segundo, sí confío en que España se puede reformar, lo que tenemos que hacer es cambiar de políticas y de presidentes.

¿Cree que el movimiento independentista está actualmente en declive?
Con las elecciones generales españolas el foco mediático se ha trasladado a lo que estaba pasando en el Congreso de los Diputados. Cosa que demuestra que a los catalanes también nos interesa lo que está pasando en España, igual que nos interesa lo que está pasando en Europa. Por tanto, es mentira esa idea alimentada por muchos, que nos daba igual lo que está pasando en España porque ya hemos desconectado. Nos sigue preocupando lo que pasa en el Congreso porque allí también estamos representados los catalanes. La mejor alternativa al independentismo es una España que funcione, con un gobierno nuevo, con un gobierno dialogante que acepte que aquí hay reivindicaciones legítimas. Por ejemplo, nosotros defendemos el corredor Mediterráneo. Por eso la gente ha estado expectante, aunque lamentablemente tengamos que repetir las elecciones.

¿Cuál es la viabilidad de la hoja de ruta soberanista? ¿Es posible la independencia exprés en 15 meses?
Obviamente, no. Además, no es que lo piense yo, los propios que dirigen esto empiezan a reconocerlo. Puigdemont lo reconoce, Mas empieza a reconocer que saldríamos de la Unión Europea y del euro. Que no es viable lo saben quienes los están impulsando. A mí lo que más rabia me da es que estén utilizando la buena fe y la ilusión de muchísima gente que ha confiado en que esto es posible, que esto se va hacer realidad. Simplemente por un objetivo político de ganar tiempo para refundar Convergència, de tener una excusa para no hablar de la corrupción aquí, de una venganza personal de algunos con un proceso que les ha tratado mal.

¿No le preocupa que esto pueda generar una gran frustración en amplios sectores de la población catalana?
Sí. El independentismo nunca ha sido mayoritario pero es muy importante. Eso hay que verlo, no es como Rajoy que dice que no existe. Sí que existe. Me preocupa la frustración general, también la de la población no independentista que ve cómo su gobierno se ha pasado años y años hablando de la independencia y no ha hecho nada más y la frustración de la gente independentista a quienes han engañado. Han confiado en su presidente cuando decía: ‘Voy a declarar la independencia en 18 meses. Tranquilos no va a pasar nada malo. Todo va a ser fantástico’. Y resulta que todo era mentira. Las sociedades frustradas tienen un problema. Por eso quiero, desde Ciudadanos, dar una salida para la reforma de España y de Catalunya.

¿Cuáles serían sus propuestas para reconducir el pleito identitario en Catalunya?
Es evidente que hace falta un nuevo gobierno de España. Con un gobierno de mayoría absoluta del PP y con Rajoy, estaríamos cada vez peor. Un nuevo gobierno, reformista, porque la gente lo que quiere es una España mejor, con un mejor sistema educativo, un mejor sistema sanitario, un mejor sistema laboral, con una justicia no politizada, menos corrupción. Eso se hace reformando España. A esa parte de independentistas que quieren vivir mejor y que creen que la solución es la independencia, Ciudadanos les ofrece una España reformada, una España que funcione mejor. Después, en Catalunya, también hay que reformar muchas cosas. Tanto para el conjunto de España como para Catalunya tenemos un proyecto reformista, de futuro, realista y moderado. No desde los extremos.

