L’ESTAT DE LA CIUTAT
Cuando atravesamos el ecuador del mandato, quizás el más atribulado desde la reinstauración de la democracia municipal y en el marco de la más grave crisis económica e institucional, ensayaremos una prospectiva sobre la situación política de la ciudad.
El estallido del caso Mercurio, que ha comportado la caída de Manuel Bustos, El Capo, y su sustitución por su delfín Juan Carlos Sánchez, no sólo ha cerrado una era en la vida pública de la ciudad, sino que tiene profundas consecuencias políticas que pueden transformar notablemente el mapa político de Sabadell.
La abstención es la primera variable a considerar. Desde la década de 1990 ésta se sitúa como dato fijo en el torno al 50%, en las anteriores municipales de mayo de 2011 se cifró en el 49,7%. Dentro de un par de años, podría superar este registro y superar al número de votantes como sucedió en las municipales del 2007 cuando alcanzó el 51,9% de los potenciales electores. Una cifras que expresan una profunda desafección con el sistema de partidos y arrojan serios interrogantes sobre la legitimidad democrática de una corporación municipal que sólo representa a la mitad de la ciudadanía.
El declive de las fuerzas centrales
El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) tiene todos los números para sufrir un severo varapalo electoral. En este hipotético desplome concurren factores de orden general y local. En el primer ámbito, los socialistas acumularían tanto el descrédito de su errática gestión de la crisis durante la presidencia de Zapatero, como los errores acumulados por Maragall y Montilla en el tripartito de izquierdas, que impiden que la ciudadanía los perciba como una alternativa creíble a la derecha catalana y española que gobiernan la Generalitat y el Estado. Prueba de ello es su incapacidad de remontar el vuelo, a pesar de la pérdida de apoyos del PP y CiU.
A estos factores de orden general se unen los efectos del caso Mercurio que ha revelado el estilo autoritario, caciquil y la presunta corrupción bajo la alcaldía de Bustos. A ello debe sumarse la falta de iniciativa política de Juan Carlos Sánchez quien, hasta la fecha, no ha demostrado estar a la altura de las tareas de regeneración democrática de la administración local, ni de renovación en su partido.
Así continúan en sus puestos los cargos de confianza y funcionarios imputados, entre ellos el jefe de la Policía Municipal, que dependen exclusivamente de su voluntad política, y mantienen el acta de regidor los tres ediles imputados (Manuel Bustos, Joan Manau y Paco Bustos), sin que haya manifestado la intención de gestionar su necesaria sustitución. Tampoco ha tomado la iniciativa en la renovación de la dirección de Ràdio Sabadell, una iniciativa que ha cedido a las fuerzas de la oposición.

Todo ello traslada una sensación de continuismo, de bustismo sin Bustos, que sigue mandando en el partido y condicionando la acción de gobierno de Sánchez. Y, lo que es más grave: el ejecutivo local no da señales de emprender un programa coherente de medidas para paliar los graves efectos de la crisis económica y tampoco de elaborar un modelo económico para sacar a la ciudad de la crisis.
Convergència i Unió (CiU), otra fuerza política en declive, que se resistió con uñas y dientes a jugar la carta de la moción de censura en la crisis mercurial, no está demostrando la capacidad de configurarse como alternativa de gobierno ante el previsible desplome socialista. Una posibilidad remota, dada la composición sociológica de la ciudad, que hace extremadamente difícil que una fuerza de centro-derecha nacionalista pueda disputarle la hegemonía a la izquierda, pero agravada por el bajo perfil político del actual grupo municipal donde sus cabezas visibles Carles Rossinyol y Antoni Font comparten su tareas en el consistorio con sus cargos en la Diputació de Barcelona y el Parlament de Catalunya, respectivamente. En este sentido, se apunta a la ex regidora y actual diputada en el Congreso de los Diputados, Lourdes Ciuró, como posible cabeza lista en las próximas elecciones locales para remontar el vuelo y hacer más atractiva su oferta política.
