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Opinión de Manuel Navas: ‘Las tribulaciones de un nuevo alcalde’

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas, sociólogo

Tres son las decisiones adoptadas democráticamente por mayoría en el Pleno del Ayuntamiento a resultas del caso Mercurio. Y tres son los incumplimientos sistemáticos de PSC. Razones para deducir que el “estilo Bustos”, ha calado profundamente en un partido que sigue tratando a la ciudad como un coto privado.

La moción del 4 de diciembre del 2012 instaba al Sr. Bustos que nombrarse un alcalde accidental hasta la finalización de las diligencias previas, cesase a los cargos electos y de confianza imputados de sus responsabilidades de gestión y que los gastos derivados de la defensa no corriesen a cargo del dinero.

Si nos atenemos al nombramiento del alcalde accidental habrá que concluir que se trató de un brindis al sol, porque “pasó” olímpicamente de la moción, limitándose a “separarse unos centímetros de la alcaldía” (sic), fijando su retorno para el 7 de enero, tampoco cesó a los cargos electos y de confianza imputados, y respecto al pago de la defensa judicial, habrá que estar muy vigilantes.

La moción del 8 de enero del 2013, visto el cariz que tomaban las cosas, reflejaba el cabreo de la oposición por el incumplimiento de los acuerdos del Pleno y que, para más inri, el mismo alcalde accidental sentenció “que no pensaba cumplirlos” (sic). La moción instaba a Manuel Bustos, Joan Manau, Ricard Estrada y Paco Bustos a cesar de sus cargos voluntariamente (viene a colación aclarar que otra de las perlas de la impresentable ley electoral que tenemos, considera personal el acta de un regidor, es decir, que su dimisión depende de su voluntad). Pero salvo la dimisión “por motivos personales” del señor Estrada, el resto siguen como regidores, ignorando el requerimiento del Pleno.

La moción aprobada el 5 de febrero del 2013 dejaba sin efecto los nombramientos en todo los organismos y entidades de regidores y cargos de confianza imputados que fueron designados en su día por el pleno municipal, al tiempo que se requería al Gobierno que en el plazo de una semana presentase una propuesta para sustituir a los cesados para que, en el pleno de marzo, mediante el dictamen oportuno se nombrasen formalmente los nuevos nombramientos. En su momento nadie cesó y habrá que estar al pleno de marzo para comprobar si asumen o no el acuerdo.

Y el próximo martes 5 de marzo, dado que la oposición, atendiendo a la estrategia marcada, no presentará candidato, probablemente Sabadell tendrá un nuevo alcalde socialista, que si nos atenemos a los antecedentes, puede afirmarse que comienza con mal pie: de una parte por su partido ha incumplido sistemáticamente los acuerdos del pleno; de otra por su negativa explícita de cumplirlos y de otra porque su investidura gracias a los votos de imputados, además de cuestionar seriamente su legitimidad política y moral, levanta razonables dudas sobre su autonomía a la hora de maniobrar, teniendo en cuenta que probablemente los regidores imputados seguirán manejando los hilos desde la sombra.

Resulta difícil imaginar que nadie del PSC haya valorado las consecuencias políticas que para el partido pueda tener la pérdida de la alcaldía de Sabadell, pero lo que parece evidente es que, con semejante escenario, la provocación socialista requiere una respuesta firme de la oposición que además debe ser coherente con lo que han mantenido públicamente todos y cada uno de los partidos, esto es, la presentación de la moción de censura al no dimitir los imputados. Moción de censura que, de estar haciendo los deberes, es de suponer que a estas alturas estará hilvanada y lista para presentarla, más pronto que tarde, y sacar a la ciudad del atolladero al que la han llevado la irresponsabilidad de Manuel Bustos y el resto de imputados.

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