Dirigentes del Partido Liberal de Sabadell. Timoteo Bustillo sentado en una silla a la derecha. Sentados en el suelo de izquierda a derecha Josep Planas Borrell y Zenó Corominas

‘Historia de Sabadell’: Timoteo Bustillo, el diputado madrileño por Sabadell (1893-1903)

Durante una década el acta de diputado a Cortes por el distrito de Sabadell fue ocupada por este comerciante madrileño que contó con el apoyo de un sector importante de los fabricantes de la ciudad. Su figura nos servirá para ilustrar el funcionamiento caciquil del régimen de la Restauración.

El régimen de la Restauración borbónica instauró un sistema de turno dinástico entre los partidos Conservador y Liberal, liderados por Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta respectivamente. El sistema estaba basado en la manipulación y falsificación del voto, sobre todo en las zonas rurales –el llamado encasillado-, que se hizo especialmente escandaloso con la reinstauración del sufragio universal masculino en 1890.

A nivel local, el turno dinástico funcionaba mediante agrupaciones de “notables” encabezados por un cacique. Este fue el caso de los Turull en Sabadell, los Godó en Igualada o Alfons Sala en Terrassa. . En Sabadell la muerte de Pau Turull (1891), elegido diputado en diversas ocasiones, provocó cierta crisis en el sistema, particularmente en el Partido Conservador donde militaba Turull, agravada por la movilización de los republicanos federales. Así, en las elecciones al Congreso de 1893, Francisco Pi y Margall se hizo con el acta de diputado frente al candidato dinástico, Josep Griera i Dolcet del Partido Liberal. No obstante, el año siguiente se organizó una elección complementaria derivada del hecho que Pi y Margall había sido elegido simultáneamente por Madrid y Sabadell (como permitía la legislación de la época) y renunció al escaño por nuestra ciudad.

Para evitar una nueva victoria de los republicanos, los liberales y los conservadores, ahora dirigidos por Joan Sallarès i Pla, procuraron reunir fuerzas en torno a una candidatura monárquica unitaria. Así presentaron al comerciante de tejidos madrileño Timoteo Bustillo López, del Partido Liberal, quien desde hacía años mantenía amplias relaciones con los fabricantes sabadellenses. Un caso típico, en el lenguaje de la época, del diputado cunero; es decir, que no residía en el distrito del que era candidato. Por su parte, los republicanos presentaron a otro candidato cunero, el prestigioso escritor y periodista valenciano, Vicente Blasco Ibáñez. Bustillo obtuvo el apoyo de los principales industriales de la ciudad, en el marco del comité electoral presidido por Sallarès i Pla y fue presentado como el único representante del proteccionismo en el Congreso.

Así, la Revista de Sabadell, órgano de los conservadores, impulsó la candidatura de Bustillo  que borraba “las distancias que les marcaban sus distintos ideales políticos. Unos y otros han comprendido que hoy más que nunca debemos prescindir de la política para realizar la unión que reclama la defensa de intereses más sagrados”. El proteccionismo es “la causa de la producción nacional”, por encima de partidos y clases sociales. La candidatura de Bustillo se presentó como “esencialmente proteccionista, la única que hoy representa la causa del trabajo y el pan de la clase obrera”.

Finalmente, Bustillo obtuvo una contundente victoria sobre Blasco Ibáñez, con 4.019 votos frente a los 1.708 de su oponente.

Sallarès i Pla contra Bustillo

En principio  la elección de Bustillo fue considerada una solución de compromiso, mientras que, tras la muerte de Pau Turull, la oligarquía local encontraba un nuevo cacique. En las legislativas de 1896 (entonces las elecciones se celebraban cada dos años) el problema parecía haberse resuelto con la candidatura del fabricante y líder local del Partido Conservador Joan Sallarès i Pla que contaba con el apoyo de la gran patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional.

Desde marzo del 1895 se iniciaron una serie de movimientos  para impedir la reelección de Bustillo, protagonizadas por Sallarès i Pla. En este sentido, se difundió un  manifiesto donde figuraban influyentes fabricantes como Joan Casanovas Sallarès, Narcís Nunell Sala o  Enric Turull, hermano de Pau Turull. La mayoría pertenecían al comité local del Partido Conservador que dos años antes habían apoyado a Bustillo. También consiguió el soporte de la facción local de los conservadores partidarios de Francisco Silvela, representada por Genis Macià y Antoni Tous, con planteamientos regeneracionistas contrarios al caciquismo y la manipulación del voto popular.

