ARTÍCULO DE OPINIÓN
Rubén Navarro, presidente de la AV del Poblenou. Manuel Navas, presidente de la FAVSabadell
La máxima ‘por sus hechos los conoceréis’ es aplicable a todos los seres humanos y particularmente a la clase política que, buena parte de ella, muestra unos niveles de ética francamente mejorables. Por ejemplo, cuando se comprometen a algo y a la vuelta de la esquina lo incumplen. Aburren hasta el infinito con sus vaivenes y arrogancia pasándose por el arco del triunfo todo lo que les parece y, en el caso que nos ocupa, a la propia representación de un pueblo de 200.000 habitantes. Como muestra un botón.
Aprovechando la pandemia, la conselleria de Salut planteó cerrar el consultorio de Poblenou alegando temas de seguridad cuando lo cierto es que desde hace años andan detrás de ello, es decir que la COVID19 les ha venido como anillo al dedo para sus planes. En realidad, el cierre responde a la política de recortes que vienen practicando en la sanidad pública la Generalitat desde hace más de una década.
La decisión obtuvo contestación vecinal junto con la asociación y la FAV Sabadell que presentaron una moción aprobada por unanimidad por todos los grupos municipales oponiéndose (entre ellos el de ERC, partido al cual pertenece la consellera de Salut, la señora Vergés que es la responsable en última instancia del cierre). A todo ello, l’Ajuntament ofreció que el Centre Cívic del barrio (donde se encuentra el consultorio) fuese de uso exclusivo para ello, desmontando el argumento de la seguridad. La respuesta popular e institucional forzó a la rectificación y la promesa de abrirlo en febrero.
Y si absurdo era su cierre dejando a un barrio (con mucha gente mayor y con dificultades de movilidad) sin una asistencia sanitaria de proximidad, peor es, que después de rectificar, ahora insista en no abrirlo. Unos cambios que inducen a pensar que existe o bien cierta ineptitud al no tener claro lo que quiere o bien algún tipo de disfunción que la incapacita para el cargo lo que vendría a explicar el por qué su gestión con la pandemia ha sido más inoperante que un duro sevillano.
Es lo que se deduce si, con la que ha caído y la que está cayendo, que ha dejado al descubierto el daño que han hecho los recortes en sanidad impidiendo afrontar la pandemia con recursos adecuados que, en mejores condiciones, se hubieran evitado muertes y sufrimientos evitables, siga sin entender que la sanidad pública reclama, de entrada, el retorno de los recursos expropiados en la última década y no seguir en la
línea de recortes ni seguir apostando por arquitecturas neoliberales basadas en una imposible “optimización” de la precariedad a la que sumieron a la sanidad pública porque “d’on no n’hi ha, no en pot rajar”.
Ante la tomadura de pelo, queda denunciar, esta vez las promesas incumplidas y a la responsable política del dislate, para evitar que se justifiquen lo injustificable con cortinas de humo y seguir luchando como movimiento vecinal contra este atentado a los derechos de un barrio, porque, gobierne quien gobierne, la sanidad pública, universal y con recursos se defiende sin que quepa escudarse en el manido “ahora no toca” y eso, aquí y ahora, significa cumplir la promesa de apertura del consultorio del Poblenou YA!
