Han pasado casi dos meses desde tu acción valiente, pero nunca es tarde para agradecerte tu coraje y tu determinación ante un energúmeno llamado Vito Quiles. Gracias, Patxi, muchas gracias por dar la cara, por decir basta a tanto ataque, por este acto heroico demostrado después de una sesión de investidura, la del candidato Alberto Núñez Feijóo, que ya de por sí resultó bastante tosca. Gracias por dar el paso y entender que no todo vale, que no se pueden aceptar determinadas actitudes, que no podemos mirar a la cara de la misma manera a una persona que abiertamente ha hecho declaraciones racistas contra un futbolista español, sea este periodista o barrendero. Basta ya de bajar la cabeza, de hacer como si nada pasara, como si esos energúmenos no hubieran lanzado ningún bulo y no hubieran escrito nada en sus redes y en sus columnas. Basta ya de mirar hacia otro lado, de ser condescendiente y educado con cierta prensa que no ha hecho otra cosa que insultar, mentir, manipular y crear odio durante estos últimos años. Basta ya de blanquear a Vito Quiles y a otros calumniadores que disfrutan echando mierda, embarrando los debates, socavando la convivencia, la democracia en sí misma.
Siempre te he considerado una persona coherente, trabajadora incansable por la reconciliación, por crear puentes entre ideas diferentes y antagónicas, prudente, extremadamente educada. Un político de los de antes, de los que debieran existir siempre, comprometido con los valores democráticos, en los que la libertad, la igualdad y la fraternidad son los pilares más importantes. Por eso van a por ti ciertos individuos a sueldo que no han analizado nunca tu difícil labor en el País Vasco, tus ansias por acabar con la lacra del terrorismo, tus lágrimas al conocer el asesinato de un compañero de partido, de ciudadanos anónimos en cualquier parte de España. ¡Qué les importa a esos pseudoperiodistas tus pensamientos!
Ver a toda una bancada de la derecha y de la extrema derecha, gritar y vociferar cobarde, cobarde al presidente del gobierno en funciones me produjo en su momento una repulsión, que me lleva a plantearme muchas cosas. Y también oír decir al presidente del grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Barcelona, Gonzalo de Oro Pulido, que Pedro Sánchez es “un ser oscuro, tenebroso, malvado, egoísta y narcisista”, para acabar asegurando que “es el mismo diablo” y que no son insultos, son opiniones. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Pero es que, durante estas últimas semanas, han aumentado las injurias, los escarnios, las amenazas y también, desgraciadamente, los aplausos hacia los que los promueven esas formas de desprecio hacia el adversario, sean estas afirmaciones en las redes o, directamente, cerrando el paso a un diputado que pretende acceder a su asiento en el tren. Y lo más doloroso de toda esta situación es que el Partido Popular justificó y respaldó el acoso a Óscar Puente aprobando las palabras de Miguel Ángel Tellado, vicesecretario general de Organización del PP y persona de máxima confianza de Alberto Núñez Feijóo, asegurando que “sois matones de patio de colegio” y que el “nivel de chulería y agresividad de este PSOE es intolerable”. Por si esto fuera poco, añadió que “ya no pueden salir a la calle” y que “por eso Sánchez viaja en Falcón”. ¿Es aceptable que destacados miembros del PP salieran en tromba a justificar la actuación de Lucas Burgueño, el acosador del diputado Óscar Puente, cuando ha protagonizado varios episodios cargados de violencia y agresividad? Hace tan solo un mes, Burgueño era detenido por la Policía tras agredir a dos agentes, a uno de los cuales le causó un corte en la mano con un vaso roto. Y conforme pasan los días, se van sabiendo más cosas de este energúmeno, como que tiene un juicio pendiente por agredir y coaccionar a su expareja. Es un no parar, puesto que hace una semana, era detenido por amenazas y daños a sus propios padres ¿Seguirán PP y Vox justificando sus acciones y echando la culpa a los matones del PSOE?
¿Y qué me dices de las palabras del cantante José Manuel Soto?
“Voy a aprovechar este momento de sosiego veraniego junto al mar para hacer uso de mi libertad de expresión y cagarme en Pedro Sánchez, en su puta madre y en los millones de hijos de la gran puta que están de acuerdo con que España esté en manos de sus peores enemigos. Qué os jodan”.
La recompensa por esos graves insultos viene desde la localidad madrileña de Torrelodones. Su Ayuntamiento, gobernado por una coalición del Partido Popular y Vox, ha anunciado que desembolsará la suma de 14.520 euros de dinero público para la actuación del polémico cantante José Manuel Soto. ¿Qué podemos esperar de un ejecutivo que nada más acceder al gobierno de la ciudad, su alcaldesa, la popular Almudena Negro, se subió el sueldo y que, de forma paralela, PP y Vox duplicaron el gasto en salarios del Gobierno local? No acaba aquí el tema. Semanas después, el ejecutivo local eliminó el punto de ayuda a las mujeres maltratadas y optó por borrar del mapa a un alcalde fusilado por Franco.
Y parece mentira, Patxi, que tanta gente vote a esos partidos que incitan claramente al odio, a la confrontación fuera del ámbito político, a la violencia verbal sin control, a esos excesos que luego van a parar a las calles. Y esa gente se fija muy poco o nada en el sufrimiento de las personas. Y te voy a poner un ejemplo que, estoy convencido de que ya conoces. Hace unas semanas, un joven marroquí de 22 años, Mohamed Amzahou, fue atropellado por un coche mientras circulaba por esos campos andaluces donde la esclavitud coge forma, donde miles de trabajadores sin papeles ayudan a hacer aumentar el PIB español, recibiendo a cambio el más absoluto de los desprecios, la soledad y el olvido como castigo por su condición. Los asentamientos de temporeros son una vergüenza para un país como el nuestro, pero aún lo son más las actitudes de alcaldes y alcaldesas que, como el de Níjar, el popular José Francisco Garrido, se negó a pagar los costes del traslado del cuerpo de Mohamed Amzahou a su país natal. Fueron los compañeros del fallecido los que sufragaron ese coste. Un racismo tan doloroso como despreciable, que se hace visible nuevamente cuando ayuntamientos gobernados por la extrema derecha aceptan sin rechistar a miles de ucranianos y rechazan a unos pocos subsaharianos. Lo que retuerce y ahueca la mente de ciertos energúmenos el color de la piel, del pelo y de los ojos, eh Patxi…
¿Y por qué te cuento todo esto? Pues porque creo que tenemos que seguir trabajando por la concordia, por la convivencia, por esa fraternidad que otros quieren negarnos a base de insultos y manipulación del lenguaje. No podemos callar, Patxi, no debemos, por el futuro de las generaciones venideras. Como tú mismo me dijiste personalmente hace un año en Águilas, en el homenaje a Tomás Consentino, “la política no es fácil, pero hay que seguir”. Si callamos, estamos muertos, Patxi. Gracias por decir basta.
