Targetas crédito

¿Cómo afecta la normativa PSD2 a nuestro uso de las tarjetas de crédito?

Las tarjetas de crédito nos ofrecen flexibilidad, seguridad y comodidad gracias a no tener que llevar efectivo a todas partes. Suelen tener servicios vinculados como seguros para algunas compras y ofrecen distintos tipos de interés en función de los proveedores y la situación del mercado (si lo deseas lee más en LoanScouter). Gracias a todo esto, se han convertido en uno de los métodos de pago más utilizados.

Recientemente, se está hablando mucho de la normativa PSD2, es decir la segunda versión de la Directiva de Servicios de Pago. Con ella, los reguladores han tratado de aumentar las garantías de seguridad para los consumidores, introduciendo algunas variaciones en el modo en que se utilizan las tarjetas.

Desde el punto de vista de los consumidores, la nueva normativa exige que haya dos tipos de comprobaciones a elegir entre tres posibles:

  1. Algo que se sabe. Por ejemplo, una contraseña.
  2. Algo que se tiene: Por ejemplo, un teléfono móvil mediante una app o un SMS.
  3. Algo que se es: Por ejemplo, una huella dactilar.

Este enfoque tiene ciertas lagunas. En la práctica, el número 2 y 3 son prácticamente lo mismo, ya que lectores de huellas dactilares, sistemas de reconocimiento de voz, etc, suelen estar integrados en el móvil y no solemos llevar otros dispositivos compatibles con dichos lectores.

Como suele ocurrir, cuando mejoramos por un lado, empeoramos por el otro. Este mayor cuidado de la seguridad, implica que pagar con la tarjeta va a ser un poquito más incómodo. Para evitar el engorro, los pagos menores de 30 € por internet y 50 € en establecimiento físicos, no exigirán autenticación. Además, el cliente tendrá la opción de tener una lista segura de comercios con los que no sea necesaria. Por supuesto, a mayor la lista de comercio en nuestra lista segura, menor será la eficiencia de las medidas de seguridad introducidas por la PSD2.

La PSD2 también considera obligatorio ofrecer alternativas al pago en efectivo cuando la compra efectuada supere los 30 €. Hasta ahora, solo aproximadamente el 60 por ciento de los comercios en España ofrecen la posibilidad de pago con tarjeta. Porcentaje que previsiblemente irá aumentando con el tiempo, en parte debido a la nueva directiva.

Afortunadamente, la PSD2 no solo aumenta la seguridad complicándonos la vida. Desde su implantación, en caso de robo de la tarjeta solo tendremos que hacernos cargo de los 50 euros primeros euros de gasto que se hayan realizado antes de la notificación del robo a la entidad financiera. Una cifra mucho más razonable que los 150 € anteriores. Además, si los ladrones hacen compras que están claramente fuera del marco de lo que para nosotros son pagos habituales, tendremos el derecho a que nos devuelvan el dinero.

Por el momento, parece que los consumidores están un poco más seguros. Ahora, queda por ver cómo los ladrones se las ingenian para saltar por encima de estas comprobaciones y la facilidad con que lo hacen, ya que si de algo podemos estar seguros es que hacerlo, lo harán.