Desde que la alcaldesa M. Farrés prometió su cargo, una frase aparece en cada una de sus apariciones públicas: “Queremos que en Sabadell pasen cosas”. Lo malo es que de un tiempo a esta parte en Sabadell pasan cosas… para mal. Me voy a centrar en cuatro de ellas, no ordenadas por orden de importancia, porque las cuatro son graves y atentan contra el futuro de Sabadell y sus ciudadanos. Todas tienen un punto en común: la desidia de la alcaldesa y, por ende, de todo su gobierno. Salvo alguna honrosa excepción, diremos que el fuerte de nuestros gobernantes municipales no está precisamente en el trabajo para los ciudadanos, que somos quienes les pagan puntual y generosamente. En los ejemplos explico esta desidia instalada en la Plaça Sant Roc 1. Veámoslos:

1. Plan de Barrios de la Generalitat. Hace unos meses Marta Farrés y su séquito anunciaban a bombo y platillo una lluvia de millones para la mejora de Les Termes, un barrio desprovisto desde hace años de servicios, de comercio de proximidad, de conectividad con el resto de la ciudad… en suma, de dignidad. El Plan de Barrios de la Generalitat, dotado de 1.600 millones de euros en cuatro años, destinaría 25 de ellos a Sabadell cuando, ¡oh, sorpresa!, Les Termes queda fuera de este plan. ¿Cuál fue la reacción del teniente de alcaldesa, Eloi Cortés? Pues casi que ninguna. Una simple excusa del tipo “no volverá a suceder” ¡Y ya está! Por cierto, aún esperamos alguna reacción, aunque sea mínima, de quienes desde la sociedad civil ha de velar por la buena salud de los barrios y sus Asociaciones de Vecinos. Me refiero en concreto a la FAV, que no ha tenido ni una sola palabra de crítica ante este golpe duro para Sabadell y para Les Termes.

Efectivamente pasan cosas, pero para mal.

2. Tasas. Una de las muestras donde aparece con la cara más cruda la desidia del gobierno municipal, y no solo (que también) porque cada año sufrimos una subida detrás de otra, sino la forma en la que la hacen: tarifa plana de aumento, sin miramientos. ¿Que estamos en un cambio climático donde los veranos son un horno? Da igual, subo el coste de las piscinas lo mismo que el resto de los servicios. ¿Que la única posibilidad de movilidad por la ciudad ya sea para ocio o para tema médico es el desplazamiento en autobús? También da igual, subo el coste del billete lo mismo que el resto de los servicios (1,75€ un billete es simplemente una bestialidad, y más si lo comparamos con Terrassa, donde el bono de 25 viajes tiene un coste de poco más de 10€). Por no hablar la indiferencia mostrada por el tema del reciclaje, donde no ha dado ni una sola muestra de preocupación ni solución y que da para un artículo completo.

Ya pasan cosas ya, para mal.

3. Plan de vivienda de la Generalitat. Tal vez el más hiriente. Recientemente nos enteramos por la prensa el mapa de los solares que el Govern de la Generalitat saca a concurso para construir cerca de 2.000 pisos públicos y destinarlos a alquiler social durante 75 años. Pues bien, para Sabadell no habrá ni uno solo. Y no se nos ha dado a la ciudadanía ni una sola explicación. Y digo que es el más hiriente porque no solo tenemos solares para intentar solucionar en parte uno de los problemas más graves de nuestra sociedad, como es el acceso a una vivienda asequible y digna, sino porque muchos solares municipales han sido donados, es decir, prácticamente regalados, a entidades privadas. Una de estas cesiones es la del terreno cedido al Club de Tenis Sabadell en la Serra d’En Camaró. ¿De verdad que era más importante la construcción de pistas de pádel antes que vivienda para la juventud de esta ciudad?

Demasiadas cosas pasan, para mal.

4. Calidad del aire. Una de las mayores injusticias y contradicciones que tenemos en la ciudad.

Acaban de aparecer informes independientes donde sitúan a Sabadell como una ciudad que “no aprueba ciertos índices de calidad del aire, con valores no óptimos de NO₂ y PM2,5 cuando se comparan con tendencias urbanas y recomendaciones de salud pública”. No hace falta decir que esta mala calidad del aire impacta negativamente en la salud de las personas, sobre todo las más sensibles. ¿O tal vez sí?

¿Se puede saber cuál es su proyecto para mejorar el aire de Sabadell? Ninguno, más allá de la impuesta ZBE. Es más, se está cargando los pocos pulmones verdes que tenemos en la ciudad mediante su defensa feroz del Cuarto Cinturón y la degradación casi hasta la extenuación del Riu Ripoll, primando el interés privado por delante del público. Por no hablar de la animadversión de la alcaldesa a los carriles bici. Ni un solo metro ha construido en seis años y medio.

Pocas cosas pasan, y la mayoría, malas.

Una vez un compañero de partido de M. Farrés, el tristemente fallecido Pérez Rubalcaba, decía: “Nos merecemos un gobierno que no nos mienta”. Porque ser de izquierdas es hacer cosas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, sobre todo de los más desfavorecidos, de los barrios. Y por todo lo explicado en este artículo (y muchos temas más, como el del Albergue, la nula acción frente a desahucios sociales, el tema de la Caserna, la sumisión al Banc de Sabadell, al que no le pide ni un solo cajero para barrios enteros sin servicios bancarios, la pasividad en el tema de las tasas de reciclaje, etc.) Marta Farrés, a quien le gustan tanto los fuegos artificiales, las luces y las parafernalias, gobierna como lo harían otros alcaldes que no son de izquierdas, como el mismísimo Martínez Almeida.

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