Un entuerto judicial casi provoca un desahucio en Espronceda

  • Se para un desahucio in extremis que ya estaba parado hace semanas en el barrio de Espronceda.

  • La familia, con dos menores, ocuparon un piso vacío del BBVA al no poder pagar el alquiler de uno protegido.

Un error de comunicación ha provocado este martes el temor a una familia del barrio de Espronceda a ser desalojados del piso que ocupan desde hace dos años y medio. Ello a pesar de que el desalojo estaba paralizado desde hace días. Pero la orden no llegó ni a la familia ni a la comitiva judicial. Gestiones de última hora han evitado un desahucio ya paralizado.

Félix Santiago Amaya, más conocido en la zona sur de Sabadell como Chapeta, su mujer y sus dos hijos (de dos y seis años) ocuparon un piso en la calle Aprestadors de Espronceda hace más de dos años y medio. Asegura que vivían en la calle Diego de Almagro (Creu de Barberà) pero que no podía pagar el alquiler y decidieron ocupar el piso de la calle Aprestadors, propiedad entonces de Unnim Banc y ahora del BBVA, que estaba vacío.

Según el relato de Amaya, intentaron negociar con el banco un alquiler social pero no llegaron a ningún acuerdo. Hace un mes y medio recibieron una notificación del juzgado de instrucción número 7 de Sabadell. Sería desalojados el 22 de octubre. Hace unos días según su relato se encontraron un operario tomando las medidas de la puerta del piso. Creen que para instalar una puerta metálica o una zanja una vez desalojados y evitar una nueva ocupación.

Desde hace unas semanas acuden a la asamblea semanal de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que se realiza cada miércoles. Les aconsejaron contratar los servicios de un abogado de oficio, un hecho que en primera instancia suele paralizar el desalojo. Como así fue. Pero un error de comunicación de los tribunales hizo que sólo la entidad financiera supiera que el desahucio se posponía. Este martes a primera hora ni la PAH, ni la familia ni la comitiva judicial eran conscientes. Así que la PAH ha distribuido una decena de militantes a las puertas de la vivienda para presionar por si finalmente se llevaba a cabo el desahucio. Mientras tanto, desde el juzgado se han hecho otras gestiones, con el propio letrado del BBVA asegurando que el desahucio estaba parado. Sin embargo, la familia no lo tenía tan claro y la mujer de Amaya aguardaba en el piso el desenlace de la historia mientras su hijo pequeño dormía (el grande estudia en el colegio Espronceda) y el marido aguardaba en la calle la llamada del letrado.

Finalmente, el desalojo se paraliza al deshacerse el entuerto. No se sabe hasta cuándo. Mientras tanto, la PAH asegura que intentan que la entidad ceda el uso del inmueble mediante un alquiler social. La familia, de cuatro miembros, según asegura Chapeta, sólo cobra la Renta Mínima de Inserción de la mujer. En total, unos 600 euros cada mes.

Foto portada: Amaya y su mujer, en el comedor del piso. Autor: J.d.A.