ARTÍCULO DE OPINIÓ
Manuel Navas. President de la FAVSabadell
Dos previas: de una parte, para entender lo que está en juego en la(s) guerra(s), es imprescindible desengancharse de la feroz propaganda mediática (siempre en manos de los intereses en juego) que ofrecen versiones versión interesadas, a través de medias verdades, manipulaciones (más o menos sofisticadas), omisiones o simplemente con burdas mentiras, si no es así, es inútil cualquier análisis y explicación. Y de otra que, de las guerras (que invariablemente se inician apelando a nacionalismos y/o religiones) resultan como vencedores determinadas élites y como vencidos el pueblo llano de ambos bandos que paga con muertes, crueldades y penurias de todo tipo (hambruna, exilios, violaciones, miserias,….) los insaciables apetitos de dinero y poder de los poderosos y por último, que EEUU-UEOTAN invoquen al Derecho Internacional después de haberlo pisoteado en Yugoslavia en 1991, Libia, Iraq, Afganistán, Siria, pueblo palestino, etc. es de una hipocresía hiriente.
Como que, en estos casos, los pueblos poco o nada importan, más allá de ser utilizados como carne de cañón, los señores de esta guerra son, la Rusia de Putin, neoliberal y confeso anticomunista, que arenga a su población con relatos chovinistasreclamando la Gran Rusia Imperial y los EEUU de Biden, neoliberal y confeso anticomunista, que sigue la estrategia iniciada tras la derrota de la URSS de acabar con la Federación Rusa y China (en el horizonte desestabilizador Ucrania y Taiwán) para llegar a su Ítaca: un mundo monocolor a su medida. Si ambos son adoradores del neoliberalismo duro el por qué el brutal despliegue militar es imposible explicarlo con el simplismo de “el bien contra el mal”, porque, aquí, “el enemigo”, que es Rusia y EEUU respectivamente, se construye en función de la lucha descarnada entre sectores económicos que tienen como objetivo obtener la mayor parte en el del pastel y más poder.
Como esa es la lógica que les mueve, y sin que sirva de excusa para condenar a los desequilibrados que mandan a los pueblos a la guerra, unas notas sobre el camino que ha conducido a ella. Al final de la IIGM surge la OTAN y posteriormente el Pacto de Varsovia como instrumentos disuasorios entre los bloques resultantes (capitalismo versus “comunismo”). Tras el fin de la URSS, el Pacto de Varsovia desapareció y la OTAN no, convertido en un complejo militar-industrial. La OTAN acordó con Gorbachov no expandirse en los países del Este, pero en realidad, el asedio a Rusia ha ido en aumento pasando de 16 a 30 paísesintegrantes y prevé incluir a Ucrania (de Lisboa a Kiev) que es la línea roja que Rusia viene señalando como franja de seguridad, instando a la EEUU/OTAN que no la traspase, pero que, de manera irresponsable y arrogante han hecho oídos sordos por motivos económicos de fondo (Europa en su papel de comparsa/vasallo de los EEUU pagará con creces esta decisión y los EEUU, que tiene la habilidad de impulsar guerras fuera de sus fronteras, será, otra vez, la gran beneficiada). Ante el fracaso de la vía diplomática para evitar la expansión y con un psicópata como gobernante, objetivamente situaban a Rusia en la disyuntiva de, o bien tolerar o bien la previsible reacción militar como así ha sido.
No es difícil imaginar la reacción de los EEUU en la hipótesis de que Rusia tuviese bases militares con misiles a su alrededor (Canadá, México, etc., -recordar el caso de los misiles soviéticos en Cuba-). O si instalasen bases militares contra España en los países vecinos (Portugal, Francia, Andorra,…). A todo ello, la situación interna de Ucrania, gobernada por la extrema derecha tipo VOX, es desastrosa, con una guerra interna que lleva más 14.000 muertos (Donetsk y Luhansk).
A título de epílogo: a) lo que puede sintetizarse como ADN del neoliberalismo: competitividad, beneficio económico por encima de cualquier otra consideración, valores basados en el “sálvese quien pueda” ……., marca la hoja de ruta del sistema que resume la frase de la campaña de Bill Clinton “es la economía estúpido” para no irse por las ramas en los debates y no obviar los gravísimos problemas que padece la humanidad y el planeta y que, si no lo remediamos, nos está conduciendo al desastre; b) que como señala el profesor Richard Sakwa “La OTAN existe para gestionar los riesgos creados por su existencia” no es la solución sino el problema y c) el NO a la(s) guerra(s) y la condena enérgica y sin paliativos y las movilizaciones para frenar esta nueva barbarie, no es obstáculo para negarnos a comulgar con ruedas
de molino, investigar las causas que la provocan y denunciar a los señores de la guerra que les importa un pimiento sus devastadoras consecuencias porque, en últimas instancia, les sirve para aumentar su riqueza y poder
