Esteban Martínez

Esteban Martínez Serra, poeta: “No hay crisis de la poesía, sino de la imagen del poeta”

Nacido en 1962 en Figueras, reside en Sabadell desde los siete años, actualmente en La Concòrcia. Licenciado en Filología Hispánica en la UAB, es profesor del IES Pau Vila, donde había estudiado. Está casado y es padre de dos hijos.

Confundador del colectivo de poetas Papers de Versàlia ha publicado siete libros, algunos como Palabras indefensas (1999) ganador del prestigioso Premio Hispano-Americano Juan Ramón Jiménez o como Penúltimos poemas últimos (2004) al accésit del Premio Julio Tovar. También ha sido galardonado por un poema en catalán con el Premio Jesús Serra-Catalana de Occidente. Ha coordinado los libros-homenajes a Rainer Maria Rilke (2011), Emily Dickinson (2012) y Guiseppe Ungaretti (2013)

Le entrevisto en el patio de la Alliance Française.

¿De dónde procede su vocación literaria? ¿Cuándo empezó a escribir?
La vocación, si no se hereda por sangre, lo es por los hábitos que uno ve a su alrededor. Mi padre, como yo era profesor de literatura y aficionado a la escritura, le gustaba escribir prosa y lo hacía bastante bien. Fue finalista en el Planeta cuando hacían una selección de quince obras. Además, mi madre es una buena lectora y selectora de libros. Ella traía la gran literatura rusa a casa. Tengo un poema que habla sobre las olivetti, esas máquinas de escribir que hacen un ruido característico y que pasa como con el tabaco que el olor te incita a fumar. El ruido de la maquinita hacía que ya a los catorce años intentase picar cosas. Empecé primero escribiendo cuentos, influenciado por las lecturas del boom de la literatura latinoamericana de autores como Rulfo, Vargas Llosa, Cortázar, Lezama Lima, Borges… Además, tuve la suerte de tener en el Pau Vila como profesor a Pepe Sanchís Sinistierra que me tomó como un alumno aventajado. Él me recomendó muchos libros y autores que después nunca he dejado. De ahí viene todo.

¿Por qué eligió la poesía o la poesía le eligió a usted?
Como le he dicho empecé con el cuento, con el relato breve, influenciado por la literatura latinoamericana, aunque estaba un poco desubicado pues no correspondía al mundo de la literatura española. La poesía viene más motivada por haber conocido a compañeros y amigos, sobre todo en la Universidad, que escribían poesía. Entonces intenté probar el género poético y me di cuenta que el discurso, los ritmos personales, vitales, de creación de la poesía eran más propios para mí que la narración ni corta ni larga.

Esteban Martínez

¿Qué diferencia la poesía de otros géneros literarios como la novela o el teatro?
Cuando he intentado escribir la novela he comprobado que requiere mucha paciencia y mucho método. El poema no es tan metódico en el sentido de preparar o elaborar el guión previo y se deja un poco más llevar por el flujo de las palabras, de las ideas. La poesía requiere menos planificación. Eso es lo fundamental. Después, cada género tiene su estrategia y, como pasa en todas las cosas en la vida, si quieres profundizar no puedes dispersarte. Es verdad que hay buenos poetas que han hecho buenas novelas. En principio, no confío mucho en el tránsito de la poesía a la novela, porque muchas veces se hace simplemente por motivos crematísticos, aunque haya autores que tocan muy bien varios géneros.

¿En cada uno de sus libros aborda una temática particular o son una miscelánea de poemas de diversos temas?
En esto hay un planteamiento editorial que ronda, que está en el ambiente. Generalmente, parece que un libro de poemas para que funcione debe ser bastante homogéneo. No soy muy partidario de eso porque va en contra de la manera de hacer de muchos poetas que se dejan llevar algunas veces por temas puntuales. A veces nos encontramos libros en que los que la mitad de los poemas son reiterativos porque el tema no ha sido lo suficientemente tratado o porque se le ha agotado el filón ; sin embargo, para darle unidad, se sigue. Creo que eso hay un cierto error; pero, bueno, en las editoriales y en el mundo de los premios es lo que realmente se potencia, ese sentido de unidad.

