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‘El enroque de la dirección de ERC Sabadell’, por Manuel Navas (FAV)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas, Presidente de la FAV.

Cuando se carece de argumentos, se recurre a los anti-argumentos para introducir confusión en el debate con la esperanza que la partida, antes que perderla, quede en tablas. El anti-argumento paradigmático fue el ‘todo es ETA’ usado para criminalizar cualquier protesta sin más explicaciones y en Sabadell parece que ha tomado el relevo el palabrejo ‘bustismo’ para estigmatizar a todo lo que no coincide con quienes se creen poseer la verdad. Una estrategia utilizada por el trumpismo/ayusismo o VOX con un lenguaje más barriobajero y sobre la que debemos estar alerta en nuestro municipio porque atenta contra la convivencia social y alienta la crispación política.

En cualquier caso, y desde el respeto, algunas aclaraciones necesarias a la dirección de ERC de Sabadell. No se enreden; la FAV, al contrario de lo que hacen algunos partidos, ni nos erigimos en representantes de todo el pueblo ni hablamos en su nombre, somos una entidad de personas voluntarias (que no reciben sueldo alguno) transversal y plural que agrupa a 24 barrios, con juntas elegidas democráticamente y que funciona con una dirección colectiva cuya razón de ser, desde hace más de medio siglo, es luchar por barrios dignos y una ciudad en la que merezca la pena vivir bajo la premisa de ‘gobierne quien gobierne, los barrios se defienden’. Para quienes por diferentes motivos desconocen la historia social reciente de nuestra ciudad, seguro que les puede ilustrar la lectura del libro Historia del Moviment Veïnal de Sabadell. 50 anys de lluita.

De sus comentarios se deduce cierta confusión. Veamos.

Resulta que reivindicar el retorno de la oncología infantil al Taulí o la construcción de la residencia pública Sabadell Sud o la reapertura en condiciones de consultorio de Poblenou les parece poco menos que un contubernio judeomasónico entre movimiento vecinal, entidades sociales y el Ple de l’Ajuntament que las apoyan. ¿Quieren decir que todas las personas y entidades que reivindicamos temas de sanidad o equipamientos sociales con los que ustedes no están de acuerdo somos ‘esbirros’ de la alcaldesa o ‘bustistas’ -quien, por cierto, fue alcalde gracias a los votos de ERC-?.

Un análisis tan simple no les ayudará a entender que democracia significa pluralidad.

Tampoco cuela el manido recurso de estigmatizar a quienes no juran determinados postulados políticos. La FAV, ni puede, ni debe posicionarse en temas partidistas como es el caso de la independencia, y eso, su Código Ètico lo recoge como un valor porque una de las señas de identidad es el pluralismo y trasversalidad: en las asociaciones vecinales tienen cabida todas las personas a título individual, pertenezcan o no a partidos (existen miembros de la práctica totalidad de partidos -incluidos militantes de base de ERC- y la mayoría no milita en ninguno) dispuestas a trabajar por su barrio.

No obstante, por si lo desconocen, somos la única organización con presencia en la mayoría de barrios que, en su día, debatió y firmó el manifiesto por el derecho a la autodeterminación. Por lo demás, no pretendan que la gente mire el dedo cuando se señala la luna.

Que la FAV haya recurrido al amparo de la Junta de Portavoces por las injurias vertidas por dos regidoras del grupo municipal de ERC contra activistas vecinales acusándoles de ‘esbirros’ y tildando de ‘basura’ los carteles de denuncia, es el problema y eso no puede ser soslayado en plan trilero, poniendo el acento en un supuesto trato de favor por hacer caso a la denuncia. Su toma en consideración en función, de la gravedad, la adopta la Junta compuesta por los seis partidos con representación que democráticamente adoptan la decisión. En este caso instando a ERC a pedir disculpas y evitar una condena pública institucional por unas acusaciones de un partido contra el activismo social reivindicativo, algo que no tiene parangón en la historia democrática de nuestra ciudad. No obstante, de la nota de prensa de la dirección de ERC se deduce que siguen enrocados en culpabilizar a las víctimas de las injurias. Si no escuchan, difícilmente pueden aprender.

Y, para dejarlo claro, el movimiento vecinal se reserva el derecho de reivindicar, de forma democrática y sin insultos, aquello que considere necesario para los barrios y la ciudad, le pese a quien le pese y gobierne quien gobierne. No nos amedrentó la dictadura ni en democracia nos condicionarán las presiones de ninguna élite política.

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