¿Si usted fuera presidenta de la Generalitat, ¿qué primeras medidas emprendería?
La primera pata sería reformar la administración pública para quitar la grasa de los enchufados y las duplicidades, que meta todos los recursos en servicios básicos y ayudas a la gente. La segunda, un proyecto de creación de empleo que se centre en la industria, en sectores como la logística y la innovación. Las políticas de creación de empleo en Catalunya son un desastre, no sirven para nada. La tercera, la lucha contra la corrupción. Es decir, reformar Catalunya para vivir mejor. Esto, sin renunciar a reivindicar ante el gobierno de España mejoras para Catalunya como el corredor Mediterráneo, rodalies o un mejor sistema de financiación. No es incompatible reconocer que aquí hay que cambiar cosas y, a la vez, ser firmes defensores de mejoras respecto al gobierno de España. Creo que la estrategia de negociación es mucho mejor cuando no dices que te vas y vas a declarar la independencia, sino cuando dices que te quieres quedar, pero me debes, esto, eso y lo otro. Me parece una estrategia mucho más inteligente para los catalanes porque, al final, los ciudadanos sean o no independentistas lo que quieren es vivir mejor. Catalunya tiene la presión fiscal más alta de toda España. Ser autónomo en Catalunya es donde más cuesta de toda España. Son cosas que nos impiden crecer como deberíamos hacerlo. Sin renunciar a decir que en España se han hecho cosas fatal y que, si llego a ser presidenta de la Generalitat, pienso defender con uñas y dientes. Por ejemplo, que el puerto de Barcelona no esté conectado con el aeropuerto me parece una vergüenza. Pero eso que ha hecho mal el gobierno de España no me sirve excusa para no hacer los cambios que tenemos que hacer aquí.

Inés ArrimadasUsted se ha proclamado partidaria de una reforma de Constitución. ¿Cuáles serían los ejes de esta reforma?
Las reformas que necesita España son tan importantes que se tendrán que plasmar en la Constitución. La reforma constitucional no es un fin en sí mismo, sino un medio. Hay que reformar la administración pública clarificando las competencias para que no haya todos los días conflictos de competencias. Eliminar duplicidades, como las diputaciones, despolitizar la justicia y que los jueces sean elegidos por jueces y no por políticos. Todas esas cosas se tendrán que plasmar en la Constitución española. En el ámbito territorial hay que clarificar muy bien cuáles son nuestras competencias y cambiar el modelo de financiación de las comunidades autónomas. Además, hay que respetar las singularidades territoriales. Catalunya tiene una singularidad cultural y territorial que hay que respetar en la Constitución. Todo eso plasmado puede dar un nuevo escenario político que sería una alternativa a la ruptura del independentismo o al inmovilismo del PP.

Nosotros siempre hemos defendido una reforma federal en el sentido que, en un país descentralizado que es el que ya tenemos, cada administración sepa cuáles son sus competencias, no haya duplicidades, tenga una financiación adecuada para sus competencias, tengan corresponsabilidad fiscal y autonomía financiera. Ese es el modelo de corte federal, que ya tenemos en la parte de la descentralización, lo que nos falta es la parte de corresponsabilidad fiscal y autonomía financiera. Se trata de culminar un proceso de reforma federal.

¿No le parece contradictorio apostar por un modelo federal y al mismo tiempo eliminar el Senado cuando en todos los sistema federales como en Estados Unidos o Alemania, es una pieza fundamental como cámara de representación territorial?
Nosotros proponemos eliminar el Senado porque tal y como está no sirve absolutamente para nada, ni es una cámara de representación territorial. Otra cosa es sustituir ese Senado tan caro y que funciona como cementerio de elefantes de los partidos por una cámara de presidentes de Comunidades Autónomas que sería muy parecida al modelo alemán. El modelo alemán es más parecido a nuestra propuesta que un Senado convencional como el que tenemos ahora.  Proponemos un organismo donde se reúnan todos los representantes de las regiones y donde se puedan dirimir, con capacidad de decisión, cuestiones territoriales. Por ejemplo, leyes que afectan a nivel autonómico, proyectos como el corredor Mediterráneo que afectarían a dos o tres comunidades autónomas. Todo eso tendría un espacio de debate y decisión propios. La cooperación es muy importante, algunos quieren la reforma federal pero sin querer dar cuentas a nadie, ni cooperar con ninguna comunidad autónoma. Nosotros pensamos que, para que un país federal funcione bien, todas las regiones deben tener claro que tienen que colaborar y debe existir lealtad institucional cosa que ahora mismo no está pasando.

