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Opinión de Josep Asensio: ‘Arrugas: entre el patetismo y el fraude’

¡Vaya por Dios! Ahora resulta que según un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) todas las cremas que millones de personas han aplicado en sus rostros no surten ningún efecto. No solo eso, sino que la única que es algo más efectiva cuesta poco menos de tres euros. Por cierto, ésta última se ha agotado ya de los estantes del supermercado donde se vendía. Me imagino la cara que se les ha quedado, llena de arrugas, a muchas mujeres especialmente, después de tener conocimiento de estos hechos.

El 'rolling' Mick Jagger
El ‘rolling’ Mick Jagger

No entiendo cómo no se habían dado cuenta antes, porque después de kilos y kilos de pegajosa sustancia facial y de miradas continuas al espejo, excepto si es uno de esos mágicos de los cuentos, uno se apercibe de los cambios. En este caso, ninguno. Ante este hecho, tres reacciones son posibles: o bien seguir utilizando las de marca, sabiendo que nos están engañando, o acercarse a aquel establecimiento donde la calidad no engaña y comprar la barata o dejar de utilizarlas todas ellas.

Mucho me temo que las señoras pijas, aquellas que siempre se arrimaron a las tiendas de lujo, seguirán haciéndolo y creerán lo que quieran y seguirán engañadas. Acercarse a un supermercado donde también hay inmigrantes, negros, árabes y otros blancos pero con un nivel más bajo puede ser una deshonra para toda la familia.

Imagino que o bien envían a alguien para que se la compre o siguen utilizando la misma puesto que si una amiga entra en el baño y descubre que la crema antiarrugas de su amiga pertenece a una marca blanca, puede significar el fin de la amistad. Las grandes marcas han quedado en evidencia delante de sus consumidores y se les ha visto el plumero.

La actriz Montserrat Carulla
La actriz Montserrat Carulla

Sus opulentos locales y dirigentes, junto con sus cuantiosas ganancias van seguramente a parar a paraísos fiscales, sino a actividades de dudosa ética. Según informes de diferentes organismos no gubernamentales, las grandes empresas de cosmética invierten en armas, en la industria agroalimentaria y química con lo que esto lleva implícito de presión a los diferentes gobiernos. Una insignificante e inofensiva crema facial no cumple el efecto deseado en el rostro de la mujer, pero sí en el bolsillo del empresario. Sabemos que nos engañan multitud de veces y seguimos cayendo en la trampa. Allá cada uno con su responsabilidad. La información se ha dado y cada uno es libre de actuar en consecuencia.

Pero lo verdaderamente patético de toda esta situación es creer que un fluido puede acabar con la decrepitud inevitable a la que sucumben los humanos. Tratamos por todos los medios de minimizar los efectos del paso del tiempo sin percatarnos de que eso es imposible. Sabemos que no somos inmortales pero nos produce terror contemplarnos en el espejo y observar las temidas arrugas. Tratamos de borrarlas con compuestos químicos que contienen sustancias tóxicas y que se introducen en nuestro cuerpo a través de la epidermis: parabenes, conservantes, colorantes, perfumes y otros componentes van a parar a nuestro hígado que se colapsa ante tanto veneno. Leyendo la etiqueta ¡no testado en animales’ respiramos tranquilos, pero una vez más nos timan ocultándonos la verdad.

La actriz Geraldine Chaplin
La actriz Geraldine Chaplin

No existe todavía la pócima que pueda retrasar el envejecimiento. Multitud de productos salen al mercado cada año para recordarnos los surcos que aparecen en nuestros rostros y la manera cómo borrarlos. La publicidad también nos machaca con la eterna juventud mediante anuncios donde solamente los cuerpos de belleza inigualable e inusual llenan todos los espacios. El cuerpo escultural es vanagloriado, encumbrado al éxito y poco importa si el cerebro es pequeño o inexistente. Prima la belleza por encima de otras cualidades, convirtiéndose en la única. Los jóvenes solamente captan esos valores que son asumidos y transmitidos.

Yo mismo tuve que soportar las petulantes palabras de una alumna que se atrevió a llamarme fracasado porque no era atractivo físicamente. Para esta maleducada alumna el simple hecho de ser bello te catapultaba al éxito en todos los ámbitos mientras que si eras del montón, como la mayoría, eras el candidato perfecto al descalabro tanto emocional como profesional. Para ella, ser profesor era la evidencia misma del fracaso más absoluto porque si mi belleza hubiera sido extrema me hubiera dedicado a otra cosa.

Son miles las personas que cada año pasan por los centros de estética. Las estadísticas no engañan y cada vez son más jóvenes los que se acercan a esos lugares engañabobos haciendo creer que son la panacea del éxito. No dudo que en algunos casos es estrictamente necesario pasar por el quirófano, pero una parte importante de esas operaciones pretenden tan solo estafar al usuario haciéndole creer que las frustraciones en su vida son causadas por su físico.

Aquello de que la belleza está en el interior quizás sea una horterada, fruto del guion de una película. Es cierto que a todos nos gustaría poseer un físico que causara desmayos por la calle; y que éste durara hasta el último día. Eso no es posible de momento. Así que quizás no deberíamos perder nuestro tiempo en la fachada y mirar más en nuestro interior. Yo me quedo más con la frase ‘somos lo que comemos’. Si investigamos un poco, veremos cómo los alimentos influyen y en un grado superlativo en nuestro aspecto interior y exterior. Una simple zanahoria tiene efectos más positivos en nuestro complejo organismo que cualquier crema. Y eso es una evidencia científica que molesta a las empresas cosméticas que gastan millones de euros en publicidad engañosa. A cada cual de elegir el camino hacia un envejecimiento digno.

Comentaris

  1. Icona del comentari de: Valentí a juliol 12, 2014 | 18:47
    Valentí juliol 12, 2014 | 18:47
    Només un detall. Fins que no s'aclareixi del tot d'on prové l'estudi i amb quins interessos ocults s'ha realitzat tampoc no siguem babaus i ens creiem tot el que ens arriba del mitjans. No perquè sigui barata, ha de ser la millor. El que és segur és que Lidl i elsproductors i envasadors d ela crema estan contentíssims i beneficiant-se potser d'una publicitat amagada.

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