Querido nieto, me gustaría compartir contigo algunas reflexiones sobre el momento tan complejo que vivimos, marcado por discursos que buscan enfrentarnos entre personas de la misma clase social, aplicando el viejo principio del “divide y vencerás”. Ahora le ha tocado el turno a confrontar la precariedad laboral que sufrís muchos jóvenes con nuestros derechos como pensionistas -conquistados tras décadas de lucha-, como si nosotros, los abuelos, fuésemos los culpables de vuestro incierto futuro.
No caigas en la trampa. Es un señuelo diseñado para proteger a quienes realmente han causado vuestra precariedad y se benefician de ella. Y mientras nos enfrentan, su objetivo, no te quepa duda, es romper la solidaridad entre generaciones y acabar con un sistema que es el seguro de vida nuestro y vuestro. Para conseguirlo, los partidarios de la motosierra española y catalana (PP–VOX–Alianza Catalana-…) y sus altavoces mediáticos repiten el mantra de que las pensiones son “insostenibles”, añadiendo la miserable mentira de “tus abuelos viven de tu sudor mientras tú jamás podrás jubilarte dignamente”. No es un relato casual, sino una estrategia calculada para enfrentarnos. Otro ataque dirigido contra los pilares fundamentales del Estado del Bienestar como llevan haciendo con la: sanidad, la educación, los servicios sociales…
Y te mienten cuando afirman que la “hucha de las pensiones” se vacía porque los jubilados la dilapidamos. Te informo: el sistema de pensiones es fruto de un pacto intergeneracional en el que cada generación sostiene a la anterior esperando que la siguiente haga lo mismo por ella. Esa cadena solidaria es precisamente lo que quieren romper para convertir un derecho social en un negocio financiero con las pensiones privadas como alternativa.
Que no te tomen el pelo: la causa del déficit de la Seguridad Social no son las pensiones. El problema es la precariedad laboral que condena a jóvenes como tú, al paro o a contratos basura; la evasión fiscal de las grandes fortunas y multinacionales y las reducciones en las cotizaciones empresariales. No olvides tampoco que muchas pensiones mínimas (896 euros) apenas alcanzan para salir de la pobreza, y que no son pocas las familias que se sostienen gracias a esas pensiones de sus abuelos.
La idea de que el sistema es inviable forma parte de un “relato del miedo” que vienen pregonando desde que el PP de Rajoy recortó brutalmente derechos sociales mientras rescataba a la banca con 60.000 millones de dinero público. Pero la solución ante el envejecimiento de la población no es, como difunde la derecha, enfrentar nietos contra abuelos. La sostenibilidad real pasa por dignificar vuestros salarios, aflorar el empleo sumergido, exigir que los grandes beneficios empresariales contribuyan mediante una fiscalidad progresiva y fortalecer las arcas públicas recuperando los más de 9.000 millones de euros anuales que se evaden hacia paraísos fiscales o los 60.000 millones que el PP regaló a las entidades bancarias o el retorno del dinero robado por las corruptelas de partidos.
Toma esta información como herramienta para desenmascarar la estrategia de la derecha que no es otra que la de mercantilizar nuestros derechos por encima de cualquier otra consideración lo que confirman con rechazos sistemáticos en el Congreso a las medidas sociales del gobierno progresista: subir el salario mínimo y las pensiones o reducir la jornada laboral o gravar las grandes fortunas.
Y que esta reflexión te sea útil para filtrar los discursos de quienes mienten más que parpadean. Basta mirar su trayectoria allí donde gobiernan: los 230 muertos por la DANA en Valencia debido a su negligencia homicida, el aterrador protocolo de la vergüenza que facilitó la muerte de 7.291 ancianos en las residencias en el Madrid de Ayuso, el caos en el cribado del cáncer de mama en Andalucía entre otros macabros datos en el haber de PP-VOX. Gestiones que hablan por sí sola: incompetencia, saqueo, abandono y arrogancia. Y ahora, incitando al enfrentamiento entre abuelos y nietos. No son una alternativa, son una catástrofe. Pregoneros del “sálvese quien pueda” y defensores de una España gris y casposa. Nos toca a mayores y jóvenes, unidos, luchar por salarios dignos y por una justicia social efectiva. No olvides nunca que cuando todo esté privatizado, estaremos privados de todo.