¿Por qué cree que las autonómicas catalanes del 27S C’s fue la segunda fuerza política con 18 por ciento de los votos y en las generales del 20D descendió al cuarto puesto con el 13 por ciento de los votos?
Las dinámicas de voto entre las elecciones autonómicas y las generales en Catalunya no tienen nada que ver. Si se hace una lectura de todas las elecciones, Catalunya es la comunidad autónoma donde más cambia el voto. Eso hay que tenerlo en cuenta. En segundo lugar, nosotros en Catalunya ya somos conocidos como un partido a nivel catalán para solucionar determinados problemas relacionados con el nacionalismo. Es normal que la primera vez que nos presentamos al Congreso de los Diputados la gente nos siguiera viendo como ese partido catalán que trabaja en Catalunya, pero no como una opción de gobierno para toda España. Creo que eso lo vamos a corregir con el tiempo. Seguro que también hubo fallos en campaña que podemos corregir. La lectura es bastante positiva, la primera vez que nos presentamos al Congreso obtenemos cinco diputados en Catalunya donde existe no solo la gran pluralidad política de derecha, izquierda y centro, sino entre nacionalistas y no nacionalistas… encontrar un hueco de cinco diputados no me parece tan mal resultado.

Inés Arrimadas¿Cuáles son sus argumentos para oponerse a un referéndum de autodeterminación en Catalunya como en Escocia o Quebec?
Nosotros somos pragmáticos y sabemos que esa no es la solución. Un referéndum de sí o no nos independizamos no es la solución para los problemas de los catalanes. Hay muchos catalanes que quieren la independencia porque quieren solucionar sus problemas. Desde 2010 llevamos hablando del referéndum y no hemos conseguido nada. No hemos conseguido ni referéndum, ni mejor financiación, ni más competencias, ni más recursos, ni gestionar mejor la Generalitat de Catalunya, sino todo lo contrario. No voy a apostar por meterme en un camino cuando sé que no es la solución.

Aparte que no creo en el modelo de ir haciendo referéndums de secesión cada cinco minutos. Eso genera inestabilidad, desapego. Son muy interesantes las tesis y los escritos de Stéphane Dion, que elaboró la Ley de la Claridad en Canadá, que habla de los efectos que tiene en la sociedad el obligarte a decidir entre una identidad u otra. Por tanto, no es una solución y lo que hace es enquistar un problema. Hemos comprobado lo que pasa cuando echamos todas las cartas al referéndum, que es lo que se hecho en Catalunya desde el 2010 y no ha servido para nada ¿Por qué no intentamos reformar España y de paso Catalunya? Quien quiera seguir apostando por el referéndum que lo haga. Quien quiera seguir diciendo a los catalanes que la solución mágica a todo lo que está pasando es pedir un referéndum, que no se va a producir, que lo diga, pero ese no es nuestro camino. Yo me parto la cara para que en Madrid se sepa que aquí hace falta un mejor sistema de financiación, mejor sistema de rodalies, corredor Mediterráneo. Y que aquí se sepa que hay que luchar contra la corrupción, contra los chiringuitos. Esto me parece más pragmático y una mejor opción de futuro.

¿Qué diferencias aprecia entre los estilos presidenciales de Artur Mas y Carles Puigdemont?
No he tenido mucha relación con ninguno de los dos. Con quien más relación he tenido es con Puigdemont. La valoración que puedo hacer no es del punto de vista personal, sino institucional. Se nota que Carles Puigdemont no lleva tantos años en cargos de responsabilidad en la Generalitat ni en la presidencia y que puede tener un trato más cercano. También es cierto que, antes de ser presidente, había hecho unas declaraciones que tenían tela, por decirlo coloquialmente, que muestran que no partía de un posicionamiento muy moderado, sino todo lo contrario. Desde que accedió al cargo se ha moderado en sus declaraciones, cosa que me parece positiva, pero creo que el trasfondo es el mismo. Es una persona que tiene como prioridad absoluta que Catalunya deje de ser España y que los catalanes dejemos de ser españoles. Por tanto, no ha habido tanto cambio en el rumbo de la Generalitat entre Mas y él. De hecho, a Puigdemont le eligió Mas y si lo hizo es porque, más o menos, garantiza una continuidad.

