Foto portada: A la izquierda de excursión con sus amigos.

Juan Gómez (1945-1971) y la revista ‘Can Oriach’

Trazamos un semblanza biográfica y un resumen de la obra de un intelectual surgido de los medios obreros del barrio de Ca n’Oriac cuyos escritos resultan imprescindibles para conocer el Sabadell de la época.

Juan Gómez García nació en Lleida en 1945 y fue el mayor de tres hermanos, fruto del matrimonio de jornaleros de Jaén que llegaron a Catalunya huyendo de la miseria y la represión poco después de la Guerra Civil. Su padre fue combatiente republicano y militante de PCE y su madre trabajó como costurera en la Clínica del Nen Jesús. Como muchos de los inmigrantes procedentes del sur de España levantaron con sus propias manos una casa en la calle Les Agudes del barrio de Ca n’Oriac que tardó bastante tiempo en disponer de electricidad y agua corriente.

Los hermanos Gómez, Juan, Eduardo y Pura, en 1955.
Los hermanos Gómez, Juan, Eduardo y Pura, en 1955.

Juan Gómez había hecho sus primeras letras en Lleida. Se matriculó en el Instituto Ferran Casablancas, el único instituto público de Sabadell en esos años. A partir de 1962 estudió Peritaje Químico en Terrassa, entró en contacto con la Juventud Obrera Católica (JOC) y con el entorno de la parroquia de Ca n’Oriac donde colaboró con los curas obreros Eduard Fornés, Josep Maria Garrido y Josep Esquirol.

En 1965 se trasladó por primera vez a Londres, en busca de mejores salarios y nuevos horizontes, donde volvió entre 1966 y 1967. A su retorno de Gran Bretaña se comprometió activamente en los movimientos políticos y sociales de oposición al franquismo. Especialmente, se implicó en la Agrupación de Vecinos de Ca n’Oriac donde colaboró desde el principio en la revista del mismo nombre de la que fue uno de los más notables articulistas. La publicación, nacida en 1966 como boletín de la asociación vecinal, se convertiría en el órgano de expresión de la oposición democrática a la dictadura. También colaboró con Joaquim Clusa en su estudio socio-económico sobre los barrios del norte publicado en 1967.

Además, compaginó su trabajo en la industria química con los estudios de Ciencias Económicas que empezó poco antes de su muerte. Entre 1968 y 1969 realizó el servicio militar en Melilla. Su trayectoria quedó dramáticamente truncada por un accidente de tráfico en 1971 cuando solo contaba con 26 años.

Los escritos en la revista Can Oriach   

Juan Gómez publicó 23 artículos en los primeros 52 números de la revista Can Oriach entre 1966 y 1971. Entre ellos destacan: Familia sabadellense o empresa familiar (febrero 1970),  De la pequeña burguesía a la nueva clase dirigente, que publicó en tres entregas entre febrero y marzo de 1970, o Reflexiones sobre la destrucción de la ciudad (febrero 1971).

En el primero de estos textos, hallamos una lúcida descripción de la división del trabajo en el sistema económico-familiar, de carácter patriarcal, de las empresas locales en las décadas de 1940-1950.

“Así esta célula sociológica (reconocida y ensalzada por las leyes) se convertía en una entidad hermética, biológicamente conservadora, autosuficiente emocionalmente (…) Toda esta mística de la institución familiar de la clase media sabadellense se ha reflejado de forma circunstancial en toda la estructura económico-industrial existente, hasta tal medida que no sabríamos distinguir cuál es el reflejo y cuál el objeto reflejado”.

Gómez constata su crisis y su inviabilidad desde el final de la autarquía, la apertura a los mercados internacionales y la inmigración masiva de la década de 1960.

En el segundo escrito profundiza en este análisis. Describe la “industria atomizada”,  la “superabundancia de pequeñas empresas de tres y cuatro telares” y la “inexistencia de un capital mínimo” para el desarrollo de la industria. Un modelo económico que solo era posible sostener con la autarquía, por un lado, que “aseguraba el monopolio de la industria textil catalana en el mercado nacional (…) sin miedo a competencia de ninguna clase; ni nacional, que no había; ni extranjera, que no se permitía”. Por otro lado, con la inmigración y su aporte de “mano de obra abundante y baratísima, aunque sin cualificación en su mayoría”.

Gómez, en el servicio militar, en Melilla, en 1968 y 1969.
Gómez, en el servicio militar, en Melilla, en 1968 y 1969.

En este contexto la industria creció, pero no se desarrolló. Las nuevas empresas y talleres metalúrgicos, al servicio de la maquinaria textil, arrastraron los mismos defectos. A pesar de la necesidad de mano de obra cualificada, “la Escuela Industrial por aquella época, permaneció ignorante de todo” y las horas extraordinarias se convirtieron en “panaceas irrenunciables”, tanto para obreros que veían incrementados sus magros ingresos, como para los empresarios para evitar “pagar impuestos e indemnizaciones por nuevos puestos de trabajo”. El fin de la autarquía, entendida como la mutación de las “relaciones de producción de la ciudad”, precipitó la “eliminación gradual de pequeñas empresas” y la reconversión de esa pequeña burguesía en los cargos medios, “técnicos, viajantes, oficinistas, contables, comerciantes y los pequeños empresarios que todavía subsisten en cantidad no despreciable”.

