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Opinión: ‘¿Cerrar o no cerrar equipamientos por la crisis?’

Parece inevitable que nos fijemos más en unos temas que en otros y en determinadas épocas del año. Si es temporada de fútbol pues hablamos de fútbol; si es otoño, las setas, las castañas… Pero la actualidad está última y completamente abonada al barco de la crisis y de ahí parten numerosos subtemas que, como si de una tela de araña se tratara, lo envuelve todo y provoca que en las portadas de los periódicos y en sus interiores prevalezcan éstos y solamente éstos.

Durante los años de bonanza económica, en la que solo los estúpidos dicen que “todos vivíamos por encima de nuestras posibilidades”, los Ayuntamientos y las diferentes administraciones se lanzaron a construir equipamientos con más o menos fortuna, sin saber si más tarde podrían mantenerlos. Piscinas, polideportivos, bibliotecas, centros cívicos y salas multiusos aparecieron de la noche a la mañana sin tratar a fondo su subsistencia y ahora muchos de ellos languidecen sin que los “servicios de asistencia” puedan hacer nada para salvarlos.

Las grandes ciudades, pero también medianas y pequeñas vieron con buenos ojos la llegada de equipamientos que mejoraban la calidad de vida de sus habitantes, pero la decepción fue enorme al ver que los presupuestos municipales caían en picado y era insostenible el coste del mantenimiento.

Jocs Olímpics CEIP Samuntada
Final de curso del CEIP Samuntada en la pista de atletismo. Autor: J.d.A

Muchos de ellos han optado por el cierre inmediato de estos “agujeros negros”, verdadero coladero de euros, al ver que tampoco son rentables abiertos durante una temporada. A pesar de la mala imagen que se pueda dar, resulta en la mayoría de los casos lo más inteligente.

En Sabadell, donde parece que nos bañamos en la abundancia y las fuentes son de oro macizo, también llegaron las grúas y el cemento y no solamente para construir barrios dormitorio, sino para hacer y deshacer proyectos, lavarnos las mentes y hacernos creer que ése o aquel proyecto era la panacea para recuperar el paro, volver a ser la “segunda ciudad de Catalunya” o cualquier otra falacia que tapara las vergüenzas acumuladas durante tantos años.

Cabe destacar en nuestra ciudad el edificio de Fira Sabadell, cuyo proyecto inicial, llamado “Gran Vía Digital”, era de esos que nadie entiende pero que todo el mundo alaba y que en esos momentos iba de la mano del famoso Zoo. Habría que mirar con lupa los gastos que genera este enorme edificio para valorar la posibilidad de cierre, teniendo en cuenta para lo que sirve y lo que supone para la ciudad. Sabadell tiene derecho a seguir su camino, pero la apertura de este gigante se hizo con la connivencia de los organizadores de las ferias que se instalaban en el “parking-solar futura Ciutat de la Música” y seguramente ya era suficiente.

Fiesta del cordero, en Fira Sabadell. Foto: J.d.A
Fiesta del cordero, en Fira Sabadell. Foto: J.d.A

Además contamos con la Pista Coberta d’Atletisme, otro más de los fiascos económicos de la ciudad, con un coste de alrededor de 200.000 euros anuales, y que sigue abierto e intocable. También se vendió como el gran equipamiento deportivo que nos iba a poner en el mundo, pero el caso es que no compensa para nada, al menos económicamente. Y Ràdio Sabadell? A pesar de la euforia por la puesta en marcha de la emisora que nunca debió desaparecer, la realidad ha demostrado que ni sirve a los intereses de los ciudadanos, que se ha convertido en una correa de transmisión del gobierno local y que con sus cuatro millones de euros de presupuesto entre en 2006 y el 2009 representa el mayor despilfarro del Ayuntamiento en los últimos años.

Por otra parte, cabría pensar y bien si Sabadell tiene que tener siete bibliotecas municipales. Sería necesario un estudio sobre la viabilidad económica de alguna de ellas, así como de Centros Cívicos que permanecen casi vacíos durante gran parte del día. Señalar, aunque no venga al caso, que durante el mes de agosto cierran, lo que imposibilita a la mayoría de sabadellenses que se quedan sin vacaciones el acceso a estos lugares de cultura o entretenimiento.

Es verdad que con la crisis las bibliotecas han aumentado el número de visitantes, pero en estos tiempos que corren hay que valorar y estudiar por donde se cuelan los euros y donde invertirlos mejor. Mientras esto no ocurra y se engañe a la ciudadanía con otros temas de otros ámbitos y con campañas para sacar dinero para los necesitados, no serán creíbles nuestros gestores. Dinero hay, quizás poco, pero una gestión desastrosa y un reparto malintencionado y perverso lo encamina a un callejón sin salida que, afortunadamente tiene una grieta de esperanza: la de cerrar todo aquello que no sirve. Ahora que parece que se van a poner de moda los referéndums, ¿por qué no le preguntamos a los ciudadanos hacia dónde quieren que vayan sus impuestos?

Foto portada: Obras del centro cívico de Torre-romeu, pendiente de finalizar, hace unos meses. Autor: J.d.A

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