Errejón

‘Errejón, la única oportunidad’, por Blai Burgaya. Réplica a Josep Asensio

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Blai Burgaya. Politógo

Respuesta a Josep Asensio y su artículo Errejón: una pequeña decepción

Escribo estas líneas para contestar a un artículo que se publicó hace un par de días en este mismo periódico. Al principio pensé en dejarlo pasar, porque el articulista que escribió su columna de opinión criticando a Íñigo Errejón y Más País está en todo su derecho de hacerlo. Y es posible que la columna me molestase particularmente a mí porque formo parte del equipo de campaña de la candidatura Más País en Barcelona. Pero acabé decidiéndome por escribir esta nota cuando vi que en dicha columna no solo se criticaba, si no que se compartían rumores e informaciones que ya se ha demostrado que no son verdad. Además, el artículo me sorprendió sobremanera porque venía firmado por alguien que hace menos de cuatro semanas escribía que “en Catalunya, la aparición de Íñigo Errejón es, no ya esperada, sino necesaria para muchos”.

Vayamos por partes. En primer lugar, el autor afirma que Más País presenta un programa verde “minúsculo y calcado al de Podemos”. De entrada, a diferencia de Unidas Podemos, Más País no tiene un apartado verde en su programa, sino que el enfoque ecológico recorre todo el programa de forma transversal. El documento que recoge las principales propuestas en ese ámbito, el Acuerdo Verde, ocupa ochenta y cinco páginas. Dudo que la mayoría de la población etiquete eso como un programa “minúsculo”. Por otro lado, en los cinco años de existencia que tiene Podemos nunca les he escuchado decir que la transición ecológica en España sea su prioridad número uno, ni les he oído proponer actualizar la constitución para que esté a la altura de la emergencia climática, ni de un plan de rehabilitación sostenible de edificios y barrios,  ni de limitar los vuelos peninsulares para los cuales exista una alternativa competitiva en tren, ni de aprovechar los avances tecnológicos y los aumentos de la productividad para reducir la jornada laboral sin pérdida de salario a cuatro días semanales, por ejemplo. Propuestas todas ellas, que Más País sí que incluye en su programa. Por cierto, Más País es la única candidatura en estas elecciones que tiene un apoyo explícito de los Verdes Europeos.

Posteriormente, el autor, dice que Íñigo Errejón no condenó los altercados en Catalunya y dio apoyo a los políticos presos la primera vez que estuvo en Barcelona durante la precampaña. Bien, ese acto se celebró el día 13 de octubre, un día antes de que saliera la sentencia. Y, por lo tanto, era imposible condenar unos disturbios que aún no se habían producido. Por otro lado, la posición de Más País respecto de los líderes políticos encarcelados siempre ha sido la de acatar la sentencia, aunque reconociendo que esta no ayuda a recoser nuestra sociedad. Por lo tanto, o el autor directamente se lo ha inventado, o ha tenido una conversación privada con Errejón en la que el madrileño le ha reconocido estas posiciones que no ha hecho públicas.

En el siguiente párrafo, Asensio se hace eco de un rumor que han hecho correr algunos destacados militantes y tuiteros de los comunes como Arqueòleg Glamurós. Según dicho rumor, miembros de Sobiranistes ayudaron a Más País a recoger los avales para poder presentarse en Barcelona. Como una de los voluntarios que estuvo recorriéndose toda la provincia recogiendo firmas, puedo asegurar que eso es falso. Pero hay algunos sectores dentro de los Comunes que son tan sectarios, que son incapaces de aceptar que puede haber gente progresista que no se sienta representada por ellos. Que el autor del artículo citado le dé pábulo a este tipo de cotilleos baratos me ha producido desazón, ya que le tenía por alguien intelectualmente honesto. Es muy lícito estar en contra de Más País e Íñigo Errejón, pero habría que criticarlo con argumentos políticos, no con chismorreos y habladurías.

La única crítica política que aporta el artículo es hacia el candidato catalán de Más País, Juan Antonio Geraldes. A quien se acusa de ser independentista por haber participado en una candidatura municipalista en Sant Boi en la que estaba también había gente de la CUP. Aquí hay dos cosas. Primero, me parece grave que algunos no independentistas sean incapaces de escuchar a alguien por el simple hecho de haber compartido un espacio de militancia municipal con gente independentista. No se puede hacer esto y decir que los identitarios y sectarios son los independentistas. Y segundo, ¿que tiene de malo un proyecto municipal que es capaz de juntar a gente de distintos espacios para un proyecto puramente municipal? Tal vez si en Sabadell tuviéramos algo similar y un poco de esta amplitud de miras, en vez de tantas obsesiones y vetos, no tendríamos al PSC de Bustos en el ayuntamiento de nuevo.

Ya para terminar, el autor también se queja de que Errejón no haya abrazado el federalismo (así en abstracto). Que Raimundo Viejo, uno de los mayores especialistas en federalismo de nuestro país, vaya en el tercer puesto de la candidatura, no es un gesto suficientemente claro de que Más País apuesta por un enfoque federal no sé qué más le hace falta. Seguro que la apuesta federal del PSOE, aquella que borraron del programa, es mucho mejor ¿no?

En el mismo artículo se acusa a Más País de que va a regalar sus votos al PSOE llegado el momento. Erróneamente, se tilda a Errejón de moderado cuando en realidad su radicalismo es mucho mayor del que se le presume. Su disposición al entendimiento con los socialistas tiene que entenderse como una maniobra táctica. A partir de la lectura de que es más fácil marcarle el camino al PSOE con zanahorias, que no mostrándose intransigente y amenazador. De hecho, querer mostrarle el camino al PSOE con piedras y garrotes es lo que ha hecho Iglesias, y es lo que nos ha llevado a la repetición electoral.

Más País y Errejón son la única oportunidad que tenemos los progresistas de construir un país más verde, más feminista y más justo. Porque llevan en su corazón un futuro para este país. Un futuro que van a pelear y defender en las calles, en las plazas, en las facultades, en los lugares de trabajo y también en las instituciones. Un futuro para la gente, para los trabajadores y las trabajadoras que están en huelga, para los estudiantes… Para cada una de las personas que no bajan la cabeza ante el futuro de miseria que ha sembrado el neoliberalismo. Porque defender y amar al país es defender a su gente, sus bosques, su agua… En definitiva, la vida.