Foto portada: una de las pistas de petanca de la plaza de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.

‘La maldición de las petancas’, por Josep Asensio’

“Un procés participatiu per redefinir de nou la plaça de la Llibertat. Necessitem un espai on conviure amb jocs infantils i pistes de petanca. Farem una remodelació del projecte que hem de consensuar amb els veïns i les entitats que seran convocades, farem assemblees i tothom dirà la seva”.

Marta Morell, regidora de Podemos
Agosto 2019 (‘Després de la polèmica, les petanques es queden‘)

Podría ser el título de una película de miedo, pero no parece demasiado creíble que unas petancas puedan crear un ambiente terrorífico como para hacernos temblar. Excepto, claro, que estas pesadas bolas metálicas contuvieran algún elemento de ultratumba, extraterrestre o sobrenatural que nos trasladara a un submundo lleno de monstruos sin cabeza. La maldición va por otros derroteros. Se trata más bien de una persecución imparable, una losa que cae y cae continuamente y que pesa cada día más sobre una concejala que donde dijo digo dice Diego. Vamos, que prometo y prometo hasta que estoy en el cargo y luego me desdigo de lo que dije…

¿Se acuerdan ustedes de Marta Morell? Sí, sí, aquella concejala que prometió en campaña retirar las petancas (las nuevas) de la Plaça de la Llibertat si era elegida. Lo fue con un mísero 7 por ciento en el barrio donde hizo todo el show, enfrentándose a la policía en aquella famosa concentración en la que ella misma se encargó de pegar los carteles alrededor del colegio Font Rosella. Todavía recuerdo con estupor como su metro y medio se encaraba al dos metros que tenía delante, que la miraba con extrañeza, imaginándose vete tú a saber qué. Gritaba frenéticamente afirmando que no se marcharía de allí hasta que no pararan las obras de las petancas que se estaban construyendo. La apoyaban básicamente familiares y vecinos a los que ella había adoctrinado concienzudamente. Toda una parafernalia que tenía como único objetivo su personal y personalista visualización cara a unas elecciones municipales que estaban a la vuelta de la esquina. Nada más.

El resto ya lo saben ustedes. Consiguió su acta de concejala, se convirtió en tenienta de alcaldesa, intentó colocar a su pareja en el consistorio, no lo consiguió pero su amiga Marta Farrés y el PSC la enchufaron en la Diputación, en definitiva, un par de sueldos que suman la cantidad de 415.788,80 euros en cuatro años que pueden gastar sin rendir cuentas. Ya lo expliqué en su momento con detalle en el artículo Vivir del cuento. Pero claro, ¿acaso se pensaba que todo iba a quedar ahí? Las petancas tienen vida y como en un cuento de terror, ahora sí, te persiguen día y noche, por callejuelas y rutas que nunca podías imaginar, hasta que te acorralan y te recuerdan que prometiste una cosa, que movilizaste a gente inocente que apostó por ti y a los que les has dado la espalda en cuanto has visto la primera nómina.

Los juegos infantiles de la plaza de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.
Los juegos infantiles de la plaza de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.

Y sí, sí. Puso manos a la obra, volvió a prometer que quitaría las pistas de petanca (ya en el cargo de concejala), que ampliaría la zona de parque infantil y que todo sería como antes. Nada más lejos de la realidad. No contaba con la fuerza del lobby petanquero que, hace un par de meses le recordó que eso de ahí no se mueve. No solo eso, sino que han ampliado su poder y sus metros cuadrados al utilizar las nuevas y las viejas. Una invasión en toda regla y que deja con dos palmos de narices a los ilusos padres y madres que confiaron en la contundencia falsa de Marta Morell. Ni se han quitado las petancas (ahora hay más pistas que nunca), ni se ha ampliado la zona infantil.

Quiero recordar que la plaça de la Llibertat fue un espacio reivindicado hace décadas por los vecinos del barrio de la Concòrdia. Lo atestigua un monolito decadente en uno de los extremos y que Simón Saura se encargó de proteger. Languidece entre meadas y cagadas de perro y creo que, por el valor sentimental que tiene, habría que recuperar.

El monolito de la plaça de la Llibertat. Autor: J.A / cedida.
El monolito de la plaça de la Llibertat. Autor: J.A / cedida.

Hace unos 25 años se construyó un parking subterráneo en régimen de concesión que ha pasado por diferentes vicisitudes hasta que VIMUSA (esta es la buena noticia) se hizo cargo de su gestión. Nunca se ha hecho una actuación para resolver las goteras existentes (esta es la mala noticia) y que ya afectan a la instalación eléctrica.

