La reclamación de créditos impagados es uno de los procedimientos jurídicos más recurrentes, tanto a nivel de usuarios particulares con empresas, como entre empresas. Si bien en un principio, siempre se busca una solución o acuerdo amistoso entre las partes, en muchas ocasiones, cuando ese acuerdo no es posible, el siguiente paso es un litigio, mediante el cual se inicia un proceso de reclamación formal para reclamar el correspondiente pago.

¿Qué son los litigios?

Los litigios son la definición de los enfrentamientos o disputas judiciales que se desarrollan con el objetivo de resolver un determinado conflicto vía judicial. Se trata, como comentamos anteriormente, del último recurso después de intentar resolver dicho conflicto que, en este caso en específico, hace referencia a los créditos impagados, a través de la negociación o de una vía más amistosa. 

Si bien los litigios no suelen ser la primera opción al momento de hacer una reclamación de créditos impagados, también es cierto que resulta una de las alternativas más convenientes para evitar los perjuicios derivados de una situación de impago de créditos. En este sentido, el amparo de la justicia es la mejor forma de garantizar al acreedor la defensa de sus intereses, especialmente cuando se han agotado otras instancias que no han resuelto el problema. 

Por otro lado, a través de este tipo de procedimientos judiciales, además de obtener una sentencia favorable que reconozca la responsabilidad de la otra parte por la situación de impago, también garantiza la actuación de ciertas actuaciones para asegurar el pago de la deuda, mediante acciones como el embargo de bienes y derechos, entre otros.

Procesos judiciales para reclamar impagos

En lo que se refiere a los procesos judiciales para reclamar impagos, es importante destacar que existen varias opciones, entre las cuales se destacan los procedimientos declarativos, el procedimiento ordinario, también conocido como juicio ordinario, el procedimiento verbal o juicio verbal, y los procesos especiales, los cuales se dividen en un proceso monitorio y juicio cambiario. 

Proceso monitorio

El proceso monitorio está enmarcado dentro de los procesos especiales, y básicamente, sirve para hacer una reclamación por un crédito impagado, independientemente de cuál sea la cantidad adeudada, por lo que no se establece un mínimo o máximo para este tipo de procedimientos, aunque siempre se deben cumplir con todos los requisitos legales que estén previamente establecidos. 

¿Cuáles son los requisitos exigidos? Uno de los más destacados es que la deuda esté debidamente documentada a través de la presentación de tickets, facturas, reconocimientos de deudas, albaranes, cartas certificadas, entre otras opciones aceptadas. La deuda, por otro lado, debe ser líquida y, por supuesto, debe estar vencida. Es una opción a la cual se puede recurrir, incluso, cuando exista una relación previa duradera. 

Una de las principales características de este proceso, y también de las más interesantes, es que después que se acepta la solicitud inicial, el juzgado requerirá el pago de la deuda en un plazo máximo de veinte días hábiles, o también, puede utilizar ese mismo plazo para alegar de forma escrita por qué no puede pagar lo adeudado al acreedor. 

Juicio Cambiario 

El otro proceso contemplado dentro de los procedimientos especiales es el juicio cambiario, el cual está previsto, de forma expresa, para hacer la reclamación de los créditos impagados en los casos en los que la deuda emane de conocidos cambiarios como cheques, pagarés, letras de cambio, entre otros.

Es un procedimiento sumario de tramitación sumamente rápida, con la ventaja adicional para el acreedor, de que las posibilidades de defensa del deudor son sumamente limitadas. En este caso, el procedimiento se inicia con una demanda, y debido a la frecuencia de los efectos cambiarios en el área mercantil, este proceso específico es una forma ideal y recomendable para hacer las reclamaciones en el ámbito empresarial.Los litigios, sin duda alguna, son la solución final para hacer una reclamación por un crédito impagado, tanto en el ámbito personal como en el ámbito empresarial. La mejor opción después de no poder negociar o llegar a acuerdos amistosos.

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