Ha pasado ya una semana desde el sábado negro vivido en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. Si bien el desenlace no era previsible, al menos tan contundente y tan súbitamente, bien es verdad que los actores que se apuntaron a la labor de defenestrar a Pedro Sánchez han cumplido su labor de manera ordenada y yo diría que hasta pactada. Aunque nos quieran hacer creer que Susana Díaz lidera esa masa crítica de 17 miembros críticos de la ejecutiva federal del PSOE, no debe pasar desapercibido al ciudadano que la prensa, liderada por el potente Grupo Prisa, con el apoyo incondicional del Grupo Vocento, los diarios La Razón, ABC y El Mundo, han ejercido una presión sobre el líder socialista nunca vista en la democracia española. Culpar a Pedro Sánchez de todos los males del partido es en sí una falacia y que pretende acallar no solo las voces que reclaman un giro a la izquierda en el PSOE, sino la opinión de la militancia.
Nunca antes en la historia de un partido político se había producido un golpe de estado de estas características donde un secretario general votado libremente por los militantes sucumbe a las intimidaciones, a las amenazas y al acoso de sus propios compañeros, jadeados por la prensa y ante el refrote de manos de un PP corrupto que ve más cerca su llegada al poder. Las editoriales de todos los periódicos de Madrid del domingo 2 de octubre reflejan la alegría por la muerte política de Sánchez, en un acto vergonzoso y cruel, culpándole absolutamente de todo y felices por la llegada a la gestora del PSOE de un incondicional de Susana Díaz, el asturiano Javier Fernández. A destacar los indecentes artículos de El País ensañándose con Sánchez, Salvar al país y El hombre que desgarró al PSOE. Hasta el comité de redacción del diario pidió explicaciones a su director, Antonio Caño, por el primero de los escritos. En el otro extremo, el siempre prudente, comedido y objetivo Enric Juliana en La Vanguardia, Madera, acero, metacrilato y cuero. Y para mí el que mejor refleja la perversidad de Susana Díaz, el de Íñigo Saenz de Ugarte en Eldiario.es: El día en que el PSOE decidió suicidarse.
La historia del PSOE va ligada inexorablemente a la división. Ya en Suresnes (Francia) en 1974 el partido renuncia al marxismo y coloca a Felipe González a la cabeza, en contra de las federaciones madrileña y vasca que preferían a un militante más combativo, Nicolás Redondo. Por aquel entonces proclaman la ruptura democrática y el derecho de autodeterminación de los pueblos de España, aunque en 1977 también abandonan esos postulados. De hecho, su evolución ha sido casi nula y a pesar de haber gobernado España con mayorías absolutas nunca se atrevió a dar un paso hacia una sociedad más abierta y acorde con los tiempos que corren. Es cierto que las leyes del aborto y la del matrimonio homosexual provocaron cierta inestabilidad en la derecha, pero cuando el PP llegó a la Moncloa no se tocó ni una coma. ¿Lo pactaron en secreto? Ves a saber… Tampoco apostó por un estado laico y siguió mimando los acuerdos con la Santa Sede, haciendo caso omiso a sus propios principios.
Es muy difícil vaticinar el futuro. Los dirigentes socialistas, los barones, como una mafia perfectamente organizada, han intentado hacernos creer que Pedro Sánchez tenía la intención de romper España, de dar el poder a la extrema izquierda y de conceder la independencia a Catalunya. También que el descenso a los infiernos, la pérdida continua de votos, era achacable al candidato. Pura mentira. En las últimas elecciones municipales el PSOE recuperó hasta 18 grandes capitales, casi siempre con el apoyo de Podemos y sus confluencias. Lo mismo en lo que concierne a los gobiernos autonómicos.
La verdad es que desde el comienzo de la crisis, el PSOE se ha atrincherado en sus cuarteles, en sus concejalías, burocratizándole en extremo y no estando presente allí donde le demandaban las personas. Los miles de desahucios habidos por todo el país no han contado con el apoyo de los socialistas, ni los engañados por las preferentes, ni los afectados por los recortes en sanidad y en educación, ni los perjudicados por la pobreza energética. Palabras, palabras y más palabras, pero nula presencia en la calle. Esa invisibilidad ha hecho mella en unos votantes que han ido abandonando al PSOE para irse en gran parte a Podemos. Como dijo Josep Borrell la pasada semana “muchos de nuestros hijos están en Podemos”.
Pedro Sánchez se ha ido con dignidad y fortaleciendo sus principios. “NO es NO” repetía una y otra vez. Seguramente no fue consciente del poder de un Felipe González caduco, trasnochado y miembro del Consejo de Administración de Repsol. Sin ser visto como un dirigente del ala izquierda del PSOE, ha acabado siéndolo. Veremos si se sienta en su escaño para abstenerse y dar el gobierno a Rajoy y a un PP que aglutina no solo la simpatía de la prensa sino la de la extrema derecha. No olvidemos que España es el único país europeo donde no existe un partido a la derecha del PP.

El futuro es, como digo, incierto. Seguramente el PSOE acabará facilitando la gobernabilidad que es lo quieren todos las corporaciones empresariales, el Banco Central Europeo, Angela Merkel, el FMI, el IBEX 35, la banca, la Iglesia y todos los poderes fácticos de nuestro país. Han ganado la batalla y por el camino ha muerto un PSOE que sigue la senda del PASOK griego. A raíz de su apoyo a la derecha de Nueva Democracia vio como Syriza llegaba al gobierno y el Partido Socialista que había ganado las elecciones en 2009 con mayoría absoluta y con 160 diputados, quedaba en 2015 en cuarto lugar con 17. Como me dijo un militante socialista almeriense, era más fácil que siete diputados del PSOE se hubieran abstenido, dando así el gobierno a Rajoy y después tener la sartén por el mango para pactar con los diferentes grupos leyes de calado y enmiendas a los presupuestos. Pero, claro, eso no lo quería ni El País, que se ha convertido en el máximo lacayo del gobierno del PP, ni, naturalmente, Susana Díaz y los partidarios de que los ciudadanos sigamos pagando la coacción de los mercados que, desgraciadamente, todavía son mayoría.
Miguel Ángel Revilla asegura que Pedro Sánchez se presentará a las primarias y que lo que ha pasado en el PSOE viene de más arriba y las personas son instrumentos. En cuanto a lo primero, es posible. Sabe que tiene el apoyo de la militancia, pero ha sufrido en sus carnes la traición y el engaño y será muy cauto a la hora de tomar esa decisión para no quedar abrasado del todo. En cuanto a lo segundo, no es ningún descubrimiento. Los gobiernos europeos hace tiempo que se vendieron a los mercados y no pintan nada.
