ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas. Sociólogo
Que a estas alturas del sgilo XXI, con la innumerable lista de guerras y horrores que a lo largo de la historia nos han conducido quienes tuvieron y tienen el poder para llevar a la humanidad a situaciones bárbaras provocando millones muertos/asesinados tengamos que seguir condenando lo que está sucediendo en el campo de concentración de Gaza, viene a demostrar que humanidad no avanzamos por mucha inteligencia artificial y artilugios de alta tecnología que presumamos. Todo apunta a lo que en El Rey Lear escribió Shakespeare: “en este mundo, los locos conducen a los ciegos”.
Insistir que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla y, en este caso, la humanidad lo hace permitiendo que el sionismo ejecute el holocausto del pueblo palestino, imitando el que sufrió el pueblo judío en manos del nazismo. Víctimas convertidas en victimarios.
Respecto a la barbarie del conflicto, es relativamente fácil hablar/juzgar e incluso ser equidistante desde la barrera cuando no es a mí (ni a mi pueblo) a quien me han descuartizado, robado y ocupado mi casa y mi país; ni quien sufre bombardeos que asesinan personas, destruyen casas, hospitales, escuelas, infraestructuras… ni a quienes no permiten tener un estado; ni quien está encerrado en un monstruoso campo de concentración; ni a quien me cortan el agua, la electricidad, la comida, los medicamentes; ni a quienes la comunidad internacional menosprecia permitiendo el colonialismo de asentamiento y cierra los ojos con los verdugos, ni a… Y en tales condiciones, ¿quién soy yo para juzgar? Me niego a participar en un juego en el que las reglas están dictadas de antemano, las cartas están marcadas y el árbitro está comprado. Y, una pregunta ¿Qué haría yo (y mi pueblo) en tales condiciones? La respuesta me aterra.
La hipocresía infinita de las condenas y solidaridad selectiva (Ucrania/Gaza, Israel/Rusia) es inmoral. ¿Expulsarán a Israel de Eurovisión, de las competiciones deportivas y aparecerán las banderas palestinas en las TV u ondearán en edificios públicos? Como son insostenibles los relatos chabacaneros sobre lo que está sucediendo sin dar a conocer, denunciar y condenar las causas de la situación, la limpieza étnica y el genocidio que está sufriendo el pueblo palestino desde hace décadas perpetrado por los gobiernos sionistas de Israel con el apoyo y complicidad, de la comunidad internacional y que, inevitablemente, trae a la memoria que tal crueldad es equiparable a la solución final nazi. Los crímenes de guerra y de lesa humanidad como prácticas terroristas habituales utilizadas por el sionismo, pese a múltiples denuncias, no son perseguidas por los tribunales internacionales. Y todo ello, justificado de mil y una forma a través de la difusión de una desinformación a través de los mass media y redes sociales controlados por quienes perpetran tales atrocidades.
En esta compleja situación con origen en la criminal gestión/manipulación internacional con la creación del estado de Israel en 1948 menospreciando al pueblo palestino y para ser justo, conviene aclarar que no todo judío es sionista, ni todo israelita es judío (existen ateos). Dentro del judaísmo (como en el cristianismo, islamismo,…) existen diversas familias unas más fundamentalistas-integristas que otras por lo que no caben generalizaciones que confundan la parte con el todo. En realidad, a los promotores/señores de la guerra, lo que les une/desune son los intereses económicos, imperialistas, demográficos, geopolíticos y los recursos, indistintamente de la religión que profesen si bien se cuidan de disfrazar con relatos, simbolismos, fobias y construyendo al enemigo con el que ocultar sus verdaderas intenciones y objetivos.
Lo cierto es que (y en ello coinciden todos los analistas internacionales rigurosos) la única solución es la negociación, porque de otra forma, el bucle acción-reacción no acabará nunca. Pese a tratarse de una lucha absolutamente desigual entre David y Goliat, el sionismo ni puede borrar a Gaza del mapa ni pueden exterminar a todos los palestinos. Y dado que los gobiernos poderosos no parecen estar por la labor y han asumido su papel de triste figura al servicio de la dupla sionismo-USA, deberá ser la presión popular solidaria internacional, la que puede hacer cambiar el paso a las etites políticas. Mientras tanto, el exterminio del pueblo palestino, avanza y algunas lágrimas de cocodrilo caerán por las mejillas de quienes, pudiendo, no hacen nada para evitarlo.
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Foto portada: Gaza, en una imatge d’arxiu. Autor: Wikimedia / Yasser abu raya