¿Y sus obras siguen este criterio?
Cada vez tiendo más a escribir y organizar. Hay poemas que no responden a los temas próximos y los dejo para otra ocasión.

¿En qué sentido ha evolucionado la temática de sus obras?
Me he ido quitando prejuicios. A veces llegamos a la poesía con excesivos prejuicios, incluso los que nos dedicamos a esto. Cuando somos muy jóvenes nos dejamos llevar por el magisterio de algunos poetas que son indiscutibles, pero que igual ya no responden a tu época y evolucionas. A medida que te conviertes en un gran lector de poesía –no hay ningún poeta que no sea un gran lector de poesía- vas modificando tus inquietudes. Sí que he evolucionado, si no evolucionas en poesía no tiene sentido.

¿Cuáles son los poetas y escritores de referencia y que le han influenciado?
Soy muy ecléctico, leo mucho de todo. Hasta me molesta mucho ser lector de un solo o unos cuántos autores,  pues eso tiene el riesgo de contaminarte excesivamente de una sola línea. También hay autores, como la poetisa Szymborska, que son una referencia total, pero también he leído a Cernuda y me ha encantado, aunque mis poemas están muy distantes no sólo por la calidad sino por los temas. Me gusta también Carver que hace una poesía más realista, mucho más directa. Poetas hay de todo tipo.

¿Cómo definiría su estilo dentro de las distintas corrientes poéticas?
Ha pasado el tiempo en que para defenderte tenías que alistarte, formar parte de un grupúsculo o de una corriente determinada. Si tenías suerte de alistarte en la corriente dominante, eso te ayudaba; pero eso ya ha pasado y creo que es una cosa buena. Es difícil, a día de hoy, decir cuál es la corriente estética dominante. Hay una poesía muy de lo cotidiano, una poesía filosófica, otra que llaman de la nueva sentimentalidad evolucionada, una poesía existencialista, hay una poesía agenérica que se lleva mucho, donde se mezclan el verso y la prosa…Creo que lo bueno de esto es que la poesía ha roto con los moldes tradicionales. Yo cada vez me siento más cómodo en una poesía que combine el hecho de acercarte a una realidad próxima al lector, pero no olvidando que el lenguaje de la poesía tiene una parte de abstracción. Procuro combinar las dos cosas: la anécdota histórica y  biográfica con la trascendencia del discurso poético.

Esteban Martínez¿Es la poesía un género en crisis o simplemente minoritario?
La poesía siempre ha sido un género minoritario, lo que pasa es cuando se habla de la crisis de la poesía estamos hablando de la crisis de la imagen del poeta. En otro tiempo tenía una aureola romántica que era admirada, apreciada y, dentro del ámbito intelectual, incluso se le consideraba por encima de. Esta aureola del poeta está un poco fuera del mundo real y eso es lo que se ha roto. En cuanto al lector no creo que haya cambiado mucho. Se edita muchísimo y el poco público lector también tiene que decidir. Las ediciones son pequeñas. En castellano se hacen ediciones para ambos lados del Océano con poetas de primer orden que no llegan a los mil ejemplares y son editoriales que tienen una buena distribución. Con poetas solventes, cuyos libros se esperan, se hacen ediciones de dos mil o mil quinientos ejemplares.

¿Cuáles son las principales editoriales de poesía?
Hay muchas y muy buenas. Hay que valorar aquellos que hacen un trabajo en condiciones absolutamente precarias pero con mucha dignidad, de esas editoriales hay muchísimas. Después hay una serie de editoriales que han vivido de los premios y de la financiación de las administraciones. Es verdad que han hecho su trabajo y bueno –estoy hablando de Visor– pero es cierto que Visor lo ha copado y ha sido la editorial de poesía más importante en los últimos veinte años. Eso quiere decir que la parte de la edición que corresponde al premio se la ahorra. Hay buenas ediciones en Hiperion, en Bartleby, donde publico, y que se atreve con gente que no es conocida, también está Renacimiento…Hay bastantes que valen la pena. Por desgracia, han ido desapareciendo algunas que podían hacerle competencia a las macros, por ejemplo Devenir que estaba en Barcelona, Igitur que ya publica muy poco. El problema es que estas editoriales, para sobrevivir, tienen que ir sobre seguro que aquí quiere decir publicar autores extranjeros que tampoco tienen que ser de mucho prestigio. Hay una cierta inclinación, incluso de erudición frívola, que hace que tengamos que conocer antes poetas eslovenos que a poetas extremeños. Esto también tiene su parte buena y es hay muy buenos traductores tanto en castellano como en catalán.

