‘Las colas del hambre’, por Manuel Navas (FAV)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Sabadell

La crisis económica del 2008, en la que jugó un papel clave y desencadenante las orgías financieras del capital financiero y especulador, trajo la imposición de medidas neoliberales de recortes y desregularizaciones y supuso un paso adelante en el desorden económico mundial al que un sistema económico cuya razón de ser es un desarrollismo ciego e ilimitado (en un mundo con recursos finitos) y el beneficio económico inmediato por encima de cualquier otra consideración (sea la humanidad y/o el planeta), nos ha llevado. Y sin haber salido del pozo en el que metió a las clases populares la crisis del 2008, aparece la pandemia, que además de los efectos más crueles de muertes y contagios, ha acelerado la recesión global anunciada desde hace tiempo y que está acrecentando los niveles de desigualdad y pobreza a límites insostenibles.

Una situación que a nivel mundial, en los países más pobres, con apenas infraestructuras sociales y productivas, sin condiciones de salud y ahogados por el pago de la deuda externa, causará un extraordinario aumento de la miseria y la mortandad. Aquí, las consecuencias más dramáticas las padecerán con especial virulencia, los/as trabajadores/as con contratos temporales y a tiempo parcial; desempleados/as; quienes reciben bajos salarios; autónomos; empresas de pequeño formato; mujeres maltratadas; familias monoparentales; quienes tienen menor nivel educativo; quienes habitan en viviendas precarias (y no en barrios ricos como el de Salamanca de Madrid o similares en Barcelona); quienes se mueven en la economía sumergida; emigrantes y refugiados/as, etc., colectivos que en muchos casos que ni tan siquiera pueden permitirse el lujo de estar confinados.

La imágenes que nos llegan y los datos que aportan entidades que atienden y proporcionan ayuda y alimentos indican que el aumento de las familias necesitadas crece imparablemente (en Catalunya ha aumentado la demanda de alimentos un 40 por ciento) y dado que disponen prácticamente de los mismos recurso que antes del Covid-19, es imposible suministrarles lo que necesitan para subsistir. Alimentación y vivienda se han convertido para muchas familias en prioridades de primer orden para sobrevivir y requieren respuestas en clave de emergencia social por parte de las administraciones europeas, estatales y autonómicas esencialmente, sin obviar lo que los ayuntamientos pueden y deben realizar.

Es imprescindible la puesta en marcha de planes de emergencia social en todos los ámbitos y por en los municipios (la propuesta del Equip de Govern puede ser un punto de partida), una actuación que requiere recursos económicos en unos momentos en los que los ingresos se han reducido considerablemente (en Sabadell entre 12-17 millones de euros) e independientemente de los que puedan venir (o no) de otras instancias (europeas, estatales o autonómicas).

Plan de emergencia que exige cuanto menos: a) aparcar el partidismo político y remar todos en la misma dirección; b) priorizar el gasto municipal para atender las necesidades básicas como alimentos y vivienda de los sectores que si por la crisis del 2008 ya estaban muy precarizados y viviendo al día, ahora han pasado a un dramatismo trágico y c) establecer mecanismos prácticos de colaboración entre ayuntamiento y entidades sociales que están en primera línea cubriendo las necesidades de alimentos y otras penurias entre la población más desfavorecida, para optimizar y movilizar todos los recursos disponibles.

La intervención inmediata (atajar el hambre) que es absolutamente necesaria, no debe hacernos perder de vista las causas estructurales de una sociedad neoliberal, intrínsecamente injusta, donde en cada crisis que sufrimos, se hace más patente el aumento de las desigualdades entre clases sociales. En ese estado de cosas, no queda otra que trabajar por cambiar un modelo económico-social que demuestra su incapacidad para resolver los graves problemas que sus propias dinámicas originan y que es un freno para el desarrollo sostenible del planeta y para avanzar hacia una sociedad más equitativa.