Sallarès i Pla se presentó, al igual que Bustillo en 1894, como el campeón del proteccionismo y portavoz de “la unión de todos los elementos, sin distinción de clases ni partidos, para llevar a la representación nacional a quienes encaren y representen más cumplidamente las aspiraciones de todos”.

En este contexto, la publicación en el periódico barcelonés Diario del Comercio,  portavoz de los sectores comerciales de la capital, de una escueta carta de Timoteo Bustillo desencadenó una gran polémica que tuvo un enorme eco en su época. Bustillo denunció las presiones de Sallarès i Pla para que retirara su candidatura en connivencia con el gobierno de Madrid que “quiere a todo trance” un diputado “genuinamente conservador”. A los pocos días Sallarès i Pla negaba estas imputaciones y descalificaba la misiva de Bustillo.

Caricatura de la revista satírica local La Llansadora sobre el pleito Bustillo-Sallarès i Pla, publicada el 1 de agosto de 1895. Imprescindible para ilustrar la pugna entre ambos.
Caricatura de la revista satírica local La Llansadora sobre el pleito Bustillo-Sallarès i Pla, publicada el 1 de agosto de 1895.

Desde entonces, los partidarios de ambos candidatos se cruzaron graves acusaciones que llenaron las páginas del diario. A Bustillo se le reprochó su escaso entusiasmo en la defensa de los intereses de la industria local y a Sallarès i Pla los métodos caciquiles. Mientras el diputado liberal madrileño gozó del apoyo del diario barcelonés, Sallarès i Pla lo obtuvo de la conservadora Revista de Sabadell, que le dedicó una serie de artículos, y de los industriales del  Gremi de Fabricants. Sallarès i Pla fue presentado, en palabras de Joaquim Planas, como el “portaestandarte del elemento productor”. También se posicionó a su favor Enric Duran Camps, vicepresidente de la Lliga de Productors de Sabadell, recomendando la elección de candidatos del distrito “por ser más conocedores de las necesidades del mismo que los diputados cuneros”.

Los disputados comicios se saldaron con una clara victoria de Bustillo quien, en todo el distrito, cosechó 3.298 votos frente a los 1.702 de Sallarès; en Sabadell, también se impuso el madrileño con 1.894 votos frente a los 932 de su contrincante. Parte del éxito de Bustillo se atribuye a que, en esta ocasión, los republicanos no presentaron ningún candidato y se supone que sus electores votarían por afinidad ideológica al representante del Partido Liberal. Desde la Revista de Sabadell los partidarios de Sallarès denunciaron que  “se ha iniciado un sistema de triunfar que degrada y envilece a un pueblo honrado”, así como “las artimañas de dádivas, ofrecimientos y remuneraciones por un lado y de coacciones y atropellos por otro, puestas en juego para sacar a flote la candidatura del comerciante madrileño” en Barberà, Sant Cugat, Cerdanyola, Castellar y Ripollet.

En el análisis de Pere Font estas elecciones marcaron la ruptura definitiva de la unidad de los partidos dinásticos en Sabadell. Los comités monárquicos locales respondían a una red de interdependencias políticas y económicas, creadas por Pere Turull y continuadas por su hijo Pau. En períodos electorales estas redes se movilizaban para apoyar al candidato idóneo. La pugna entre dos candidaturas burguesas y monárquicas en 1896 fracturó dicha red. Font ha investigado la composición social de los apoyos de Sallarès y Bustillo. El primero contó con el total apoyo del Partido Conservador, entonces en el poder en Madrid, y de grandes fortunas locales donde tenían mayor presencia los propietarios y las profesiones liberales. El segundo disponía de una mayor presencia de medianos y pequeños contribuyentes, especialmente comerciantes, pero también dispuso del apoyo de un sector grandes industriales como Joan Brujas Pellisser, Mateu Brujas Romeu, Josep Girbau o Joan Buxeda. Al final se impuso la red de Bustillo, a pesar que los apoyos de Sallarès parecían más sólidos y disfrutaba del apoyo del gobierno conservador.

A juicio de la Revista de Sabadell:el servilisme més asquerós, la vilesa, l’egoisme de baixa lley i l’enveja varen poguer més que’l bon sentit, y en Sallarès va ser despreciat, escarnit y vensut per la mateixa gent de casa seva que tant li devia”.

