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Opinión de Juan Guil (EUiA): ‘El PSOE: entre el cambio o el neoliberalismo’

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Juan Guil, miembro de Esquerra Unida y Alternativa y el PSUC Viu

La situación política después de las elecciones generales es bastante movida. Sin duda alguna algo se mueve en el PSOE, y cuando esto ocurre no es solo por disputas internas por el poder dentro del partido, Es algo más profundo, ligado a la formación del próximo gobierno y a los compromisos que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, asumió con su electorado.

Me sorprende que se pretenda condicionar al secretario general del PSOE para que el diálogo con Podemos esté condicionado a la renuncia de estos a la propuesta de realizar un referéndum en Cataluña. Este planteamiento por parte de Susana Díaz y otros dirigentes autonómicos del PSOE no tiene ninguna lógica. Relacionar referéndum con derecho a la autodeterminación, o a la ruptura de España, expresa un españolismo rancio típico de la derecha más franquista. Lo que hay detrás solo se puede entender en clave de apoyar o no a una alternativa política diferente a la del PP y abrir una nueva etapa política y social, que demandan las clases populares, expresado en las urnas. El PSOE y su candidato se han comprometido al cambio con un compromiso de recuperar los derechos sociales y laborales, arrebatados por la derecha. Esto es inviable con un gobierno tripartito PP, PSOE y Ciudadanos como propone el PP. Este es el debate que hay detrás de esta campaña felipista, que apoya la propuesta de un Gobierno de concentración presidido por Rajoy para mantener y continuar sus políticas de austeridad y recortes impuesta por la Troika.

El bipartidismo en España ha pagado el precio de las políticas llevadas cabo por ambos partidos. Es natural el descontento social, que lleva a un sector del electorado a castigar a los partidos responsables de dichas políticas. Es evidente que los resultados electorales del 20D ponen en cuestión la alternancia. El mayor desgate lo tiene el PSOE, pues sus votantes son los que más padecen las consecuencias de las políticas de austeridad. Lamentablemente el PP sigue teniendo un respaldo importante, más de siete millones de votantes, incluso bastantes de clase populares y trabajadoras.

El debate y las discrepancias en el PSOE son si los poderes económicos y financieros de este país, agrupados en el Ibex-35, siguen considerando al PSOE, como hasta ahora, parte del bipartidismo que viene del pacto del 78, protagonizado por Felipe González, que es quien mueve en el PSOE los hilos de los sectores más neoliberales, que representa Susana Díaz en Andalucía, y por ello lo primero que hizo fue romper el pacto de gobierno con IU.

Se han terminado los tiempos donde el capital convivía con el estado del bienestar. Al desaparecer la Unión Soviética, que ponía en peligros sus intereses, ya no hay temor en Europa a procesos revolucionarios, como existía después de la Segunda Guerra Mundial. Los privilegios que hasta ahora han tenido los líderes del PSOE, con las puertas giratorias, apoyo y financiación empresarial, respaldo mediático, etc., puede estar en riesgo, si el PSOE mantiene su razón de ser, su carácter socialdemócrata. La política aplicada por la Troika es neoliberal, es ir desmantelando progresivamente el estado de bienestar construido después de la Segunda Guerra Mundial. La aplicó el gobierno de Zapatero de forma suave y el PP con el apoyo CiU, en plan salvaje, política que ha llevado al sufrimiento de millones de personas, en desempleo y desahuciado de sus viviendas. Entramos en la época de pasar de una Europa del capitalismo con rostro humano al capitalismo salvaje. Este es un proceso en marcha, que los intereses económicos y financieros irán modulando según el descontento social, por la agresividad de esta política.

Este proceso ocurre por igual en toda Europa. Tenemos dos ejemplos recientes: el griego y el portugués. Ambos son claramente contrapuestos. El griego, lamentablemente con un gobierno entregado a los dictados de la Troika, que ha traicionado a sus votantes y su base social. Y por otro lado el portugués, un partido socialista, gobernando con el apoyo de los comunistas portugueses y la nueva formación de izquierda, con un compromiso de cambio, de romper con la etapa anterior y reponer derechos. Este es el camino a escoger: agrupar la izquierda y las fuerzas que estén por el cambio, y recuperar los derechos arrebatado por la derecha.

La situación creada por los resultados de estas elecciones no solamente ha dejado tocado al bipartidismo, que han pasado del 80 por ciento de apoyo al 50 por ciento. No tanto el apoyo que tenían, los partidos nacionalistas, CDC, PNV y CC, quedando de momento al margen. Veremos en el tiempo que pasa. Actualmente Convergencia Democrática, como parte del proceso independentista en Cataluña, no puede dar apoyo al PP. Los partidos nacionalistas apoyaron el bipartidismo en todo el periodo anterior, pero la nueva realidad no los hace imprescindibles y las nuevas formaciones políticas surgidas de la crisis económica, en especial Ciudadanos, son el nuevo instrumento creado para asegurar las mayorías parlamentarias, con el apoyo de la élite política y financiera para asegurar gobiernos que puedan manejar, como ha ocurrido hasta ahora. Los poderes económicos pretenden asegurar con sus instrumentos mediáticos que nada cambie, presionando a quienes han sido fieles servidores. Esta es la razón de la crisis interna del PSOE, y los ataques a su candidato y secretario general, comprometido con el cambio.

La política de alianzas y confluencia es la clave, la única posibilidad de cambio y hasta el momento que escribo este artículo, Pedro Sánchez mantiene sus compromisos. Su visita a Portugal va en esa dirección. Tengo la esperanza que cumplirá sus compromisos y no me apunto a la descalificación por las prácticas anteriores. El PSOE tiene una oportunidad para volver a ser referente en la izquierda trabajando por una alianza, que lleve al país a un cambio de rumbo, gobernando para la mayoría social, las clases populares, su base social y la amplia mayoría de sus votantes.

Foto portada: el primer ministro portugués, António Costa, y el líder del PSOE, Pedro Sánchez.

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