Digo esto, porque, casualmente, la construcción de las pistas de petanca ha conseguido acabar con esas goteras al menos en esa zona (otra buena noticia). Algo con lo que no contaba Morell. VIMUSA es conocedora de esa situación de deterioro desde hace tiempo; también el Ayuntamiento. Pero, a pesar de ello, hace unos días apareció un objeto no volante no identificado (ONVNI) en uno de los extremos de la plaza, clavado al suelo, ese mismo suelo que deja traspasar de vez en cuando el agua, para molestia de los usuarios del párking y, lo que todavía es peor, contribuye a la degradación constante de las instalaciones del subsuelo.

El nuevo 'juego infantil de la plaça de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.
El nuevo ‘juego infantil de la plaça de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.

Llámenme malpensado, pero creo que ese objeto, que pronto supimos que se trataba de una araña de esas por la que trepan los niños y niñas, es el parche para suplir la promesa incumplida de ampliación de parque infantil. Como sucedió con las petancas en su momento, no se ha consultado a nadie. Se instala una plataforma tubular agujereando el pavimento, exponiéndo el subsuelo a nuevas filtraciones y en plena pandemia. Justo delante, el profesorado intenta mantener las distancias entre los niños y niñas. A la salida, estos se encontrarán con una especie de bombo de la lotería a ver a quién le toca el Covid. Toda una muestra de incongruencia absoluta.

¿Por qué ahora? ¿Por qué no se ha colocado en la zona de las viejas petancas que, según Morell, se desmantelarían para ampliar la zona infantil? ¿Cuál es la verdad? ¿Se trata de un nuevo apaño para acallar las voces de indignación hacia esta concejala? ¿Se cree acaso que una combinación de fríos tubos puede ocultar su patético mandato?

El desmantelamiento de ese armatoste se hace indispensable para recuperar la dignidad de la plaza, pues no es ni mucho menos la pirámide del Louvre ni el Atomium de Bruselas. Su diseño es tan horroroso que ya se está tardando para reclamar la paralización del montaje, el desmantelamiento de la estructura y su reubicación en el lugar que preveía el proyecto, en la zona de las petancas supuestamente en desuso. Yo ya lo he hecho mediante una instancia.

¿Ha tomado Marta Morell una decisión sin la valoración previa del arquitecto, de los técnicos y demás implicados? ¿Tiene tan mal gusto la concejala que le encanta romper la estética de la plaza? ¿Le importan un rábano las filtraciones de un parking de titularidad municipal? ¿Está al tanto VIMUSA de que se ha taladrado la superficie de la plaza y lo que esto significa? ¿Saben acaso que esas filtraciones ya están afectando al cableado eléctrico interior y pueden suponer el cierre del parking? Y una pregunta que se me viene a la mente… ¿Dónde está la oposición para denunciar semejante caos y descoordinación?

Esta misma semana he sabido que las petancas de la Plaça Llibertat no son de nadie y son de todos. Precisamente Marta Morell hizo correr el bulo de que eran del club de petanca de la Concòrdia, aunque otras informaciones afirman que esa entidad se las apropió sin más. Es una cosa que me gustaría saber, si hay algún contrato firmado donde conste esa exclusividad. Sea como fuere, les prometió la instalación de armarios y lavabos. El anterior consistorio acordó con los vecinos que el terreno de las viejas petancas se convertiría en una zona de juegos infantiles, ampliando y mejorando los ya existentes. Nada de eso se ha convertido en realidad, a pesar de estar convenientemente publicitado. Al contrario. Sin consultar, sin ningún acuerdo, parece ser que Morell se ha atrevido a retocar el proyecto que se elaboró en su momento, sin contar con los técnicos que lo redactaron y ha colocado esta boñiga en el centro de la plaza para vergüenza de todos los vecinos

Proyecto de renovación de áreas infantiles, edición 2020.
Proyecto de renovación de áreas infantiles, edición 2020.

En el tríptico elaborado por el Ayuntamiento decía claramente “Áreas que se renuevan completamente”. Ahí está la Plaça de la Llibertat. ¿”Renovar completamente” quería decir que se instalaba un monstruo metálico? Pues bueno… ¿O es que el nuevo ayuntamiento y Marta Morell han decidido suprimir de un plumazo cualquier actuación que suponga una mejora de la plaza? ¿Dónde están ahora la AAVV de la Concòrdia y los padres y madres del CEIP Font Rosella? ¿Seguirán aplaudiendo a Marta Morell o le dirán a la cara lo que realmente piensan?

Una bola de petanca pesa unos 800 gramos. No quiero ni imaginar las que existen en Sabadell y lo que eso supone en kilos o quizás toneladas. A veces más vale no exponerse demasiado porque esas pueden volverse en nuestra contra. Bueno, en contra de ella, particularmente. Jugar con los sentimientos de las personas de bien tiene un precio. Un precio que a veces conlleva la resignación, a veces el repudio, y la mayoría de veces el desalojo del cargo que te da para algo más que comer. Hay quien está entre la espada y la pared. Morell está entre las petancas y la pared. No sé qué es peor. Yo entraría en pánico.

Foto portada: una de las pistas de petanca de la plaza de la Llibertat. Autora: Alba Garcia.