‘La (a)normalidad de la Asistencia Primaria’, por Manuel Navas (FAVS)

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Manuel Navas. President de la FAVSabadell

1. (A)normalidad es que la Consellera de Salut como responsable máxima y última del Servei Català de la Salut (y en la pandemia de la gestión de las residencias), no haya mantenido relación con Sabadell para informar puntualmente de lo concerniente al Taulí, la Asistencia Primaria, la situación de las residencias y el futuro de los CAP de La Concordia, de Gracia y el Consultorio del Poble Nou.

2. (A)normalidad es que exista una determinada clase política que sigue sin entender que un Govern debe representar a todos/as y no utilizar una Conselleria para hacer política partidista y menos con miles de muertos sobre la mesa.

3. (A)normalidad es que, obviando los puntos 1 y 2, de la información de la ciudadanía sobre la supuesta “normalidad” de la Asistencia Primaria, nos hayamos enterado por un comunicado y declaraciones del GM de ERC de Sabadell (partido al que pertenece la Consellera de Salut) y solo con posterioridad, remitiesen la información al Ayuntamiento. Un menosprecio y deslealtad a la legal representación sabadellense indigna de una institución que se le supone ecuanimidad.

4. (A)normalidad (y casposo) es que sigan con las viejas prácticas de utilizar información privilegiada entre el mismo partido (Consellera de Salut de ERC y el GM de ERC de Sabadell) buscando rentabilidad electoral. Lo haga quien lo haga, ni es ético, ni moral, ni políticamente aceptable.

5. (A)normalidad es que llamen normalidad a no hacer nada para recuperar los más de 1.300 puestos de trabajo perdidos en Catalunya en los últimos 10 años en la Asistencia Primaria, provocando una sobrecarga de trabajo y que ahora, con las nuevas tareas de detección rápida de casos de Covid-19 y atención a las residencias, empeorará por la falta evidente de recursos, a lo que, en Sabadell, se añade la inaceptable demora de la construcción del Cap de Can Llong

6. (A)normalidad es que hablen de normalidad cuando a la Asistencia Primaria, que es la que más recortes ha sufrido, sigan sin destinarle el 25 por ciento del presupuesto de la sanidad pública reivindicado desde hace años.

7. (A)normalidad es que habiendo fallecido miles de personas en las residencias, no dispongamos de datos oficiales (la cifras genéricas sitúan el 72 por ciento en el Estado, -más de 30.000 personas-, capitalizados por Madrid y Catalunya, aunque aquí, por alguna razón inescrutable, no aporten datos), ni las residencias en las que se han producido, ni si se han realizado auditorías para intervenir las que supongan un riego para la salud y la vida de las personas; o el por qué, tras la matanza perpetrada, sigan manteniendo empresas privadas como MUTUAM para la atención sanitaria de los ancianos cuando debería pasar a los CAP (con recursos) y para cuando piensan abordar la puesta en marcha de una red pública de residencias.

8. (A)normalidad es que, con todo lo acontecido nadie del Govern, haya pedido disculpas por la inoperancia e ineptitud en la gestión de la sanidad pública y residencias, ni por la política neoliberal de recortes impuesta en los últimos años, dejando a la sanidad pública en condiciones precarias para hacer frente a la pandemia.

9. (A)normalidad es que no existan (ni se exijan) responsabilidades políticas (las penales y civiles, en su caso, vendrán por otras vía) por el colosal fiasco de gestión respecto a la sanidad pública y las residencias (en una empresa privada, estarían fulminados ipso facto)

10. La pandemia nos ha puesto ante el espejo mostrándonos errores (las políticas neoliberales y recortes) y potencialidades (el enorme capital humano del personal de servicios esenciales y socio sanitario y la solidaridad ciudadana) que permite extraer conclusiones socialmente incontestables: a) que no sirven las ingenierías organizativas para redistribuir el servicio degradado de la Asistencia Primaria. Lo que necesita es dotarlo de recursos humanos y económicos suficientes y como mínimo retornar al punto de partida de antes de los recortes; b) que necesitamos una sanidad 100 x 100 pública con recursos y valorada y c) urge que la clase política (el Govern) de un giro 180 grados sobre la sanidad pública y residencias y que apueste sin paliativos por un servicio público que afecta a pacientes y gente mayor (colectivos precisados de una mayor atención). Y solo entonces sería creíble hablar de recuperación. Mientras tanto, más de lo mismo.