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‘Rectificar es de sabios’, por Manuel Navas (FAV)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas, President de la FAV Sabadell

Sin entrar en considerar si la decisión ha sido de motu propio o por la presión social, celebramos que la dirección de ERC de Sabadell, haya hecho propósito de enmienda, desmarcándose de la voluntad del CatSalut que siguiendo directrices de la consellera señora Vergés pretende cerrar el consultorio de Poblenou (algo que traman desde hace tiempo y que, aprovechando la pandemia, quieren consumar).

Aún así, la sinceridad de ese cambio queda en entredicho con su argumentario: “defensa de la sanidad pública sin populismos partidistas” y “apoyo a que el consultorio se abra cuando se preserve la seguridad de los usuarios y profesionales”, que apunta más a un viraje táctico en el ámbito local dentro del marco de lucha partidista en el Govern de dagas voladoras de la Generalitat, por la hegemonía de la mitad de votantes de Catalunya el 14-F, que a una voluntad sincera de rectificación.

Pero seamos positivos, demos tiempo al tiempo y atengámonos a los hechos. Ojalá también rectifiquen y se sumen a la reivindicación ciudadana para el retorno de la oncología infantil al Taulí, de donde nunca debió salir, y que ellos justificaron en contra de la opinión de la mayoría social. No obstante, es un error de bulto recurrir a la manida expresión “populismo partidista” para desprestigiar la actividad de entidades sociales que desde hace años defienden la sanidad pública, olvidando que las etiquetas acaban diciendo más de quien etiqueta que del etiquetado. Pero además, no es de recibo calificar así a los cientos de miles de personas que vienen denunciando que la debilidad de la sanidad, debido a los recortes, ha impedido hacer frente a la pandemia en mejores condiciones; o que la gestión privatizada de las residencias públicas ha provocado miles de muertes; o que, una sanidad disponiendo de los recursos que han recortado, habría evitado muertes y sufrimientos objetivamente evitables (por COVID-19 y por los efectos colaterales de las listas de espera); etc. Y teniendo en cuenta que, por afinidad partidista, suelen recibir información puntual del CatSalut (en ocasiones antes que l’Ajuntament -¿información privilegiada?-), es razonable deducir que ERC conoce de primera mano que la respuesta dada a la AV de Poblenou y la regiduría de Salut de l’Ajuntament es que, “el cierre del consultorio de Poblenou es inevitable”, y no por razones de seguridad
(l’Ajuntamente, para salvar ese problema, ofreció el uso exclusivo del centre cívic para el consultorio mientras dure la pandemia y buscar una solución definitiva que contemple un consultorio en el barrio), sino por un “cambio de modelo sanitario” que, por los datos que vamos conociendo a cuentagotas, ahora con el mantra de la “optimización”, sigue el camino de los recortes.

Al parecer, después de meses de pandemia, no han aprendido mucho y siguen sin entender que no se trata de optimizar la precariedad en la que han metido a la sanidad, sino de inyectar recursos humanos, económicos y materiales y que una gestión racional no puede obviar que su función no es la rentabilidad económica, sino atender las necesidades sanitarias del pueblo mediante un servicio público que pagamos con nuestros impuestos.

No hace falta insistir que ni la AV de Poblenou, ni la FAVS, planteamos la apertura del consultorio sin las medidas de seguridad, por lo que el comentario sobre la seguridad, así como la propuesta de bonos de transportes (que la mayoría ya tiene) es baladí. El tema es simple: si se está a favor de la apertura del consultorio de Poblenou como defienden los/as vecinos/as y el Ple de l’Ajuntament aprobando la moción de la FAV Sabadell, solo queda trabajar codo con codo por el objetivo, dejando de lado el partidismo y el papel de franquicia de la Conselleria.

Por último, recordar que la “defensa de la sanidad pública” es una frase que requiere de contenido para alcanzar su dimensión social y que una sanidad, universal, con recursos y de calidad, exige el retorno de lo expropiado; el fin de privatizaciones y externalizaciones (como los 18 millones de euros a Ferrovial para rastreadores); la contratación de personal para adaptar la plantilla a las crecientes  necesidades (inaceptable que en los últimos años hayan desaparecido más de 2000 puestos de trabajo); la asignación del 25% de presupuesto de sanidad a la Asistencia Primaria (media de la UE); la construcción de equipamientos (como el Hospital Ernest Lluch para descongestionar el Taulí); oponerse al desmantelamiento de los CAP previstos con el “cambio de modelo sanitario” (eliminación de especialistas como la pediatría, reducción de las visitas presenciales, listas de espera inadmisibles, etc.) y de manera inmediata la apertura del consultorio de Poblenou en las condiciones que tenía antes del cierre. Mínimos imprescindibles para poner a cada cual en su sitio y conocer quiénes apuestan por una sanidad pública digna de tal nombre (más allá de titulares de prensa) o por un modelo sucedáneo.

Foto portada: el presidente de la FAV, Manuel Navas. Autor: David B.

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