Su formación se ha mostrado contraria a la inmersión lingüística ¿Qué modelo proponen para Catalunya?
Un modelo trilingüe. En primer lugar hay que decir que los problemas de la educación no sólo son el modelo lingüístico. Hay problemas de calidad, de abandono prematuro, de elevada repetición. Para mejorar esto es necesario un modelo de educación que copie los elementos positivos de otros países. Sustituir la formación memorística por una de competencia, mejores herramientas y formación para el profesorado, etc. Nosotros apostamos por un modelo moderno de tres lenguas: inglés, castellano y catalán como idiomas vehiculares. Por supuesto, hay que seguir defendiendo el catalán como lengua vehicular de la escuela catalana, pero conjuntamente con el inglés y el castellano.

A mí nadie me ha convencido todavía que estudiar en una lengua es mejor que hacerlo en tres. Es el modelo de las escuelas de élite, que cuestan 1.000 euros al mes y que no puede pagar nadie. Es el modelo de la escuela donde ha ido el señor Mas y que ahora puede hablar los idiomas que habla. El tema de la introducción del inglés como lengua vehicular es una prioridad para Ciudadanos. Sería la mejor garantía de igualdad de oportunidades. Lo que pasa ahora es que los niños de familia bien, que se pueden pagar veranos en Irlanda y clases particulares, hablan inglés y los niños de las familias que no sólo pueden estudiar en catalán en el colegio. Quiero que estudien en inglés todos los niños, tengan el dinero que tengan sus padres, porque es la mejor garantía de igualdad de oportunidades.

¿Es partidaria que el Congreso de los Diputados se puedan emplear todas las lenguas cooficiales en el Estado?
Creo que tendremos que abrir un debate lingüístico en España y que se puede hablar de todo. Ahora bien, lo que no puede ser es que una persona se queje porque no pueda hablar en el Congreso en catalán -lo puedo entender- y no le parezca que se hable castellano en el Parlament. Me parece absolutamente contradictorio o que esté de acuerdo con las multas lingüísticas por rotular sólo en castellano. Por cierto ayer lo denunció en un artículo The Economist que se escandalizaba porque en Catalunya, que es parte de España, sólo por rotular en castellano pudieras ser multado. Además lo vinculaba a la arbitrariedad de las sanciones, a la inseguridad jurídica para los comerciantes. No puede entender que alguien defienda las multas lingüísticas y al mismo tiempo se queje de que no pueda hablar en catalán en el Congreso. Yo estoy dispuesta a hablar de todo, pero que reconozcan que es una barbaridad que te multen sólo por escribir en castellano.

He estado hace poco en una población del sur donde hay calles y calles donde todas las tiendas están rotuladas en árabe y nadie les multa y no quiero que nadie lo haga. Cada uno elige la rotulación de su establecimiento en la lengua que le dé la gana y luego los clientes decidirán si van a un sitio o a otro. Diferente es el tema del etiquetaje de productos que está regulado por la Unión Europea, pero que tú pongas zapatería y venga un tío y te multe porque no hayas puesto sabateria abajo me parece una aberración. Por tanto, vamos a abrir el debate de las lenguas en España. Es verdad que hay poco reconocimiento de las lenguas que no son el castellano. Es verdad que hay mucha gente que piensa que el catalán es un dialecto. Vamos a afrontarlo, pero también las aberraciones que tenemos por aquí o vamos a hacer un sistema trilingüe en vez de monolingüe.

