ARTÍCULO DE OPINIÓN
Remedios López, mimebro de la FAV
La interesada polémica generada por ERC y La Crida (CUP-Entesa) respecto a l’Escola d’Infermeria del ARTEXTIL, precisa de puntualizaciones que desvanezcan las cortinas de humo para esconder lo que hay detrás. No olvidemos que Artextil fue comprado por el anterior Equipo de Gobierno por más de tres millones de euros al clan Jodorovich que a su vez lo adquirió en una subasta por 500.000€ es decir, 6 veces más que el vendedor había pagado un año y medio antes, lo que ha merecido que la fiscalía anticorrupción abra una investigación, pero que, independientemente del resultado, viene a reflejar la ineptitud con la que, en este caso, gestionaron dinero público, algo que, de producirse en una empresa privada sería motivo de despido fulminante y procedente, y que, no obstante, no ha merecido ni una simple disculpa a la ciudadanía por tan desastrosa operación y que, de haberse llevado a cabo por el actual Equip de Govern, sin ningún género de dudas, habrían desatado la “madre de todas las campañas de denuncias”.
Podría alegarse que a pesar del lucrativo pelotazo del Sr. Jodorovich, se acumuló patrimonio público, lo que es loable siempre que se realice de forma razonable, que no es el caso porque, si ese fue el objetivo, podrían haber estado más avispados para adquirirlo por 500.000 euros en su momento y tampoco cabe recurrir a ninguna imperiosa necesidad para ejecutar un proyecto, sencillamente, porque no existía, a lo más, una vaga y ridícula propuesta de cortas miras de instalar oficinas administrativas del ayuntamiento como declararon el otrora alcalde Sr. Juli Fernandez y el pretendiente a la alcaldía Sr. Gabriel Fernandez (DS 19/05/2019).
Tras ese desgraciado episodio todo indica que el actual Equip de Govern les ha enmendado la plana trabajando un proyecto encomiable para Sabadell como es l’Escola d’Infermeria demostrando su buen hacer para traerla a nuestra ciudad. Un proyecto que, al enmarcarse dentro del Campus Urbà de Ciències de la Vida i la Salut, es susceptible de impulsar a Sabadell, como referente de formación e innovación ligada a la ciencia médica.
Y eso, a todas luces, es bueno para la ciudad como lo reconoce la mayoría de la ciudadanía e instituciones por diversas y objetivas razones de tipo social y económicas. No obstante, ERC y La Crida (CUP-Entesa) están en su derecho de opinar lo contrario, sus motivos tendrán, si bien sería deseable que no fuesen inconfesables intereses partidistas.
Como también están en su derecho (faltaría más), como cualquier persona o entidad, de presentar todas las alegaciones que consideren respecto al proyecto que se aprobó en el Ple de l’Ajuntament en octubre del 2021. Pero cuando se habla de dotar a la ciudad de proyectos estratégicos y cuando se habla de partidos que aspiran a gobernar, parece razonable exigirles cierto nivel de responsabilidad y compromiso con el municipio, algo que nada tiene que ver con la confrontación permanente en la que se han instalado desde el minuto cero contra el gobierno democrático local, emulando el modelo de oposición que PP-VOX realizan en el Congreso socavando cualquier propuesta del Gobierno progresista. Una forma de entender y hacer política, en las antípodas de lo que Sabadell necesita para levantar el vuelo tras las durísimas consecuencias de la pandemia.
Una labor obstruccionista (que nada tiene que ver con la justa y necesaria crítica política) que vuelve a manifestarse con las más de 40 alegaciones presentadas por ERC-CUP-Entesa (la mayoría absurdas), que apuntan más a minar y retrasar el proyecto que a otra cosa y que parecen responder a un ataque de celos (otros hacen lo que ellos, cuando pudieron, no supieron hacer) que a razones de sentido común. Con semejante bagaje, careciendo de credibilidad, solo desde la autocomplacencia y la arrogancia, se puede pretender dar lecciones de gestión sin caer en el ridículo. Cabe esperar que el “seny” se imponga, que el Equip de Govern sortee las trabas que les están poniendo y que, por el bien de Sabadell, l’Escola d’Infermeria nisufra retrasos, ni se frustre.