Tras la humillante derrota, Sallarès i Pla encarrilló su carrera política hacia la presidencia de Fomento del Trabajo Nacional, a la que accedió en 1897 y como candidato conservador por la ciudad de Barcelona por la que obtuvo el acta de diputado en 1899.

El declive de Bustillo

En las elecciones de 1899 Bustillo volvió a ser elegido diputado, esta vez frente al republicano federal Josep Maria Vallès i Ribot. Su victoria fue muy ajustada en Sabadell con 1.622 votos frente a los 1.496 de su oponente; por el contrario, en el resto de poblaciones del distrito se impuso con rotundidad por 1.550 votos frente a los 489 de los republicanos. Esto sirve de ejemplo de la fuerza del caciquismo en las zonas rurales.

F. Pi y Margall y su hijo F. Pi y Arsuaga dirigentes del Partido Republicano Federal que obtuvieron el acta de diputado por el distrito de Sabadell en diversas ocasiones.
F. Pi y Margall y su hijo F. Pi y Arsuaga dirigentes del Partido Republicano Federal que obtuvieron el acta de diputado por el distrito de Sabadell en diversas ocasiones.

En 1901 Bustillo fue elegido por última vez diputado por el distrito de Sabadell. En esta ocasión se presentó como el único candidato de la provincia de Barcelona la fracción gamazista del Partido Liberal, creada por el exministro y diputado vallisoletano, Germán Gamazo. Los gamazistas se ubicaban en una posición equidistante entre liberales y conservadores y defendían el proteccionismo económico. Esta vez los republicanos federales presentaron a Francisco Pi y Arsuaga, hijo de Pi y Margall, que había fallecido ese mismo año. Bustillo continuó recibiendo el apoyo de grandes fabricantes como Zenó Corominas Pla, Mateu Brujas Romeu, Bartomeu Pineda, Tomas Salas Corominas, Carles Pujola o Andreu Camps Panadès, firmantes de un manifiesto electoral que significativamente empezaba con esta afirmación: “cinco veces consecutivas hemos presentado y apoyado la candidatura de D. Timoteo Bustillo”. El incombustible diputado madrileño se impuso en el distrito por 2.635 votos frente a los 1.985 votos de su contrincante, pero perdió en Sabadell donde Pi y Arsuaga venció por 1.545 votos frente a los 1.075 de Bustillo.

La fundación de la Lliga Regionalista en 1901, que se constituyó en Sabadell el año siguiente, modificó el panorama político de las fuerzas conservadoras locales y se inició una lenta aproximación de estos elementos hacia esta formación, favorecida por las crecientes divisiones internas en los partidos del turno dinástico.

Bustillo concurrió por última vez como candidato por el distrito de Sabadell en las legislativas de 1903, otra vez frente a Pi y Arsuaga. Sin embargo, en esta ocasión probó el amargo sabor de la derrota. El diputado madrileño obtuvo en el conjunto del distrito 2.450 votos frente a los 2.951 del republicano federal que, en Sabadell, logró 2.126 votos frente a los 1.055 de Bustillo. El diputado madrileño había buscado el apoyo del comité local del Partido Conservador, presidido por Enric Turull, y culpó de su derrota a los conservadores de Sabadell que el día de las elecciones votaron a los “catalanistas regionalistas y autonomistas”.

Se inicia un largo periodo de hegemonía republicana en las elecciones al Congreso de los Diputados que se prolongará, con alguna excepción, hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera (1923).

Bibliografia

CASTELLS, Andreu. Sabadell, informe de l’oposició. República i Acció Directa (1868-1904), Edicions Riutort, Sabadell, 1977.
FONT i HOMS, Pere. Bustillo, monàrquics i industrials: entorn de la crisi dels partits dinàstics. 1893-1903. Arraona, 3. III Època. Tardor 1998.
RANZATO, Gabriele. La aventura de un ciudad industrial. Sabadell entre el Antiguo Régimen y la Modernidad. Ediciones Península, Barcelona, 1987.
VV.AA. Sabadell al segle XX. Eumo Editorial, Vic, 2000.

Foto portada: Dirigentes del Partido Liberal de Sabadell. Timoteo Bustillo sentado en una silla a la derecha. Sentados en el suelo de izquierda a derecha Josep Planas Borrell y Zenó Corominas.