¿Qué respondería a quienes les etiquetan como un partido nacionalista español?
Los nacionalistas se piensan que todo el mundo es nacionalista y si no lo eres catalán eres automáticamente nacionalista español. Los liberales no se piensan que todo el mundo es liberal. Los comunistas no se piensan que todo el mundo es comunista. Hay tendencias políticas para las cuales lo importante no son las nacionalidades,  las naciones, los derechos históricos, ni de los territorios, sino los derechos de las personas. Y aquí es donde se ubica Ciudadanos porque lo importante son las personas, no los territorios. No estar todo el día hablando de las naciones. El sentimiento de nacionalidad es algo muy personal en el que nosotros no nos vamos a meter. Hay mucha gente que se siente sólo catalana y siente que Catalunya es una nación. Yo lo respeto, pero para mí es más importante hablar de sanidad, de educación, de corrupción, de infraestructuras, no de naciones. Por eso no soy nacionalista.

¿Es C’s el Podemos de derechas que propuso Josep Oliu de Banc Sabadell?
Es difícil, porque no somos de Podemos ni de derechas. Somos un partido de centro, reformista, un partido moderado que huye de los bandos, que está convencido que es posible otra Catalunya y otra España. Somos un partido nuevo, sin mochilas.

¿Tampoco son el partido del Ibex 35?
No y eso me hace mucha gracia porque luego en las donaciones no se nota. Somos el partido que menos donaciones hemos recibido de los grandes partidos. Eso son mitos porque en España es muy complicado que se vea que hay un espacio político que se llama centro que existe en muchos países de Europa y que aquí no lo hemos tenido por la cuestión de los bandos. La mayoría de la sociedad española está en la centralidad no en los extremos y está en el espacio de reformas no en el de ruptura. Somos nuevos, somos un partido de centro, reformista. No somos ni Podemos, muchos  de cuyos planteamientos ideológicos están caducos, ni somos de derechas.

¿Tras las elecciones del 26J será el PSOE su socio de preferencia, ¿ es partidaria de un acuerdo con el PP o de una gran coalición a tres bandas?
Una cosa buena de estos meses es que se ha cambiado el chip. Antes el chip de los pactos era qué partidos están pactando o van a pactar con el PP con el PSOE. Esa ha sido la política de pactos hasta ahora. Lo que nosotros hemos demostrado con el acuerdo con el Partido Socialista es que no se trata de un pacto entre partidos, sino acuerdos de contenidos. Con el PSOE no nos hemos casado, ni tenemos una relación para toda la vida, lo que hemos hecho es llegar a un acuerdo de 200 medidas para reformar España. Esa es la política de pactos que queremos para los próximos años, política de pactos de contenido, no de cheques en blanco entre partidos afines.

Inés ArrimadasNosotros estamos en el medio, en el centro, y tenemos la suerte de poder hablar con derecha y con izquierda, incluso ayudarles a que puedan llegar a determinados acuerdos. No tenemos socios preferentes, sino acuerdos de contenidos preferentes. Las medidas para reformar España, para mejorar el sistema laboral, más derechos a los trabajadores, más facilidad para contratar, luchar contra la corrupción, mejorar la educación… ese va a ser el espacio de pactos. Con quien se acerque a este contenido vamos a estar dispuestos a hablar. También sabemos que hace falta estabilidad y que hay pactar después del 26 de junio. Todos los escaños que saque Ciudadanos – y esa es una idea muy importante para nosotros- van a servir para que España tenga un gobierno reformista y que vayamos hacia el futuro y no hacía el pasado con viejos modelos que sabemos que no funcionan. Ese es nuestro compromiso. Vamos a hablar con todos, vamos a dialogar, pero vamos a llegar a acuerdos de contenidos en la línea de lo que hemos podido ver en los últimos meses.

¿Es decir que pondrían el contador a cero?
Sí. Ese acuerdo con el PSOE servía para intentar formar un gobierno. Ha decaído la legislatura, por tanto no salimos con el PSOE de la mano. Salimos solos con nuestro proyecto, con nuestra imagen,  porque creemos que es el mejor proyecto para España, pero somos sensatos y sabemos que no vamos a poderlo hacer solos que habrá que pactar y hablar. Nuestra línea de pacto no va ser con el PSOE o con el PP o con Podemos, sino va a ser de contenidos. Tenemos un margen de acuerdo mucho más amplio del que los viejos partidos quieren hacernos creer.

Fotos: David B.

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