Tanatorio

‘La caja’

Durant aquest mes d’agost, iSabadell publica els relats més destacats de la cinquena edició del Concurs de microrelats de iSabadell, que s’organitza pels volts de Sant Jordi amb el patrocini de la llibreria PAES de Sabadell. 

Aquest va ser el segon relat més puntuat pel jurat en llengua castellana. De fet en primera votació va empatar amb el relat que finalment es va endur el premi. Es titula La caja i el va presentar Petrache (pseudònim).

La fila de hormigas negras empezaba a desfilar ante mí, como actores novatos en un casting a los que se les olvida el papel ensayado en el momento de interpretarlo. Yo, más nervioso que ellos, a duras penas conseguía alejar la mirada de mis mocasines color burdeos, que había limpiado con una de esas esponjas redondas que regalan en algunos hoteles y que desprenden un leve betún que termina impregnando levemente las yemas de los dedos.

A mí alrededor todo era glaciar: el suelo de mármol me calaba su frialdad por las plantas de los pies y el gotelé de las paredes, a trozos desconchado, daba la impresión de ir empequeñeciendo la sala poco a poco.

A escasos pasos de mi, el ataúd ejercía una fuerza gravitacional que me impedía alejarme de él. Mientras tanto, manos frías y temblorosas, acompañadas de rostros inseguros vestidos con una tensa sonrisa alicatada a los ojuelos, fueron juntándose con las mías en un movimiento cadencial y arrítmico en el que las palabras guturales de pésame se ahogaban en las gargantas de quienes intentaban articularlas.