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Opinión de Josep Asensio: ‘Con uno basta’

Hay días en los que uno se levanta eufórico, con ganas de comerse el mundo, fruto seguramente de haber descansado bien, y predispuesto a dispersar ese halo de felicidad a todos los que te envuelven. Pero, después de haber desayunado a gusto, sin prisa pero sin pausa, haber echado un vistazo a la actualidad y organizado la jornada, siempre hay algún estúpido que te amarga el día. Diría que está al acecho para jodernos el momento más agradable y así poder disfrutar del enfado colectivo.

Eso fue lo que sucedió el día en el que al responsable de relaciones laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José de la Cavada, se le ocurrió criticar el permiso de cuatro días que tenemos todos los trabajadores por el fallecimiento de un familiar directo si éste se produce fuera de la localidad de residencia. Según este energúmeno, ya no viajamos en diligencia y por lo que yo entiendo, presupone que debemos enterrar a nuestro ser querido, lo más rápido posible y volver a nuestro trabajo, el que lo tenga, claro, sin dilación y sin ninguna posibilidad de tener un momento de solaz o de sosiego para poder resarcirnos de tan dolorosa coyuntura.

Además, este individuo, por llamarlo de alguna manera, también presupone que todos disponemos de unos muy buenos emolumentos para podernos pagar un rápido viaje en avión o en AVE, de ahí su referencia a la diligencia, ignorando que cada vez más los trabajadores a los que él desprecia, acuden al autocar porque la organización a la que él pertenece se empecina en recortar salarios y derechos, haciéndonos a todos más pobres mientras él sí, puede viajar en el medio que le dé la gana para poder llegar a cualquier acto privado o no.

Debe pensar este enloquecido dirigente que una vez acabado el sepelio, nos vamos todos a un bar de copas, de tapas, al chiringuito de la playa o a un hotel de cuatro estrellas, aprovechando, como si de un puente se tratara, para disfrutar de unas vacaciones pagadas. Debe creer también que carecemos de sentimientos tal cual él mismo y, como digo, una vez celebradas las exequias, no tenemos nada más que hacer que girar página e intentar imaginar qué podemos hacer con los tres días restantes de vacaciones.

Si bien es verdad que pocos días después este sujeto se disculpó ante la prensa, insistió sin dilación en la necesidad de regular los permisos de los trabajadores, con lo que nos demostró que no lo dijo con convicción y más bien por zanjar la polémica. Personalmente no le acepto la disculpa puesto que debería haberlo pensado antes y, además, su perdón es completamente falso.

Ya en 2010, la inspección de trabajo determinó que el secretario de la comisión de relaciones laborales de la patronal, José de la Cavada había sometido a sus trabajadores a acoso laboral y vulneró su dignidad, por lo que le impuso una multa de 25.000 euros. Cometió una infracción “muy grave” por el “trato humillante” y las prácticas “irrespetuosas”, “ofensivas” y hasta “intimidatorias” a las que sometió a sus empleados durante más de un año. La Administración apuntó en su momento que existían también indicios de “acoso por razón de sexo”, ya que los problemas se dieron sobre todo con mujeres, pero no lo llegó a afirmar con rotundidad.

A pesar de que cuando leí sus declaraciones efectuadas el 15 de junio pasado me vinieron a la mente innumerables insultos e injurias, acordándome de su madre y de toda su familia, no quiero más que desearle lo que inevitablemente sucederá algún día y por el que todos pasamos. Que cuando llegue ese momento piense en que ya no hay diligencias, claro, pero que se aplique el cuento y sea consecuente con sus declaraciones; que coja rápidamente el primer medio de transporte a su disposición, el más rápido, se persone en el lugar del entierro, con apresuramiento, para poder coger un vuelo o un tren en el mismo día y ponerse a trabajar sin demora. No hay sentimientos que valgan, por lo que una vez acabado el padecimiento momentáneo, se supone que hay que olvidarse rápidamente y qué mejor cura que el trabajo diario. Aunque mucho me temo que este ente malintencionado disfrutará del permiso que él mismo se ponga, como todos los de su condición.

Foto portada: José de la Calvada, responsable de relaciones laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE)

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