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Opinión de Josep Asensio: ‘La vuelta a la caridad’

Todavía estoy flipando. El encendido de las luces de Navidad coincide con el Black Friday y con la gran recogida organizada por el Banco de Alimentos. Parecería una broma de mal gusto si no fuera que pertenece a la realidad más miserable de nuestra sociedad. Mientras bolsos, televisores, ropa fabricada por niños en Asia, pulseras y demás mandangas se exponían como vulgares prostitutas en los aparadores de las tiendas a la caza del sufrido consumidor, las autoridades glosaban la importancia de mantener millones de bombillas encendidas más de 40 días con el objetivo de alegrarnos la vida y sumirnos en el capitalismo más salvaje. Concejales de todas las tendencias aplauden estas iniciativas empujados por lo políticamente correcto y para no causar el enfado de los comerciantes. La gallina de los huevos de oro está a punto de explotar y es una evidencia que no se gasta más por empezar antes las fiestas. El presupuesto es el que es y no da para demasiadas alegrías.

En la otra cara de la moneda, el circo del Banco de Alimentos esconde las vergüenzas de nuestro sistema, las de los políticos corruptos que recortan las necesidades más básicas de los ciudadanos y se nutre de personas de buena fe para disfrazar la campaña de solidaridad.

Me pregunto por qué los ciudadanos que ya pagamos nuestros impuestos tenemos que permitir que sea la caridad la que se encargue de dar de comer a millones de personas. Me indigna observar cómo los políticos se enorgullecen de apoyar estas campañas cuando tienen la responsabilidad y el presupuesto para acabar con ellas.

Hasta el nuevo Secretario de Estado de Servicios Sociales, Mario Garcés, nos animó a todos porque “hay personas con problemas para tener una alimentación razonable en España”. Manera muy sutil de decir que en España se pasa hambre. Casi un 30 por ciento según las estadísticas de esas mismas entidades que colaboran con la recogida. Solo en Andalucía más de 60.000 niños se benefician del reparto de desayunos y meriendas y las colas del hambre son una realidad que muchos medios de comunicación ocultan. Ya no nos sorprende que España sea uno de los países europeos donde la malnutrición de la infancia haya aumentado de manera escandalosa. Uno de cada cuatro niños tiene problemas graves para comer diariamente. No es un dato. Es la verdad que envuelve a un país que crea empleo precario para no poder ni comer.

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Productos en un supermercado

Pero los fuegos artificiales iluminan el cielo de la mendicidad unas cuantas veces al año para mover nuestras conciencias en un sentido concreto: el de comprar un par de quilos de arroz o de pasta y salvar nuestras almas. Es como una especie de chantaje, un lavado de cerebro que ignora la irreverencia absoluta contra los que padecen hambre y llena las arcas de las empresas distribuidoras. Esos días, los grandes supermercados aumentan hasta en un 20 por ciento sus beneficios, mientras que los pequeños comercios de barrio sufren en silencio su olvido. Algunos bancos de alimentos piden productos concretos, con lo que las empresas aumentan la producción y suben los precios. Además, las donaciones directas de las grandes industrias tienen una desgravación fiscal nada despreciable. Para la administración es un negocio redondo tanto a nivel económico como filosófico. No gastan, evitan conflictos sociales y que esa misma gente salga a la calle para reclamar sus derechos. La comida se les da por la puerta de atrás y se ensalza la labor de los supuestamente solidarios que, dicho sea de paso, denuncian la pobreza pero no se atreven a denunciar a los responsables. ¿A quién quieren engañar? Aún hay más. Los directivos del Banco de Alimentos de España pertenecen en su mayoría al Opus Dei y tienen el aval y la colaboración de Bankia, que bajo el auspicio de su campaña ‘En acción, la huella social de Bankia‘ coordina algunas de las iniciativas contra la pobreza. ¿Coincidencia?

Durante la España de Franco la caridad campó a sus anchas. Los afines al régimen hacían donaciones en barrios desfavorecidos y las cámaras de una televisión en blanco y negro captaban el momento. Las cartillas de racionamiento también formaban parte de un espectáculo de miseria justo después de la Guerra Civil. Son las mismas familias de aquella época las que ahora empujan el voluntariado a recoger las migajas de la pobreza, observando al populacho ayudar a sus semejantes.

Ellos, en sus palacios, en sus yates, con sueldos de escándalo, se ríen a carcajadas y están seguros de su éxito. Les han lavado el cerebro para que sigan pidiendo, sigan apostándose ante los supermercados y sean incapaces de acabar con la mentira. A muchos de ellos se les olvida que este drama empezó justo en el momento en el que surgieron los recortes y que los culpables tienen nombre y apellidos. Está claro que hay que ayudar a los que pasan hambre pero ¿a costa de convertirnos en cómplices de los culpables?

Foto portada: donaciones del último Gran Recapte en Sabadell. Autor: A. Pujadas.

