ARTÍCULO DE OPINIÓN
Juan Guil, miembro de Unitat pel Canvi
Los resultados del 27-S no han traído demasiadas sorpresas en relación a las encuestas, salvo la subida de Ciutadans y los malos resultados de Catalunya si es pot. La campaña ha sido bipolarizada entre independencia sí o no y quienes hemos hecho la campaña defendiendo, derechos sociales y derecho a decidir, han quedado fuera de juego en este proceso electoral. Los medios de comunicación, en especial las televisiones públicas y privadas, que influyen en el voto de forma considerable, han centrado la campaña en promocionar a Ciutadans, esto ha calado en el votante que no se informa, que pasa de la política que son parte importante del censo. Esta es la razón por la cual ha habido un aumento de participación y de voto para ciudadanos relevo del PP.
Los resultados electorales conforman un parlamento con una fuerza de izquierda independentista la CUP que con 10 diputados condiciona la elección del presidente. Junts pel si suman 62 diputados, y 63 los demás, por lo que la abstención de la CUP para la elección del presidente en segunda vuelta no seria suficiente. Serán necesario dos abstenciones o dos votos a favor, de la CUP u otros grupos.
No creo que Artur Mas, su partido, o ERC incumplan las leyes, por las consecuencias que tendrían, sin llegar a incumplir la Ley están imputados Artur Mas y dos miembros mas de su gobierno, hecho que demuestra el carácter autoritario del estado y como los herederos del franquismo están enquistados en él.
Donde Artur Mas no ha dudado, es en la aplicación de la Ley, en los recortes y en la austeridad. Sobre todo en la sanidad que ha recortado más de 1.400 millones del presupuesto y en educación ha reducido 1.500 profesores. Recortes y austeridad son fruto de la política del PP y la Troika, que siempre contó con el apoyo CiU. Junts pel sí, ha desarrollado una campaña defendiendo un nuevo país, con un programa situado a la izquierda, culpabilizando al PP de los recortes y la austeridad.
Una parte importante de los votantes de Junts pel sí, han votado no sólo por la independencia si no por la promesa de construir un país mejor, en coherencia con ello las diputadas y diputados elegidos, están obligados a defender el programa que Junts pel sí, que sería lo contrario aplicado por CiU en sus años de gobierno. El nuevo país que han prometido en las elecciones es posible pero con otra política, en el parlamento hay mayoría para ello. Que hará Junts pel sí? poner un gobierno que haga lo contrario de lo prometido a la ciudadanía, continuando con la política de austeridad y recortes, lo que sería una estafa a la gente que ha votado por esas promesas.
Junts pel sí debe cambiar el candidato a presidente y buscar una propuesta de consenso, este es el planteamiento de la CUP, pero si no es Artur Mas, pero sí alguien de CD, facilitaría la elección la CUP? para no poner freno al proceso de independencia, como han manifestado. Condicionaría su apoyo a un cambio de política? o solo con echar a Artur Mas sería suficiente? Las exigencias de la CUP de un plan de emergencia social, podría asumirlo sin problema teniendo en cuenta que el peso de las emergencias sociales está en los ayuntamientos y organizaciones sociales; Rebost Solidari, Cruz Roja, Cáritas, etc.
Lo mínimo que debería exigir la CUP es la aprobación de la renta básica en trámite parlamentario y bloqueada por CiU. El tema es si la CUP mantiene sus promesas electorales y condiciona un cambio de política económica y social.
Catalunya sí es pot, debe ser parte activa en una propuesta política en que los derechos de las personas sea el centro. Desalojar a Artur Mas del poder debe ir acompañado de la erradicación de sus políticas, defendiendo un programa de mínimos, para un gobierno de izquierda, en que las personas sean lo importante.
Cataluña esta partida por la mitad, esa es la realidad, debemos convivir y conseguir lo mejor para nuestra tierra: cultura, lengua, economía, democracia, derechos sociales. Todo esto une a la mayoría de los catalanes frente a una minoría que defiende un españolismo y centralismo autoritario representado por el PP y Ciutadans, anclado en la defensa de la constitución del 78, para incumplirla después en la parte social.
Es el momento de una reforma constitucional en el Estado, para ello es necesario echar al PP y crear una nueva mayoría de izquierdas. Para llevarla a cabo y resolver lo que no resolvió la constitución del 78. Tener una democracia plena, capacidad de decisión y el reconocimiento de la soberanía como pueblo debe ser una prioridad. Un acuerdo entre el Estado y Cataluña que satisfaga nuestra demanda, que acabe con los ataques a la lengua y el trato desigual que el PP ha tenido hacia Cataluña, utilizándola para mantenerse en el gobierno a toda costa. Este acuerdo debe ser sometido a referéndum.
Para salir de esta situación, en las próximas elecciones generales, debe darse una nueva correlación de fuerzas en el Parlamento del Estado, echar al PP del gobierno y reducir al mínimo su marca blanca, Ciutadans. Poner al PSC y PSOE entre las cuerdas para obligarle a apoyar un pacto beneficioso para Cataluña, hacer de una vez la reforma de la Constitución que resuelva los déficits democráticos que tiene. Si la opción del PSOE fuera una alianza con Ciutadans y el PP, para imponer una reforma que no cambie nada, ni reconozca el derecho a decidir, esto reforzaría a quienes defienden la independencia, que ganarían apoyos agudizando el conflicto entre Cataluña y el Estado.