¿Cuál es su relación con sus lectores, le escriben, se comunican con usted?
No. Ese tipo de relación no sé si existió en tiempos cuando se daban las oportunidades, cuando había bares donde las tertulias eran asiduas, donde había gente que iba a hacer tertulia era siempre la misma. Entonces, supongo, que el lector sabía dónde encontrarlos, pero eso ha pasado a la historia. Ahora, a través de facebook o las redes sociales, hay gente que te adjunta para poder comentar alguno de los textos; eso sí que pasa, pero tampoco es muy frecuente. Aunque, a veces, las redes sociales sólo sirven para hacer autobombo. Los poetas hacen sus páginas, pero no tanto para conectar y para compartir con los lectores, sino como medio de promoción de sus nuevos libros, de sus actos. Supongo que es una parte del trabajo que debe hacer el poeta.

Usted escribe en lengua castellana ¿Cuáles fueron los motivos de esta elección?
Hay muchos motivos, pero el principal es que mis primeras lecturas fueron en castellano con la biblioteca que había en casa. La lengua literaria no se escoge, te escoge a ti. Yo a veces escribo en catalán e incluso he recibido un premio en esta lengua; pero aún así uno nota que no es la lengua en que puedes decir cosas. Y eso que mi casa, con mi familia, el catalán es la lengua vehicular, pero no es mi lengua literaria.

El castellano tiene un ámbito de lectores muy grande ¿Cuál es la salud de la poesía en lengua catalana?
Cuando una lengua tiene un público más reducido el panorama se le complica. Algunas veces se exagera las diferencias que encuentran los poetas castellanos y catalanes. Es cierto que hay mayor público potencial en la primera, pero en proporción a no es tanta la diferencia. También es verdad que hay mayor oferta de escritores en castellano y por lo tanto existe una mayor competencia. La poesía, independientemente de la lengua que se utilice, debe llegarnos y, realmente, hay buena relación entre poetas de ambos idiomas. Incluso, debieran hacerse más actos colectivos, porque al final la poesía no debe tener tan cuenta el medio, es decir la lengua. Creo que la salud de la poesía catalana es buena. Hay muy buenos poetas en catalán y van tirar adelante  De hecho, las editoriales en catalán han crecido.

Esteban MartínezUsted es cofundador y miembro del colectivo Papers de Versàlia ¿Cuál es el origen de esta iniciativa?
De hecho es una iniciativa que surge aquí, en el patio de la Alliance Française. Surgió porque Robert Ferrer, anterior director de la entidad, una persona muy activa, quiso apostar por realizar un recital de poesía por Fiesta Mayor. Así conectó con algunos poetas que sabía que, más o menos, teníamos obra publicada y había oído hablar de nosotros. Coincidió que estaba Josep Ripoll con quien ya en la Universidad hicimos juntos la revista Fragments. También conocí a Josep Gerona, a Marcel Ayats, a Quilo Martínez… Trabamos una buena amistad, sobre todo debido a la edad, pues cuando uno tiene una cierta edad no tienes tantas urgencias y sí inquietudes. Decidimos hacer cosas aparte del recital. De eso hace ya catorce años.

