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‘Sr. Asensio, es aconsejable informarse bien antes de opinar’

Agradecemos sus observaciones, pues toda crítica constructiva nos permite mejorar nuestra labor vecinal. Sin embargo, permítanos corregir algunos errores y acusaciones infundadas que aparecen en su texto, ya sea por desconocimiento o porque algún informante interesado le ha inducido a ello. Una sugerencia: antes de desprestigiar a una entidad, conviene dialogar con ella para contrastar datos e información. Cuando se habla de una entidad en los términos que usted hace, mejor es acudir a la fuente original, salvo que su intención sea otra distinta a la de informar, como parece ser su intención. Llegamos así a la situación, absurda, de tener que desmentir acusaciones para evitar que el silencio se interprete como conformidad. Una táctica perversa tan de moda impulsada por ciertos discursos políticos.

Usted afirma que mis artículos tratan temas genéricos y se olvidan del municipalismo. Aclararle que escribo y lo seguiré haciendo sobre aquello que considere relevante, faltaría más, pero que, en los más de 150 artículos publicados en los últimos años, la mayoría se centran en Sabadell y sus barrios. Sin embargo, el contexto social marca la pauta, y vivimos una situación en la que la democracia, la cohesión social y la proliferación de discursos de odio impactan directamente en la convivencia de los barrios por lo que hablar de ello es coherente y pertinente. Que sus contenidos no sean de su agrado, es “harina de otro costal”, forma parte de la diversidad de opiniones dentro del marco de la libertad de expresión siempre que no se utilice para la difusión de bulos o desinformación.

A ver. Es falso que la FAVS haya denunciado al guardameta Fouli por un delito de odio. Hablemos con propiedad. Ha puesto en conocimiento de la justicia unos hechos por si pudieran estar tipificados como delito de odio. Si tiene recorrido o no lo decidirán los tribunales. En otro orden de cosas, usted sabrá por qué lo banaliza como simple “gracieta”, con los mismos argumentos de quienes lo utilizan como grito de guerra. Por otra parte, si considera que existen otros hechos también susceptibles de ser denunciados, adelante, no se corte. Pero no nos diga lo que debemos hacer, hágalo usted.

En cualquier caso, conviene no perder la perspectiva y evitar que el árbol impida ver el bosque. El movimiento vecinal desarrolla una actividad continuada, diversa y reconocida como acreditan los mapas reivindicativos de cada barrio, las actividades que organizan, los servicios que ofrecen y los planes de trabajo anuales de la FAVS. Si no se hace más, no es por falta de voluntad, sino porque depende del compromiso altruista de personas que dedican parte de su tiempo libre, su conocimiento y propuestas al bien común.

Además, nadie ha dicho que el movimiento vecinal, sea perfecto (está formado por vecinos/as, con sus virtudes y defectos), ni que sea capaz de abordar todos los problemas (ni la FAVS ni ninguna otra entidad). Pero podemos afirmar que, como organización plural y no monotemática, trabajamos para tratar el mayor número posible de necesidades de los barrios, priorizando aquellas que afectan de forma más directa a la calidad de vida de la ciudadanía. Y también decimos que si bien dentro de las asociaciones existen personas que simpatizan con algún partido, ni somos correa de transmisión de ninguno ni somos altavoces de sus propuestas. Respetamos el papel de los partidos democráticos y su legítimo objetivo de tomar al gobierno para aplicar su programa. Pero ese no es nuestro rol.

Y en respuesta a algunos de sus desafortunados comentarios, recordarle que, en los últimos años, se han presentado una veintena de mociones en el Pleno municipal acompañadas de movilizaciones ciudadanas: por la pediatría en los CAP; por la erradicación del amianto; por unas urgencias sanitarias dignas; por la construcción del Hospital Ernest Lluch; por la eliminación de los institutos-barracones; contra el cierre de oficinas bancarias en los barrios; contra el modelo de la tasa de residuos; contra las subidas impositivas que consideramos injustas; contra el cierre del ambulatorio de Poble Nou…; o impulsado/participado en otras tantas movilizaciones por la sanidad pública, los derechos LGTBI+, contra el genocidio en Gaza y otras reivindicaciones sociales; o contribuido a impulsar logros colectivos importantes como la residencia pública, el Parc del Nord o la aprobación de la Ley del Amianto de Catalunya y la comisión del amianto municipal o la creación de la unidad específica en el Taulí. Sin agobiar con datos, decir que la ratio de actividades relacionadas con las personas implicadas en el activismo vecinal, es muy elevada. No la que a usted le gustaría, pero ni de lejos es la inacción que describe. Y calificarlas de “acciones de cara a la galería”, es una falta de respeto inadmisible y una crítica barriobajera al movimiento vecinal.

Respecto al precio del bus, hay que poner todas las cartas encima de la mesa y no hacer trampas al solitario. Las dos ciudades tienen modelos distintos: si de lo que se trata es de abaratar el viaje ocasional, Terrassa gana por su billete sencillo más bajo y por una tarjeta multiviaje competitiva, sin embargo, en términos globales y desde una perspectiva de justicia social y fomento del uso habitual de transporte público, el modelo de Sabadell es más sólido como política de movilidad urbana porque premia el uso recurrente, mejora la accesibilidad social y ofrece una mayor orientación al transporte como servicio público esencial protegiendo a los hogares de menos ingresos.

De otra parte, recordarle que las entidades con personalidad jurídica tienen su representante legal y en el caso de la FAV tengo el honor de ostentarla, no obstante, las decisiones se adoptan colectivamente en junta directiva o asamblea, no unilateralmente como se desprende de su obsesión contra mi persona. Y si usted, como el Torquemada local está empeñado en mi dimisión frente a la decisión de las 25 asociaciones federadas, (en la línea de lo que sucede en el Congreso) y más allá de su inconfesable deseo, la democracia vecinal se lo pone fácil: intégrese en una asociación; postúlese en la próxima asamblea con su programa para sacar al movimiento vecinal del pozo en el que, según usted se encuentra y consiga el apoyo de las asociaciones. Son ellas, no usted, ni nadie, quienes deciden con su voto lo que consideren oportuno. Anímese y recoja el guante. Las puertas están abiertas a quienes deseen a trabajar por los barrios.

L’espai d’opinió reflecteix la visió personal de l’autor de l’article. iSabadell només la reprodueix.

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