Voy a intentar explicar de forma sencilla qué está pasando en Sabadell, por una parte como ciudadano y por otra como político. Si algunos políticos públicamente y otros de forma privada ejercen de jueces y de periodistas sin serlo ni saberlo, porque no probar yo a hacer de político, que visto lo visto en algunos casos no debe ser muy difícil. Con decir no a todo puede que hasta sea suficiente. Recurriendo a un fácil juego de palabras, ¿trabajar en negativo por Sabadell vendría a ser lo mismo que no trabajar por la ciudad? Entonces prefiero claramente a los que trabajan, y siempre en positivo. Porque si trabajan para Sabadell lo hacen para mí y para mis propios intereses como ciudadano de a pie.
Empecemos como ciudadano que es realmente lo que importa. Como ciudadano de a pie en Sabadell, por ejemplo, esta semana estamos de enhorabuena porque el lunes se ponía en marcha el nuevo sistema de recogida neumática de residuos, que supondrá un ahorro anual de 300.000 euros y también una reducción de 7’8 toneladas de emisión de CO2 en la atmosfera. Un dinero que sumado, siempre en positivo, al impulso de la estrategia denominada Smart City, la cual apuesta por el uso de las nuevas tecnologías para mejorar el servicio a las personas a un menor coste, convierten una vez más a Sabadell en ciudad pionera en ahorro, avance y modernización.
Un ahorro que en los tiempos que corren se antoja más necesario que nunca ya que este dinero se puede destinar, como es el caso, a incrementar las partidas de los servicios sociales y nuevamente a las personas, es decir, a mí como ciudadano. Por ejemplo, del presupuesto de este año se destinarán cerca de 980.000 euros a becas de comedor escolar, aproximadamente 400.000 al Rebost Solidari y 660.000 a prestaciones de urgencia social. Como ciudadano pues, haciendo balance, estoy satisfecho con mi ciudad y con su adaptación a los nuevos tiempos y necesidades, sorteando hábilmente la crisis económica.
Si fuera político ¿cómo lo veo y qué haría si estuviera en el que podríamos denominar grupo del Sí o en el grupo del No?
Empecemos por el grupo del No, que es más fácil y mucho más rápido. Diría que no a todo para intentar abortar cualquier avance en positivo de la ciudad si estuviera en mi mano con la finalidad de frenar cuantas iniciativas pueda que pongan de manifiesto que Sabadell está bien gestionada pese a todos los obstáculos y las circunstancias.
También intentaría seguir alimentando la duda sobre los políticos que salen en las fotos en los actos de ciudad, inaugurando bibliotecas, pabellones y que son invitados a la mayoría de los actos por las propias entidades ciudadanas por el buen hacer demostrado en los últimos tiempos, lo que a la postre les ha forjado una gran popularidad. Lo haría sin duda pero tengo que reconocer que me gustaría que a mí también me invitaran por convicción y por mi popularidad. Pero para ser popular primero tengo que ganarme la confianza de los ciudadanos y de las entidades a base de trabajo, y en positivo.
Queda claro que en este caso sólo me queda decir no y cuantos más digamos que no mucho mejor. Para la ciudad no lo sé pero para mí como político del grupo del no entiendo que a corto plazo sí. A la larga, en cambio, me asaltan las dudas. Es muy probable que la gente, la misma que aplaude la mejora de su ciudad, la misma que puede disfrutar de ese nuevo pabellón, de esa biblioteca cercana y de ese Sabadell que avanza, vea en mí a alguien que no le permita disfrutar de mayores comodidades por mi actitud, por mi propio interés más allá del suyo y del de Sabadell.
Y ¿qué haría si perteneciera al grupo del Sí? Tengo que reconocer que también es fácil, porque cuanto más se unan mis rivales políticos en lo negativo más positiva a la luz pública brilla mi imagen, mi gestión, la del avance, la del trabajo, y la de dar la cara para explicar con todo lujo de detalle que pueden estar tranquilos que lo primero son ellos y que por ellos voy a seguir trabajando con más ahínco aún si cabe. Ésta es la única forma para que Sabadell siga creciendo y avanzando al ritmo que permiten los nuevos tiempos. Es la manera que los ciudadanos de a pie, aquellos que más allá de las sombras, de las dudas y de las batallas políticas quieren practicar deporte en instalaciones confortables, quieren leer en espacios amplios y con todas las comodidades posibles, y quieren poder reciclar y modernizarse para mejorar su calidad de vida en definitiva.
Lo que bien podríamos denominar como la única y auténtica regeneración democrática posible de los derechos sociales universales.
Una vez yo ya he hecho de ciudadano y de político, y otros ya han ejercido de jueces y de periodistas, acabo.
En apenas dos años los ciudadanos tendrán la oportunidad de reflexionar en profundidad con todos los datos en la mano, y analizar qué es lo que ha pasado en Sabadell en los últimos tiempos y ejercer con su derecho a voto su decisión en las urnas: si están a favor de la discordia, de las dudas, del no elevado a la quinta potencia, de las sombras y de los dimes y diretes o si bien ejercen de ciudadanos, de políticos, de periodistas y de jueces en el sentido estricto de la palabra, siendo justos, y apuestan mayoritariamente por el trabajo bien hecho y tangible, por la firmeza y por la apuesta decidida por la modernización y el avance de Sabadell.
En política el ciudadano es el cliente ya que es el que paga para que los políticos le representen y gestionen de la mejor manera posible sus impuestos. Y quien paga manda. Como ciudadano me gusta que destinen mi dinero a ofrecerme mejores equipamientos y servicios. No me gusta tirar mi dinero en batallas políticas estériles. Me gusta que se generen oportunidades, que no es lo mismo que el oportunismo político. Y yo ejerzo de juez con mi voto y compro una u otra opción política.
Como dice Rafael “Digan lo que digan…” Sabadell y la gente que trabaja en positivo por ella, por mí, continuará siendo mi elección sin ningún género de dudas. Se puede decir más alto pero no más claro: la unión del ‘no’, no hace la fuerza.