Comentaris

  1. Icona del comentari de: Rufino Navazo Perez a desembre 04, 2016 | 12:02
    Rufino Navazo Perez desembre 04, 2016 | 12:02
    Se agradece esta opinion despues del machaqueo a que hemos sido sometidos.En Le Monde Diplomatic en español (diciembre 2014) hay un articulo esclarecedor "La caridad contra el estado" donde explica como todo esto esta planificado desde USA y pasa ya para Europa. Todo un negocio. Tambien hay otro articulo que abajo reseño. Gracias Sr. Asensio http://www.labolsaylavida.org/2014/12/09/banco-de-alimentosexito-o-verguenza/
  2. Icona del comentari de: isidre a desembre 05, 2016 | 01:03
    isidre desembre 05, 2016 | 01:03
    Comparteixo el que dius Josep. La hipocresia del sistema està agafant límits insuportables. Mentre les administracions malbaraten any rere any diner públic amb despeses immorals i rescatant banc i concessionàries la gent de bona fe es bolca als esdeveniments mediàtics com les Maratons, Gran recaptes i demès. Ja sé que qui en surten perjudicades són les persones afectades però, fins quan haurem de finançar la recerca de determinades malalties perquè la Generalitat s’estalviï els recursos que hi hauria de destinat i així els pugui continuar enviant al Circuit de Catalunya, a les escoles segregacionistes de l’OPUS o a La Caixa per rescatar peatges a l’ombra? Fins quan comprarem aliments en les grans superfícies comercials que fan l’agost animant als seus clients a fer caritat comprant productes al preu de venda i no a preu de cost? Tot plegat una vergonya més d’un sistema, el capitalista, que necessita fer pobres per existir i que anima als pobres a fer “caritat” als encara més pobres perquè ells puguin continuar sent més rics
  3. Icona del comentari de: RAFAEL ROBLES MATA a desembre 05, 2016 | 15:48
    RAFAEL ROBLES MATA desembre 05, 2016 | 15:48
    Aunque estoy de acuerdo en algunas cosas, no lo puedo estar en el conjunto por algunos detalles: Hablas de una exposición como "vulgares prostitutas" yo una vez tuve un grave problema en calle Boquería y nadie me preguntó que me pasa, solo unas prostitutas que estaban en su labor, lo dejaron todo para ayudarme, por supuesto cuando pude resolverlo fuí a darles las gracias, por eso me merecen respeto. El Banco de Alimentos no es un circo, es una cosa muy seria donde muchas personas dedican su tiempo, ya que si esperamos que todo ,o resuelva papá Estado, cantidad de personas seguirán pasando miserias. Creo te falta decirle estas cosas a los que van a pedir esa solidaridad, caridad o como quieras llamarle, que a fin de cuentas es ponerse en lugar del otro, o sea empatizar con él o ella. Por mi edad he visto muchas criticas sobre la práctica de la "caridad" pero los que la hacen solo hacen eso, crítica. En Sabadell hay mucha gente voluntaria, sin comida de coco, que colaboran en Rebost Solidari, en Ningú Sense Sostre, y no todos son católicos, protestantes, etc. hay de todo, lo importante es la empatía. Colabora un par de años con algún proyecto solidario y luego haz otra vez la crítica que presentas en este artículo. Porque al final dices que hay que ayudar a los que pasan hambre, ¿cómo? si antes has dado a entender que eso es labor del estado? Además no se puede esperar mucho de ese Estado, sea estatal o autonómico, pues si hacemos memória desde que empezó la crisis hay menso clase media, más clase media-pobre, más parados, pero más ricos, y nuestros políticos (todos) SON LOS ÚNICOS EN ESTE PAÍS QUE SE SUBEN LOS SUELDOS JUNTOS CON LOS DIRECTIVOS DE GRANDES EMPRESAS Y BANCOS, mientras a nosotros, y por nuestro bien, nos recortan. Por eso será siempre necesaria la actividad solidaria entre nosotros. Ah! y no me considero culpable por hacerlo, lo consideraría si no hiciese nada.
  4. Icona del comentari de: STOP MISOGENS a desembre 11, 2016 | 15:11
    STOP MISOGENS desembre 11, 2016 | 15:11
    Al sr. Asensio se li tindria de caure la cara de vergonya per misogen. Por hem fa que un dia sigui profesor de la meva filla... Les "prostitutes vulgars" com voste ha dit aon persones amb molta mes dignitat qur voste... el vulgar es voate i el seu escrit. Ja hi hagi dones que no tinguin mes remei que treballar en el sexe o que gaudeixin amb la seva feina no li dona dret a voste, sr.Asensio a compararla amb objectes a la venda o en desxriurelas xom vulgars. El sistema s'ha de canviat de dalt.a baix... i hem de començar per a aquest tipus dr vulgars profesors que formen a la societat avui en dia.

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