“Vente a Málaga, que es una ciudad maravillosa”.
Federico García Lorca a Manuel de Falla
“De todas las cosas horribles que Maricarmen ha tenido que soportar estas semanas, ninguna tan cínica como la estulticia de quienes se preguntaban indignados por qué ella y no otro de los miles de desahucios que se ejecutan cada año; como si fuera culpa de ella, como si fuera ella quien nos debiera una explicación”
Antón Losada, periodista
Hace un par de semanas, el Congreso de los Diputados aprobó una proposición impulsada por el Grupo Socialista destinada a reconocer e impulsar el papel capital que la ciudad de Málaga y su provincia desempeñaron en la eclosión, desarrollo y posterior conservación de la mítica Generación del 27, con motivo de la conmemoración de su centenario. Sorprendentemente, PP y Vox se abstuvieron, dando la espalda e ignorando una de las riquezas culturales e históricas más importantes de nuestra historia reciente. Podría tratarse de una noticia más, de una circunstancia que, tal y como están los tiempos presentes, no interesa demasiado.
Eso mismo es lo que pasaba en esa época en esa España analfabeta, donde lo que traía de cabeza a sus ciudadanos era básicamente sobrevivir, poder comer cada día, no enfermar. Por eso es tan sorprendente como ilusionante que figuras como Federico García Lorca, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre o María Zambrano, entre otras, fueran capaces de plantar una semilla que resiste a los envites de la derecha y de la extrema derecha, emperrada en borrar la historia común.
Málaga es memoria, pese a quien pese, porque ocupa un lugar central en la memoria histórica y democrática de España, principalmente debido a la trágica represión ejercida durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Entre los hechos más relevantes destaca la Desbandá, uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil y que tuvo lugar en febrero de 1937. Entre 60.000 y 100.000 civiles que huían de la entrada de las tropas franquistas en Málaga fueron bombardeados desde el mar por buques sublevados y por la aviación mientras se dirigían hacia Almería, causando miles de víctimas. Este éxodo fue reconocido como Lugar de Memoria Democrática en febrero de 2025, con el voto en contra de Vox, la abstención del PP y la desidia de los ayuntamientos gobernados por la derecha. Algunos de ellos impidieron la colocación de carteles informativos en esos 200 kilómetros, el trayecto más sangriento y más cruel de la historia de España.
Otro de los hechos luctuosos dignos de recordar fue la represión en el cementerio de San Rafael, uno de los lugares con mayor número de ejecuciones de la posguerra. Y donde se han recuperado miles de cuerpos de víctimas de la represión franquista, albergando hoy un gran mausoleo y un panteón conmemorativo en honor a los fusilados. De hecho, investigaciones recientes cifran en más de 75 las fosas comunes en la provincia y más de 7.500 las víctimas documentadas de la represión entre 1936 y 1955. Asociaciones memorialistas y entidades como el Foro por la Memoria de Málaga o proyectos institucionales como Memoria de Málaga trabajan activamente en la exhumación de fosas, la recuperación de testimonios orales y la reparación moral de los represaliados, a pesar, como digo, de las trabas de las administraciones en manos de la derecha y de la extrema derecha.
Mientras escribo estas palabras, me llega la noticia del fallecimiento de Maricarmen Abascal, la anciana desahuciada hace 15 días en Madrid y que se ha convertido en un símbolo de lucha en defensa de la dignidad humana. Me obliga a dejar Málaga y a percatarme de que las cosas no suceden por casualidad porque en esta España imperfecta del siglo XXI, la maldad, el odio, la inmundicia y la miseria moral de las derechas y de la extrema derecha se han acentuado aún más. Mientras Maricarmen permanecía en el hospital, fue sometida al escarnio de esas hordas de malnacidos que no dudaron en sembrar bulos y mentiras que no quiero reproducir aquí.
Una vez muerta, sin esperar a que sea enterrada, son los mismos que aplaudieron las 7291 en las residencias madrileñas; los mismos que recortan las ayudas a familias con hijos que tienen enfermedades graves y que pasan de 4.039 a 1.000 euros; los mismos que introdujeron los cadáveres en cajas sin importar si los restos pertenecían al fallecido, en ese fatídico accidente del Yak-42; los mismos que mintieron compulsivamente el 11 de marzo de 2004 intentando cambiar la historia, obligando a la prensa pagada a señalar a otros terroristas mientras los cuerpos de los fallecidos seguían en las vías, calientes, enredados entre los amasijos de hierros; los mismos que dieron la espalda a los fallecidos en la DANA de Valencia, los mismos, los mismos.
Y esta semana, esos mismos se niegan a respetar a Maricarmen en un minuto de silencio, acusando al gobierno de querernos manipular emocionalmente. “No tardará algún ilustrado en salir a explicarnos que Maricarmen ha muerto por su propia culpa y que ella se lo ha buscado. No tardará algún coloso intelectual en salir a asegurarnos que se lo había merecido y que ha sido justicia poética. No esperen piedad ni compasión. De respeto ya ni hablamos. La vergüenza es un lujo que no se pueden permitir cuando el poder está tan cerca”, afirma el periodista Antón Losada. No han esperado. La prensa fascista ha salido en bloque a apoyar la humillación total de la fallecida, aumentando aún más los bulos e incitando al odio más absoluto. Entre ellos, el campeón del mundo de cinismo, el pseudoperiodista y provocador Juan Soto Ivars, acusando al Sindicato de Inquilinas de haber matado, literalmente, a Maricarmen, como consecuencia de su sobreexposición pública. O las palabras de otro canalla, el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch, acusando directamente a Pedro Sánchez del asesinato de Maricarmen. Hay más. José Luis Bergillos Roldán, concejal responsable de vivienda en la ciudad malagueña de Benalmádena (otra vez Málaga), calificó a Maricarmen de “puta sinvergüenza”. Lean su currículum y verán. Los monstruos sin cerebro siempre son los más peligrosos.
Maricarmen no es un símbolo de nada. Es el espejo donde todos deberíamos vernos reflejados; porque las derechas nos han lavado bien el cerebro, acusándonos a los pobres de serlo por nuestra culpa, porque algo no hemos hecho bien en nuestras vidas. Somos pobres porque queremos; haber estudiado, haber pedido un préstamo, haber espabilado. Esa mal llamada cultura del esfuerzo nos la quieren imponer cercenando los derechos más básicos. Maricarmen, como Málaga, molestan a los fascistas. No merecen estar en ningún renglón de nuestra historia.
Pero se equivocan. Somos muchos los que, mientras vivamos, vamos a darlo todo para que la dignidad no se soslaye, para que la memoria, la de Málaga, la de Maricarmen, la de las cunetas, la de los fusilados, la de todas las personas de buena voluntad, no se entierre para siempre. Nos tendrán enfrente. Gracias a esos miles de jóvenes que van abriendo los ojos.
