No se puede hablar de comida gourmet o celebraciones sin incluir en la mesa un jamón ibérico, un producto que, con su sabor único e inigualable, es valorado y reconocido en el mundo entero.
El jamón ibérico es un producto lleno de tradición que se ha convertido en símbolo de la mejor gastronomía española y preside las mejores mesas del mundo entero. La zona de donde provienen y los métodos de fabricación determinan la calidad del producto, por lo que se recomienda buscar que sean con denominación de origen Jabugo, elaborado con cerdos criados libres en las dehesas de Huelva, y alimentados con bellotas.
El verdadero jamon Jabugo está destinado a los paladares más exigentes y está considerado una delicatessen. Existen varias marcas con esta denominación, no obstante, la empresa onubense Alba Romero, que lleva 25 años dedicada a la fabricación de este producto ibérico, ofrece altos estándares de calidad, por medio de un trabajo artesanal para lograr la presentación y el sabor tan característico.
Tradición y renombre
El jamón ibérico de bellota Jabugo tiene características muy particulares que lo distinguen de otros. Lo que hace tan popular a los productos de Jamones Alba Romero es tener su finca ubicada en la serranía de Huelva, cuyo microclima y altura (entre 700 y 900 metros sobre el nivel del mar) son perfectos para criar a los cerdos ibéricos y generar el proceso ideal de curación que requiere este tipo de jamón.
La finca donde se crían los cerdos y se cura el jamón está ubicada entre el Parque de Aracena y Picos de Aroche. Este delicado equilibrio natural que presenta esta zona, es lo que facilita el empleo de secaderos y bodegas para crear el jamón ibérico Jabugo con técnicas artesanales.
Jamones de pata negra
El cerdo criado de forma libre en las dehesas de Huelva, sube grandes alturas y para esto hace ejercicio, lo que conlleva que la grasa natural que produce, gracias a las bellotas de las que se alimenta, se infiltre en su carne y forme vetas que generan ese sabor tan delicado y exquisito.
Una pata de cerdo ibérico criado en estas dehesas se puede conocer por ser más alargada, y tener pezuñas más desgastadas y de color negro, debido sus caminatas por dicha zona montañosa. Esta particularidad es lo que hace que se llame pierna o paleta pata negra a los jamones ibéricos. Los cerdos son criados en espacios controlados para garantizar su alimentación, pero con suficiente espacio para moverse.
La mejor manera de garantizar que se están adquiriendo jamones de pata negra auténticos, es acceder a la tienda online de la empresa Alba Romero, la cual envía paletas o packs loncheados de jamón ibérico o embutidos certificados a toda España y varios países de Europa. La entrega está garantizada entre 24 a 48 horas.
Cómo elegir cuál se debe comprar
Una buena manera de hacer la mejor elección es conocer las diferentes clasificaciones que existen sobre los tipos de jamones ibéricos, que son fáciles de detectar. Se debe tener en cuenta factores como el porcentaje de la raza, el tipo de alimentación que recibió el cerdo y el precinto según la ley.
Los diferentes precintos permiten saber qué tipo de jamón se está adquiriendo. El precinto negro indica que se está comprando un jamón de bellota ibérico 100% certificado, por lo que el cerdo fue criado en las dehesas y alimentado exclusivamente con bellotas.
El precinto rojo es el jamón que tiene entre un 50 a 75% ibérico, es decir, que los cerdos también han sido criados en libertad, pero cruzados con Duroc Jersey. La producción puede variar, así como el sabor y la textura.
El precinto verde indica que se está comprando un jamón elaborado con carne de cerdo alimentado especialmente con hierbas, cereales y legumbres. El porcentaje de raza ibérica es variable.
Por su parte, el precinto blanco indica que el cerdo empleado para elaborar este jamón es de raza ibérica variada, fue criado en granja y fue alimentado, básicamente, con cereales. Cada una de estas opciones es muy apetecible y la elección dependerá del gusto de cada persona y del presupuesto a gastar.