Gómez auguraba que la apertura de los mercados internacionales provocaría que la industria local, en las condiciones de la época, no podría “resistir el choque que se produciría a más largo o corto plazo con las industrias de otras nacionalidades, bajo pena de desaparición acelerada”. El autor apuntaba al surgimiento de una nueva clase dirigente, “nacida o escapada de la pequeña burguesía”. Una nueva clase, aún minoritaria, cuyo poder económico no es total, pero que “puede disponer de un elevado grado de control” y consciente “-por pura y simple supervivencia- de las necesidades de cambio estructural de la industria sabadellense”. Y, añade proféticamente, “los dos planes de reestructuración de los sectores algodonero y lanero no son otra cosa que las consecuencias de estas necesidades inaplazables”.

La reestructuración, que efectivamente se emprendería en 1973, significará “el cierre de muchas empresas, obreros parados, programas de reconversión de mano de obra”. Gómez observa los síntomas de estas transformaciones en una especie de “psicosis de provisionalidad” traducida en “bloqueo de nuevos puestos de trabajo, no-ampliación o renovación de industrias existentes, paralización de inversiones….”.

A su juicio, “el sector obrero que ha sido un elemento pasivo” puede dejar de serlo y reclamar su papel activo en todo el proceso. El tiempo le dará la razón y Sabadell será el escenario en 1976 de dos huelgas generales de dimensión nacional, la huelga general política en invierno de 1976 y la huelga del metal en otoño.

Estratificación étnica

Otro aspecto notable de los análisis de Juan Gómez es el relativo a la estratificación social derivada del fenómeno inmigratorio. Así escribe:

“Los hábitos tan diferentes de los inmigrantes respecto al catalán medio, es decir: la lengua, las costumbres, la desigual preparación profesional en el aspecto industrial, la relativa diferencia cultural entre ambos grupos, junto a lo inesperado del aluvión migratorio, hizo que, lógicamente, se produjera una gradación de clases sociales con capacidades económicas enormemente diferenciadas (en principio el inmigrante era el peón y difícilmente podía librarse de serlo). Los empleos que exigían una mínima capacidad técnica fueron acumulados por el catalán, y a medida que el peón accedía a la categoría de oficial, es decir, a medida que el propio crecimiento de la industria demandaba más obreros, mínimamente cualificados, las clases profesionales se estratificaban en dos grupos étnicamente distintos”.

Además, publicó una serie de escritos de carácter sociológico, imprescindibles para conocer el ambiente de los barrios en esos años, como Las Fiestas y la diversión (mayo 1970), Otra vez vacaciones (junio 1970), Villancico del Porompompero (diciembre, 1970).

Asimismo resulta de gran interés su artículo De cómo van cambiando los tiempos (enero, 1971) donde, con ácida ironía, critica las elecciones municipales del tercio familiar franquista a las que concurrieron trece candidatos: “Por las profesiones de los candidatos pudo inferirse que éstos ya no eran el típico fabricante de pela llarga. Ahora se nos ofrecía algo así como los Martínez de la televisión. O el intento neocapitalista: ‘las clases medias’. Con su ideología de medias tintas, su cristianismo progresistoide de ‘caridad bien entendida’, vaya, de ‘promoción’ (…) Incluso había un ejemplo de cómo es posible pasar de la condición de triste asalariado a pequeño industrial. De inmigrante integrado, contra lo que muchos pudieran pensar. Claro que de seguirse la receta no habríamos encontrado esposas catalanas para todos. Que según pudiera entenderse era una de las condiciones para llevar a cabo tal salto”.

Rescate del olvido

Los escritos de Juan Gómez revelan la influencia de los planteamientos gramscianos de Jordi Solé Tura o de las tesis cristiano-marxistas de Alfonso Carlos Comín, ambos dirigentes del grupo Bandera Roja que acabaría fusionándose con el PSUC. También se aprecia la huella de intelectuales críticos con las teorías asimilacionistas de la inmigración como Antoni Jutglar o Antonio Pérez González.

Portada de la revista Can Oriach en recuerdo de Juan Gómez, n. 53, abril de 1971.
Revista ‘Can Oriach’ en recuerdo de Gómez, abril de 1971.

La obra de este intelectual surgido de los medios obreros cayó en un profundo olvido hasta que, entre febrero y noviembre de 2001 y coincidiendo con el trigésimo aniversario de su defunción, Josep Ache publicó en el Diari de Sabadell una serie de artículos, titulados La historia local vista des de Ca n’Oriac, donde rescataba los escritos de Gómez. Esto propició que el primer director de la revista Can Oriach, Carles Ortiz, y otro colaborador de la misma y amigo personal de Gómez, Joaquim Clusa, impulsasen en el año 2003 la edición de un merecido libre de homenaje.

Asimismo, un grupo de amigos de Gómez y colaboradores de la revista Can Oriach registraron una instancia en l’Ajuntament de Sabadell, en abril de 2001, para solicitar que se le dedicara una calle en Ca n’Oriac o un barrio próximo. Joan Manau, entonces concejal de Cultura, les respondió que la petición se incorporaría a la Comisión de Nomenclátor para su evaluación, pero la demanda cayó en el olvido.

Ahora que se está planteando un revisión del nomenclátor es quizás un momento oportuno para reivindicar la figura de Juan Gómez y actualizar la reclamación de una calle en su memoria en el barrio de Ca n’Oriac.

Bibliografía  

CLUSA i ORIACH, Joaquim. Estudio-informe de los barrios de Can Oriach, Plana del Pintor y Torrent del Capellà, Serracanta cop., Sabadell, 1967.
SEGURA i JUNCOSA, A., VILCHES BARON, F. y LÓPEZ ABAD, P. Historia de los barrios de la zona norte. Sabadell, 1986.
VV.AA. Sabadell (1966-1978). El barri de  Ca n’Oriac i la revista Can Oriach. En memòria de Joan Gómez. Ed. Mediterrània, Barcelona, 2003.