iSabadell.cat
‘¿A qué esperas, Pedro?’, por Josep Asensio

¿A qué esperas, Pedro? ¿Cuánta más sangre tiene que derramarse en Palestina para que hagas algo? ¿Cuántas madres más tienen que enterrar a sus hijos descuartizados en bolsas de plástico para que tomes una decisión? ¿Cuántos niños y niñas tienen que ver sus miembros mutilados? ¿Cuántos más van a morir mientras escribo estas líneas? ¿Cuántos más cuando las leas tú? Yo te lo digo: más de 200 cada día. ¿Tú también te has acostumbrado a asumir la barbarie y las cifras y mirar hacia otro lado? ¿Dónde está esa Europa en la que creí hace varias décadas?

A mí me gustaría saber si al presidente del gobierno de mi país se le pone un nudo en la garganta cuando recibe un mensaje en el que se ve a un niño temblar de miedo, en un hospital que el ejército de Israel acaba de bombardear. Me gustaría saber qué siente cuando esas mismas bombas destruyen por completo la Universidad de al-Azhar de Gaza y el museo adyacente, de donde las tropas israelíes habían robado con antelación más de 3.000 antigüedades. Y querría saber, presidente, si sientes la misma impotencia que yo cuando observas esa devastación, esa aniquilación, ese olor a muerte que traspasa las pantallas, esos cuerpos aplastados por los edificios, esas declaraciones de dirigentes sionistas que se regodean de sus acciones entre los escombros repletos de cadáveres.

Y no entiendo, Pedro, que no haya ninguna acción por parte tuya, de tu gobierno, contra un país, Israel, que está cometiendo en directo el mayor genocidio y la mayor limpieza étnica del siglo XXI. Y ese silencio duele, Pedro. Yo tan solo puedo manifestarme en las calles, como lo han hecho miles de españoles, compartir esos videos aterradores, llenos de una violencia extrema, donde se bombardean por igual hospitales, escuelas, campos de refugiados, iglesias, depuradoras, todo, absolutamente todo. Un hostigamiento a todo un pueblo, donde los niños y las mujeres ya representan el 70 por ciento de los muertos. Crímenes contra la humanidad que denuncian instituciones de todo tipo, pero que no llegan más allá. Cifras y más cifras, declaraciones, amenazas veladas, disculpas, la solución de los dos estados que no llega nunca. Y más muertos, más desolación, más ataques también en Cisjordania, donde ya han muerto casi 500 personas desde el pasado 7 de octubre, cortes de agua, de electricidad, una cárcel a cielo abierto donde, si nadie lo remedia antes, van a morir dos millones de personas, por las bombas, por el hambre, por el frío, por el silencio cómplice de Europa, de dirigentes como tú que nos la vendes como representación de los valores humanistas mientras miramos atónitos un repliegue, una cobardía connivente con el sionismo, con esos asesinatos de niños y niñas, de inocentes, en definitiva, que solo quieren sobrevivir.

Y seguramente eres consciente, Pedro, de que después de arrasar completamente Gaza, Israel hará lo propio con Cisjordania. Ya lo está haciendo, ¿lo sabes? Miles de colonos expulsan de sus casas y de sus tierras a palestinos que llevan allí casi un siglo. Lo roban todo y construyen las suyas a escasos metros de otras que, con toda seguridad, serán destruidas en algún momento. Casi 50 años de ocupaciones, de humillaciones, de indignidad, de asesinatos por la espalda, a cara descubierta. Impunidad absoluta, silencio, llamadas al orden internacional, advertencias. 75 años de ultraje por parte de Israel a las resoluciones de la ONU. Ni una han cumplido. Se ríen de todos nosotros, Pedro ¿no te has dado cuenta todavía? ¿Te acuerdas de la destrucción del aeropuerto de Gaza, en el que España invirtió más de 20 millones de euros en 1998? ¿Te acuerdas que años después Israel lo destruyó? ¿Te acuerdas que el PSOE, junto con el PP, pero también con los votos de CiU, votó en contra de pedir al gobierno que demandara al estado de Israel por daños y perjuicios por esa destrucción? ¿A qué estamos jugando, Pedro? ¿No es verdad que tenemos enfrente a un estado genocida, asesino? Y dinero de Europa para la reconstrucción. Así ha sido siempre. Construir encima de otros muertos para que Israel inicie la aniquilación años después. ¿No es verdad lo que escribo, Pedro?

¿Qué estado palestino se va a crear en un territorio asolado y demolido, con miles de muertos atrapados entre los escombros, Pedro? ¿Qué va a pasar si finalmente decides reconocer a Palestina como estado? ¿Dónde va a estar? ¿Dónde van a estar esas gentes que ya sufren enfermedades infecciosas, que han sido engañadas por Israel enviándolas a “lugares seguros” para luego asesinarlas allí? ¿Eres consciente de que han matado a miles de personas que se refugiaban en sedes de la ONU, de organizaciones humanitarias, de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en iglesias cristianas, en escuelas financiadas por la propia Unión Europea? ¿Sabes, Pedro, el número de periodistas asesinados por Israel, con el único objetivo de silenciar el genocidio? Y poetas, maestros y maestras, médicos, estudiantes, cantantes, artistas de todos los ámbitos, escritores… Un exterminio premeditado, Pedro; una erradicación total de todo lo palestino, con la intención de que las generaciones futuras lo olviden todo y, con el tiempo, nunca nadie sepa que existió un pueblo que quería vivir en paz.

Y echo en falta, acciones concretas, una rebelión humanista que salga de tu boca, la misma que salió cuando Rusia atacó a Ucrania. Nos pediste entonces solidaridad con esas gentes que también huían de las bombas. Te escuchamos, ¿lo recuerdas? Aceptamos ese boicot a todo lo ruso, a sus productos, a esos deportistas que querían participar en competiciones internacionales porque nos creímos que era un ataque a occidente. Y aceptamos con resignación que Rusia fuera expulsada de todos sitios, hasta del Festival de Eurovisión, con un triunfo adulterado de Ucrania en 2022. Callamos seguramente por respeto a esos refugiados.

¿No es lo mismo ahora, Pedro? ¿Qué diferencia hay entre una y otra agresión? ¿El color de la piel de sus habitantes, Pedro? ¿Vas a dar el paso que muchos esperamos? ¿O vas a seguir con frases grandilocuentes, vacías de contenido para no molestar a Israel, mientras mueren doscientos palestinos al día y otros cien quedan mutilados para siempre? ¿Servirá de algo la solución de los dos estados cuando uno de ellos ya no tenga territorio donde establecerse? ¿Una conferencia de paz sin la presencia del estado genocida y del que le suministra las armas más mortíferas?

No pierdo la esperanza de un acto de valentía por tu parte, de una declaración contundente donde las sanciones a Israel sean reales y no meras palabras sin sustancia. Solo esas sanciones, económicas, deportivas, de todo tipo, pueden parar la barbaria. Lo demás, es perder el tiempo. Y más muertos, la aniquilación total del pueblo palestino, de sus habitantes. Si no lo vas a hacer, no me pidas tu voto en las elecciones europeas. Hace mucho tiempo que me percaté de que Europa está anestesiada, que no tiene nada que decir porque está atrapada, casi muerta. Si solo vas a hablar, no me pidas que apoye con mi voto esos “valores europeos”, en los que se proclama la libertad, la igualdad y la fraternidad. No me lo pidas. Todo es mentira.

Foto portada: Netanyahu, centro, y Pedro Sánchez, a la derecha, el pasado mes de noviembre.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa