La vida diaria invita, de vez en cuando, a tomar una pausa consciente para respirar, para manejar mejor todas las situaciones, para ver nuevas perspectivas y detectar oportunidades de crecimiento. Durante siglos, la meditación zen ha formado parte de las herramientas que las personas utilizan para lograr tales fines.
Hoy, es posible acudir a meditació a Barcelona de forma presencial con cursos dirigidos por un maestro zen, pero también de forma digital o en línea, de manera que cualquier persona, independientemente de su grado de experiencia en la meditación zen y sin importar su ubicación, pueda acogerse a todos los beneficios que esta milenaria práctica ofrece.
La meditación zen es para todos
Es para todos, y no solo por su facilidad. La postura de la meditación zen, heredada de la forma de meditar de los budistas zen, con las piernas cruzadas y la espalda recta, ha pasado durante generaciones hasta convertirse en un símbolo de paz, de conciencia plena y de mindfulness, como se le conoce en la actualidad.
Esa postura, sencilla y que cualquiera puede hacer, es solo el comienzo de la afirmación de que la meditación zen es para cualquier persona.
Lo es, precisamente, porque en un centro de meditación zen con maestros con experiencia y formación específica para ello, se pueden encontrar:
- Introducciones a la meditación, incluso con material gratuito para que las personas puedan tener un primer acercamiento.
- Meditaciones grupales, varios días a la semana, para que la familia, la pareja o el grupo de amigos puedan aprovechar las ventajas de esta actividad.
- Cursos de meditación zen y de mindfulness zen para personas con experiencia o en grados más avanzados.
- Retiros de meditación zen, siendo la forma más enriquecedora de apropiarse de sus beneficios.
Así, cualquier persona, incluso desde niños y adolescentes, pueden aprovechar la meditación zen para crecer y encontrar nuevas perspectivas. Eso lleva, precisamente, a hablar de sus beneficios.
¿Qué aporta la meditación zen a la vida?
La meditación zen es mucho más que concentrarse en la postura del cuerpo, en el momento presente y en la respiración. El primer paso es generar un aura de desapego con la voluntad y las preocupaciones, para despertar hacia la realidad del presente, dejando pasar con libertad todo tipo de pensamientos.
En el budismo zen, la finalidad de la meditación zen es suprimir todo lo innecesario y superfluo de la vida, quedándose con aquellas cosas que sí aportan y suman a la consciencia y al ser.
Para el día a día, la meditación zen puede aportar muchos beneficios:
- Se ha demostrado que es una forma interesante de combatir las presiones y tensiones del estrés, la depresión y la ansiedad.
- Puede relajar los músculos y tendones hasta el punto de hacer desaparecer los dolores, ocasionados por la misma tensión y el estrés, pero también por golpes y contracturas.
- La meditación zen aporta mucha tranquilidad, por lo que las personas tienen más calma y claridad para afrontar su rutina diaria, pero también más conciencia y menos distracciones para realizar cualquier actividad que quieran.
- Tanto la meditación zen como el mindfulness zen tienen como finalidad que aumente la conciencia de las personas para consigo mismo, explorando sus virtudes, reconociendo sus defectos, pero sobre todo, reconociendo también sus fortalezas y cualidades únicas. El mindfulness zen de la compasión, que puede encontrarse en algunos centros de meditación especializados en el Zen, permiten tener un sentido superior de la empatía y la compasión hacia los demás, lo que ayuda a vivir con más tranquilidad, paz y agradecimiento.
- Libera al cuerpo de las preocupaciones, de las emociones negativas, de los sentimientos de deseo y, por ello, se suele tener más calma en la mente y en las acciones que toda persona debe afrontar diariamente.
No se trata únicamente de desarrollar un nivel de pensamiento superior o de encontrar respuestas a preguntas ocultas. En la vida diaria, los efectos de la meditación zen pueden ser transformadores.
Foto portada: cedida.
