‘A resultas de una presunta agresión racista sufrida por un joven’, por el Secretariat de la FAVS

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Secretariat de la Federacio d’Associacions Veïnals de Sabadell

No descubrimos nada nuevo al afirmar que la xenofobia y el racismo gana terreno a marchas forzadas en todo el mundo. A los hechos nos remitimos. Sea en EE.UU, en Europa o aquí, existen hechos que así lo manifiestan de mil y una manera, desde asesinato, las vejaciones de todo tipo y la violaciones de derechos. Y no es casual que en esta dinámica participen activamente políticos y fuerzas policiales, todo lo contrario, en buena parte está el origen de esta dinámica.

La tendencia interesada de culpabilizar a las victimas aparece de denominador común en todos los comportamientos intolerantes que invariablemente siempre se dirigen contra personas socialmente más desprotegidas o distintas por el color de la piel o emigrantes y siempre vienen de la mano de quienes se sienten superiores sea por razón de rol social o por defender una ideología supremacista o por ignorancia inducida, sin obviar el papel decisivo de la clase política que mediante leyes divide a la sociedad entre legales e ilegales.

Un cúmulo de circunstancias (que como telón de fondo tiene la crisis económica) entre las que encontramos determinadas políticas paternalistas de una parte y a los postulados racistas de partidos fascistas por otra, favorecen a que los relatos y falacias racistas tengan caldo de cultivo en sectores de la población seducidos por las falsas soluciones que acusan a la emigración de ser la causa de todos los males sociales, exculpando a los verdaderos culpables que insistimos, es un sistema económico intrínsecamente cruel que tiene como objetivo ganar dinero por encima de cualquier otra consideración sin importarle las personas ni el planeta.

Mucho debe cambiarse las cosas en un país que durante 40 años sufrimos una dictadura y que al no existir una ruptura real con el pasado fascista la ideología sigue incrustada en sectores de las instituciones del Estado y como corriente de pensamiento. Cabe actualizar con perspectiva democrática los protocolos de selección y formación del personal que aspira a convertirse en policía (local o mosso) y establecer mecanismos de expulsión a quien muestre un talante antidemocrático (caso de la presunta agresión racista de hace unos meses a un joven con residencia actual en Sabadell por parte de mossos) pero también que los políticos den ejemplo (y en caso contrario exigir responsabilidades políticas) y dejen de realizar manifestaciones contrarias al modelo de sociedad plural, transversal, tolerante y equitativa que deseamos construir.

Tolerancia cero con el racismo venga de donde venga y con mayor contundencia cuando viene de personas que pertenecen o representan a las instituciones.