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‘Violencia machista: crímenes sin solución de continuidad’, por Manuel Navas (FAVSabadell)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas. Presidente de la FAVSabadell

A pesar de las dramáticas estadísticas de asesinatos por violencia machista, los datos son fríos, nada o poco dicen de lo que hay detrás de ellos, en el mejor de los casos, se puede deducir a partir del particular sistema de valores que cada cual tenga interiorizado. Y la valoración respecto al dato de las más de 1.108 mujeres asesinadas en España por violencia machista desde que comenzaron a elaborarse los registros en 2003, y, en lo que va de año, 30 en lo que va de año en España, 10 en Catalunya y dos en Sabadell en los últimos 15 días, difiere notablemente en función de si el dirigente político que las realiza es de VOX, PP; JxC, CUP, PSC, Comuns,…y de la ideología con la que comulgue cualquier persona normal.

Existen unos datos objetivos(los asesinatos de mujeres perpetrados por sus parejas o exparejas) y existen discrepancia política-ideológica sobre las causas, consecuencias y medidas a adoptar al respecto, que básicamente responde a la pregunta de si se trata de una violencia sistemática y estructural contra las mujeres por el hecho de ser mujeres o no. Y aquí nos encontramos desde el negacionismo de la violencia machista de VOX, o el intento de difuminar la violencia machista por una genérica y abstracta violencia familiar, hasta quienes proponen medidas más o menos consecuentes para luchar contra esta inacabable lacra que tiene sus raíces en la sociedad capitalista y heteropatriarcal en la que vivimos.

Y la prueba del algodón es infalible para desmontar argumentos insostenibles. Si a nivel mundial, la OMS indican que alrededor de una de cada tres mujeres (30 por ciento) del mundo sufren violencia física y/o sexual en algún momento de su vida, la macroencuesta sobre violencia sobre las mujeres en España del año pasado, indicaba que más de la mitad de mujeres que viven en España han sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida, es decir, 11,3 millones de mujeres, de las cuales, más de cuatro millones han padecido violencia física, casi tres millones han sido víctimas de violencia sexual y más de ocho millones víctimas de acoso sexual. Datos detrás de los cuales existen un sinfín de dramas, sufrimientos y miedos de todo tipo. Si es cierto que el género no tiene violencia, también lo es que la violencia si tiene género (sea perpetrándola como es el caso de los asesinos o sea sufriéndola como en el caso de las mujeres).

Siendo gravísimos y espeluznantes para cualquier persona normal, estos datos representan solo una parte de la violencia estructural contra las mujeres que se produce en nuestra sociedad e impide que puedan desarrollar una vida plena en condiciones de igualdad, lo que indica una vez más que, no tan solo que algo está fallando, sino que esta violencia sigue sin ocupar un lugar prioritario en las agendas políticas.

No existen soluciones mágicas ni rápidas para dar carpetazo al arraigado machismo que como construcción social ha situado al género y al sexo masculino en el centro de una sociedad creada y mantenido por y para los hombres desde hace siglos y en la que, losresortes del poder político, ideológico y económico han estado y siguen estando esencialmente en manos de los hombres que no tienen ningún interés de modificar ese estatus.

Pero se pueden y se deben hacer cosas para tratar de evitar asesinatos de mujeres como los producidos en Sabadell en los últimos días y para avanzar hacia un modelo social más equitativo y sin discriminación por razón de género a través de un trabajo multidisciplinar y de compromiso entre administraciones públicas y la sociedad civil, dotando de recursos e instrumentos necesarios, legislando sin complejos ni ambigüedades en ese sentido y derogando leyes como la Ley Mordaza y la Ley de Extranjeria que suponen una violencia institucional sobre los sectores más vulnerables como las mujeres y asumiendo que existen demasiadas mujeres (e hijos/as), para quienes su casa no es un hogar sino un infierno que necesitan respuesta sin dilaciones.

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