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¿Qué eliges? Más opciones no siempre es mejor

Por lo general tenemos asumido que cuantas más opciones tenga el consumidor, más feliz será con sus compras. Tener muchas posibilidades se asocia con la libertad y, por supuesto, todos queremos ser libres. Sin embargo, en lo que se refiere a la toma de decisiones, las cosas no son tan sencillas.
Barry Schwartz, profesor de la Universidad de Pensilvania, ha investigado sobre cómo afecta a nuestra satisfacción el hecho de tener más posibilidades entre las que elegir. ¿Crees que cuantas más mejor? Si te hablamos del coste de oportunidad, seguramente te replantees esa noción.
El coste de oportunidad es lo que dejamos de ganar, cuando optamos por hacer algo. Es decir, es lo que renunciamos a ganar por las cosas que ya no vamos a poder hacer debido a que nuestros recursos (generalmente tiempo y dinero) se dedicarán a otra cosa. Este concepto se suele aplicar a las inversiones. Si invierto en publicidad, no puedo invertir en mejorar las instalaciones. La publicidad, generará unas ganancias, pero las ganancias que no obtendré, debido al aumento de la productividad que se derivaría de la mejora de instalaciones, son su coste de oportunidad.
Según algunos académicos como el señor Schwartz, si tenemos demasiadas oportunidades para elegir simplemente nos bloqueamos. No sabemos qué hacer. Entre sus estudios, en uno de ellos descubrió que a medida que aumentaban las opciones de planes de jubilación de una organización, sus empleados iban eligiendo cada vez menos. Tenían los mismos que antes y otros a mayores, pero ya nada les convencía. Su problema era que el coste de oportunidad era demasiado alto para asumirlo. En otras investigaciones, se ha comprobado que incluso cuando se llega a tomar la decisión, la satisfacción con la misma es significativamente menor que cuando no se tenían tantas opciones.
Ante esto, se podría pensar que internet es la gran amenaza a nuestra felicidad. Demasiadas opciones y demasiada información. Pero a grandes males, grandes remedios. Un buen ejemplo de lo conveniente que es reducir las opciones de los compradores es el éxito que tienen comparadores como Booking, Rastreator o Matchbanker. Hacen el trabajo sucio filtrando los resultados y te ofrecen unas pocas opciones adecuadas. Quizá ni siquiera son las que tú elegirías si llevases a cabo la investigación completa, pero al final acabas más satisfecho, porque no experimentas el temido coste de oportunidad. Por tanto, el servicio que ofrecen va mucho más allá del tiempo que te ahorran.
Se puede ver otro ejemplo en el escaparate de las tiendas. ¿Te has fijado que los comercios modernos ya no ofrecen ese escaparate lleno de productos en el que realmente es difícil ver lo que hay? Por supuesto, el componente estético es importante. Pero el hecho de no ofrecer demasiadas cosas, también es una razón a favor de un escaparate limpio con solo unas pocas opciones.
Queda por saber cómo calcular el número de opciones óptimas para un caso concreto. Que sepamos nadie lo ha intentado todavía, sin duda sería un estudio con un gran valor económico.