¿Cuáles son las actividades y objetivos de Papers de Versàlia?
Nacimos con la idea de dar a conocer la poesía, no tocamos otro género literario, darlo a conocer a la gente próxima, a través de recitales y ediciones gratuitas. De aquí sale la colección de Plaquette que ha sido muy reconocida, porque estaba muy bien trabajada y muy bien editada. Creo que la poesía ya que es minoritaria ha de tener una buena caja. A partir de ahí nos fuimos motivando e hicimos la colección de libros, llamada Zona Blanca, editada en catalán y castellano, también para hacer otras actividades con música y actividad teatral, tipo performance. Además iniciamos la colección, de la que estamos muy orgullosos y que es un caso único en Catalunya y en España, llamada Quaderns de Versàlia, dedicada a poetas de nivel universal, donde se publican colaboraciones de los mejores estudiosos de éstos a nivel mundial y nuevas traducciones de traductores que ya conocen al autor y que nos interesan particularmente o poemas motivados que podemos encargar a algunos poetas conocidos. Creo que son unos volúmenes muy dignos y, todo hay que decirlo, gracias a la ayuda de la Fundació del Banc Sabadell, porque otros no lo han hecho. Desde hace año y medio nuestra sede social está en un pequeño despacho de Ca l’Estruch.

¿Actualmente está trabajando en otro poemario?
En los últimos cinco o seis años tengo una creatividad febril. Si hubo un tiempo, entre los 22 y los treinta y pico, que abandoné la escritura, ahora estoy en una fase muy productiva, creativa, en la que me encuentro no solamente bien sino muy satisfecho con los resultados de las horas de trabajo. Estoy acabando, perfilando, el último poemario.

¿Cuándo piensa publicarlo?
Ya veremos si hay espacio en la editorial pues éstas están trabajando sobre tres o cuatro años.

Hay poetas como Miguel Hernández, Neruda, Bertolt Brecht…que buena parte de su obra está dedicada a la  política. ¿Qué opina de ese compromiso? ¿Usted ha tratado estos temas en su obra?
Primero habríamos de aclarar qué se entiende por actividad política y qué es la política en sí. Puede ser la denuncia social, la posición ideológica, la toma de postura sobre cualquier aspecto de la vida. Indiscutiblemente sí que tengo varios poemas en que hay una implicación política, sobre todo en aquello que afecta a la injusticia que es general y de ámbito mundial. Poemas sobre los niños de la guerra, que es una atrocidad, sobre las causas que producen el hambre, más que sobre el hambre en sí.

Sobre la poesía intencionadamente política, creo que en cada momento puede justificarse o no. Mayakovski, por ejemplo, algunas veces cae en la propaganda. Convertir la poesía en propaganda es rebajarla, aunque Mayakovski fuera un genio. En cambio, Neruda tiene una poesía contundente, sin rebajar el elemento lingüístico, de trabajo estilístico y donde siempre hay una calidad literaria a la que no renuncia. Ahí tienes a Gelman que no renuncia a que la poesía sea poesía.

Ya que hablamos de política ¿Qué piensa del proceso soberanista catalán?
Mi situación es curiosa. Como ciudadano me siento al cien por cien catalán. Esta es mi tierra, aquí nací, aquí me siento bien, estos mis paisajes, mis experiencias. Por otro lado, es verdad que soy mezcla de murciano y ampurdanesa, algo muy particular. Soy profesor de lengua española y literatura castellana. Tengo mis dudas en algunas cosas. Pero es evidente que España, el país que hemos hecho, no creo que satisfaga a mucha gente. El proceso territorial no está bien resuelto, desde el momento en que territorios de España con ninguna conciencia territorial propia, ni una necesidad, ni una implicación para reclamaciones históricas se les ha dado casi el mismo trato. Creo que ahí empezó a torcerse la cosa, con el llamado “café para todos”, pienso que fue un error de principio. También el hecho de que hay un argumento, el anticatalanismo, que ha funcionado muy bien en los partidos de ámbito estatal que lo  han utilizado muy irresponsablemente, pensando que eso daba votos pero que después han traído disensión, mala uva, sentimientos de ofensa…Sobre el proceso, pienso que la historia es cambiante y que ojalá los cambios se produzcan de manera muy pacífica y muy democrática. Creo que se tendrá que trabajar y negociar. No hay nada que sea absolutamente innegociable, se puede hablar de todo porque si no te encuentras con un territorio en que una parte no se siente escuchada ni atendida.

Fotos: David B.