El Partido Popular (PP), que difícilmente mejorará resultados electorales, dada su nefasta gestión de la crisis y envuelto en graves escándalos de corrupción, está inmerso en un grave crisis interna, tras abandonar el partido de dos de los tres ediles del grupo municipal, Nicole Pans y Antonio Vega. Una crisis interna agravada por la marcha de su cabeza de lista, Antonio Vega, al grupo de no adscritos, todo lo cual puede pasarle factura dentro de dos años.
La división de la izquierda
Los resultados de los últimos comicios locales han estado condicionados por la fragmentación de las fuerzas a la izquierda del PSC que, bajo las siglas del Partit Socialista Unificat de Catalunya o Iniciativa per Catalunya (PSUC/ICV) y el liderazgo de Antoni Farrés, gobernaron la ciudad durante dos décadas (1979-1999).
Actualmente, el antiguo PSUC se halla dividido en tres grupos: ICV, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y Entesa per Sabadell con dos regidores cada uno. Desde hace tiempo, EUiA está impulsando conversaciones con diferentes formaciones de la izquierda local a fin de construir una candidatura unitaria, una especie de Syriza (coalición de izquieredas griega) en Sabadell, que además de a estas formaciones podría ampliarse a Esquerra Republica de Catalunya (ERC) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). Un objetivo complejo derivado de los personalismos y las grandes dificultades para alcanzar acuerdos programáticos y sobre la confección de la lista entre fuerzas con tan notables discrepancias ideológicas.
Así, las pésimas relaciones políticas y personales entre Marisol Martínez y Carme García, líderes de EUiA e ICV respectivamente, se alzan un obstáculo prácticamente insalvable para que este eventual pacto electoral llegue a buen puerto por este lado. Tampoco parece factible que CUP, ERC e ICV puedan compartir lista y programa electoral.
En cualquier caso, a medio mandato, el tiempo empieza a contar para lograr un acuerdo de estas características que no sería creíble en vísperas de las elecciones. Está por ver si las direcciones de dichas formaciones tienen la suficiente talla política e intelectual para avanzar hacia este objetivo. La gravedad de la crisis socioeconómica y los efectos del caso Mercurio les confieren una oportunidad histórica para ello que difícilmente se repetirá.
Fuerzas emergentes
Por otro lado, tres formaciones hoy fuera del consistorio disponen de serias posibilidades de lograr representación municipal en el 2015. ERC, podría beneficiarse del previsible trasvase de votos de CiU y volver al Ayuntamiento, donde estuvo representada con uno o dos concejales desde 1999 a 2011. Ciutadans (C’s) haría lo propio con sectores de desencantados de PSC y PP. CUP, que en las pasadas municipales obtuvo el 3 por ciento de los sufragios, podría capitalizar la radicalización de sectores de la juventud y entrar en el consistorio; aunque en este caso no puede descartarse que, si fracasa la candidatura unitaria de la izquierda, se presente en coalición con Entesa.
En este panorama, el eventual incremento de la abstención y la hipotética candidatura unitaria a la izquierda del PSC se configuran como los principales factores que condicionarán el nuevo mapa político de la ciudad en la fase de transición inaugurada tras la caída de Bustos. Si esta operación fracasase, podría dibujarse un escenario de gran fragmentación del espacio político con siete u ocho grupos municipales que forzarían a pactos a diversas bandas para formar un ejecutivo local estable.
Este análisis debe contar con la importante restricción del mucho tiempo que resta para la celebración de los comicios. En política dos años son un periodo extraordinariamente largo. No obstante, difícilmente variarán las tendencias de fondo: el declive de las fuerzas centrales del sistema de partidos (PSC, CiU y PP) y el ascenso de las formaciones situadas en su periferia dado que resulta muy improbable que en este bienio la situación económica del país y la ciudad mejoren. Por el contrario, todo apunta a que empeorará, lo cual profundizaría estas tendencias.
