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‘Y para el 2022…’, por Manuel Navas (FAV)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas, presidente de la FAV Sabadell

La llegada de un nuevo año suele ir acompañada de propósitos de todo tipo. Desde la perspectiva social es momento para poner encima de la mesa temas y reivindicaciones pendientes en el bien entendido que, como nadie (humano o divino) nos va a regalar nada, más que deseos se trata de una hoja de ruta para movilizaciones sin la cuales “pasarían” de ellas quienes dirigen el mundo y nuestras vidas (el poder político -en casos elegidos por el pueblo- y el poder económico -al que nadie ha elegido-).

Problemas globales que inciden directamente en lo local y que, desde la modesta actuación local aspiramos a incidir en lo global y puesto que lo global y lo local se retroalimentan, debemos tener presente el “pensar globalmente y actuar localmente”.

Posiblemente, los problemas que precisan respuestas urgentes giran en torno a las crisis hambruna y de medio ambiente. El primero está matando a millones de personas anualmente y el segundo está acabando con el planeta. No obstante la sinrazón en la que estamos instalados incluye todo tipo de tropelías de orden económico, político, social y cultural que son toleradas/fomentadas por el sistema: el patriarcado que mantiene la opresión de la mitad de la humanidad por razón de género; el tráfico de drogas; la trata de blancas; las guerras iniciadas/mantenidas por intereses económicos; la venta de armas, las especulaciones financieras; la manipulación mediática; las dictaduras; la deuda externa ilegítima; el ascenso de la extrema derecha; los paraísos fiscales; los flujos migratorios forzados; los nacionalismos esencialistas; la irracional competitividad; los valores de “la ley de la selva” y una lista que deja en evidencia el mundo que están perfilando y que anima a seguir luchando contra ese desorden establecido para avanzar hacia uno más equitativo y sostenible, sin desigualdad por razón del género y donde prevalezcan valores de justicia social.

España, inmersa en el neoliberalismo, tiene unas peculiaridades fruto de la inmodélica transición que ha mantenido vestigios franquistas enquistados en diversos ámbitos de la vida política e institucional (económico, social político, eclesiástico, militar, judicial) que precisan, en casos, darles carpetazo y en otras profundas reformas. El desempleo y precariedad laboral estructural; la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres, los importantes sectores sociales en el umbral de la pobreza; la división de poderes digna de tal nombre; la violencia machista, el expolio de las arcas públicas de cientos de miles de millones por los bancos, el fraude fiscal, las corruptelas políticas; la banalización del fascismo; el desfalco del Estado de Bienestar (sanidad, educación, servicios sociales,…); la necesaria creación de una banca y una compañía eléctrica pública, el Estado plurinacional consecuente con ella; el abandono del mantra del NO de la oposición política que, sin perjuicio de la crítica política, muestre cierto sentido común en temas de interés general como con la pandemia; etc.

Mientras que en Catalunya, con governs que desde hace años se ha dedicado más a sus cosas que atender las necesidades sociales recortadas en la última década existen tareas pendientes e inaplazables (sanidad, educación, servicios sociales, vivienda social, dependencia, equipamientos,…..), a las que se suma la fractura social fomentada por las elites políticas y medios de comunicación alimentando una crispación que, para paliarla, habrá que asumir que la cohesión social en Catalunya mestiza, multicultural y plural (que afortunadamente existe), no encaja el aplicar el xenófobo “América para los americanos”.

Al Govern de Sabadell, como a todas las administraciones, cabe exigir una gestión eficaz y eficiente para atender a las necesidades, con un orden de prioridades en la distribución de los recursos económicos disponibles y sin olvidar que la pandemia de la COVID19 ha trastocado proyectos y calendarios. Así, desde el día a día (la limpieza, el mantenimiento de los espacios públicos, la seguridad), hasta la ejecución de proyectos aparcados o el cumplimiento del programa electoral: Parc del Nord i de les Aigües, Portal Sud, Passeig, Artéxtil, vivienda social, etc., y, en paralelo, consensuar la configuración de un proyecto de ciudad como norte del modelo de ciudad sostenible y racional al que aspiramos (más vivienda social, equipamientos y políticas sociales, culturales, urbanísticas -rondas, Gran Via, Ripoll- de formación y empleo,…….)

Y a corto plazo, atender las reivindicaciones de los barrios así como las históricas de ciudad: la construcción de la residencia pública de Sabadell Sud; el retorno de la oncología infantil al Taulí; la reapertura sin recortes del consultorio de Poblenou; el Institut Narcisa Freixas; la rehabilitación del Pau Vila, la construcción del hospital Ernest Lluch; recursos humanos y económicos para la sanidad pública (asistencia primaria y urgencias del Taulí), etc, que requieren la implicación de la Generalitat por ser de su competencia, por lo que, el actual y legítimo equip de govern debe forzar el consenso ciudadano y presionar a que la Generalitat se avenga a abordarlos.

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