L’ESTAT DE LA CIUTAT
El curso político, que se inaugurará con el pleno del 3 de septiembre, continuará marcado en gran medida por las consecuencias del caso Mercurio. Un curso que se presenta muy intenso derivado de las fuertes tensiones internas en el PSC y de los movimientos cara a la unidad de las fragmentadas fuerzas a la izquierda de los socialistas.
La trama de presunta corrupción urbanística y el clientelismo, nepotismo y caciquismo de la administración del exalcalde Manuel Bustos, revelados por la investigación judicial, plantean la necesidad de una regeneración a fondo de la administración local como punto número uno de la agenda política de la ciudad. Una necesidad que probablemente se incrementará con el levantamiento del secreto sumario de las piezas que aún continúan en esta situación y que podría agravarse con la imputación de otros ediles socialistas.
Una tarea de regeneración que, de momento, no ha asumido el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) ni el alcalde Juan Carlos Sánchez, que no realizado ningún gesto para apartar a los cargos electos, de confianza e imputados en el caso, ni tampoco ha propiciado una auténtica renovación de la dirección de Ràdio Sabadell, apostando por el continuismo y que ahora está a expensas de la decisión del Consell Audivisual de Catalunya (CAC), dado que el candidato del equipo de gobierno, Manolo Garrido, no consiguió, a pesar del apoyo del Partit Popular (PP), los preceptivos dos tercios de los votos en el pleno municipal.

El hipotético encausamiento por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) de Manuel y Paco Bustos, por la pieza relativa a la presunta contratación irregular de Carmina Llumà en el ayuntamiento de Montcada i Reixac, podría marcar, según apuntan fuentes socialistas, un punto de inflexión en esta extraña situación.
Entonces se comprobará si se aplica la doctrina de Pere Navarro, según la cual serían apartados de sus cargos públicos y suspendidos temporalmente de militancia aquellos cargos socialistas que pasasen de la condición de imputados a encausados. Aunque, en este punto, sea lícito mantener un saludable escepticismo a la vista del comportamiento del partido. Paco Bustos continúa como primer secretario de la Federación del Vallès Sur, a pesar que el código ético del partido estipula que debería haber dimitido desde su imputación.
Siete contra seis
Tras este telón de fondo, aumentan las tensiones entre el sector bustista y juancarlista del grupo municipal socialista. Ello mientras Manuel Bustos continúa dominado la sección local del partido y Juan Carlos Sánchez cuenta con el apoyo de la dirección nacional del PSC.
En efecto, el grupo municipal socialista se halla dividido en dos sectores crecientemente enfrentados. Por un lado, el sector donde se encuadran Manuel y Paco Bustos, Joan Manau, Montserrat Capdevila, Cristian Sánchez, Josep Ayuso y Carles Bosch; por otro, el formado por Juan Carlos Sánchez, Ramon Burgués, Marta Farrés, Lluís Monge, Quim Carné y Cristina Moreno.

Hasta ahora las diferencias entre ambas facciones no han trascendido a la opinión pública y se ha mantenido, en ocasiones con grandes dificultades, la disciplina de voto. Sin embargo, el eventual encausamiento de los hermanos Bustos podría disparar las tensiones. No es descartable que se produjese la fractura del grupo municipal y que algunos regidores bustistas rompiesen con el partido y marchasen al grupo de no adscritos para hacerle compañía a Antonio Vega, ex cabeza de lista del PP.
Una ruptura que, de verificarse, podría propiciar que la dirección nacional del PSC diese luz verde a la constitución de una gestora. Sería una de las posibles soluciones para quebrar el poder de Manuel Bustos sobre la sección local del partido, quien podría verse tentado a encabezar un proyecto político propio.
Unidad de la izquierda
El nuevo curso político será determinante para comprobar si se materializan los diversos movimientos cara a formar una candidatura unitaria de las fragmentadas fuerzas a la izquierda del PSC. De hecho, este es el principal objetivo político de la dirección local de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), liderada por el copresidente de la formación Josep López. El primer obstáculo será recomponer la coalición con Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), rota desde principios del mandato entre fuertes enfrentamientos entre Carme García y Marisol Martínez, pero que para ser efectiva debería ampliarse al menos a Entesa per Sabadell.
Una operación muy complicada si nos atenemos a los precedentes y los graves enfrentamientos entre los tres fragmentos del antiguo Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Además, hasta la fecha, Entesa apuesta por un pacto con la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) que podría culminar en una coalición electoral entre la plataforma cívico-política y la formación de la izquierda independentista.

Así, pues, se dibujan dos alineamientos: uno formado por ICV-EUiA, otro por Entesa-CUP que difícilmente podrán superar sus discrepancias para constituir una lista unitaria. No obstante, el hecho que estas cuatro formaciones, más Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), trabajen juntas en la recientemente constituida acusación popular del caso Mercurio podría contribuir a limar las diferencias.
Otra circunstancia que podría favorecer esta operación son los previsibles cambios en el liderazgo de algunas de estas formaciones. Esto parece ser seguro en el caso de ICV que relevaría de sus responsabilidades a Carme García. También en Entesa, donde Virgínia Domínguez cumplirá sus dos mandatos como cargo público según estipulan los estatutos de la formación. Un relevo que no está tan claro en el caso de Marisol Martínez en EUiA.
A nadie se le escapa que una candidatura unitaria de estas características podría aspirar a convertirse en las municipales del 2015 en primera fuerza política de la ciudad, ante la previsible caída en picado de las expectativas electorales del PSC, por razones de índole nacional y local, y de CiU, una parte de de cuyos votantes emigraría a ERC, según indican todas las encuestas. Eso sin contar con los efectos colaterales en la distribución de escaños que podrían derivarse de la irrupción de Ciutadans y el citado ascenso de ERC, pero también de la CUP.
La tarea pendiente
Los movimientos de cara a la unidad de la izquierda propiciarán que el PSC busque el apoyo de Convergència i Unió (CiU) y PP, como se ha podido comprobar en los últimos plenos municipales, para asegurarse la mayoría en el consistorio. Una dinámica que podría romper si emprendiese la pendiente regeneración democrática de la administración local, que sólo será creíble con el apartamiento de los cargos públicos, de confianza y funcionarios imputados en Mercurio, lo cual podría facilitar la aproximación con ICV o EUiA.

Así, pues, el nuevo curso se presenta políticamente muy intenso y preñado de consecuencias cara al futuro de la ciudad. El caso Mercurio, en medio de múltiples contradicciones y víctimas colaterales, ha abierto el camino para acabar con la era Bustos. Una tarea que aún no se ha culminado, pero que es la única posible para restablecer una cierta normalidad democrática en Sabadell. Esta es, sin duda, la principal tarea política planteada a la ciudad que o bien emprende el equipo de gobierno liderado por Juan Carlos Sánchez, con el apoyo de otras formaciones dada la correlación interna en el seno de su grupo municipal, o la realizará el nuevo gobierno municipal que surja de las municipales del 2015.
Este análisis, centrado en factores de índole local, debe complementarse con los efectos políticos de la grave crisis político-institucional desencadenada en el resto de España por el descrédito de las instituciones del régimen de la segunda restauración borbónica y del reto soberanista planteado por el nacionalismo catalán, con el telón de fondo de las consecuencias sociales de la profunda crisis económica a la que no se le vislumbra ninguna salida.
