Las gestiones alrededor de Fira Sabadell en el sumario de Mercurio

EL SUMARIO DE MERCURIO

Las conversaciones intervenidas por los Mossos d’Esquadra muestran indicios de cómo el constructor Jordi Baldó Corominas presuntamente sobornó a Jordi Soriano, entonces portavoz del PP, para que favoreciese a su empresa Construcciones Baldó en la adjudicación de obra pública en Sabadell.

Los presuntos sobornos se realizaron a través del aparejador de su empresa, José Enrique Velilla, y de la ex regidora del PP en Castellar de Vallès, Sandra Roig (2003-2007), hermana de Marisol Roig, relaciones públicas de Fira Sabadell y mano derecha de Jordi Soriano. Los tres están imputados en la causa. Además, contra Sandra Roig está abierta otra causa, que no directamente relacionada con la presunta trama político-empresarial investigada en Mercurio, por robo de cobre.

Construccions Baldó SA, cuya sede social está ubicada en Terrassa, no realizaba obra pública en Sabadell desde el 2008. Todo cambió en el marco de los planes FEOSL (Fondo Estatal por la Ocupación y la Sostenibilidad Local) del gobierno Zapatero, concebidos para revitalizar el sector de la construcción y crear empleo. El ajuntament de Sabadell le adjudicó el 26 de marzo de 2010 la construcción del anexo de Fira Sabadell por valor de 1,5 millones de euros destinado a vivero de empresas. Asimismo le otorgó, el 9 de abril de ese mismo año, la construcción del centro cívico de Can Llong, con un presupuesto de 1,9 millones.

Los sobres de Jordi Soriano

En una comunicación telefónica intervenida por los investigadors, Sandra Roig asegura que Soriano cobró un porcentaje por cada una de las obras adjudicadas a Construcciones Baldó. Ella misma fue la encargada de entregarle dos sobres cerrados con las iniciales JS en una conocida cafetería de la Rambla de Sabadell, por un importe de 300.000 euros, como primer pago por sus servicios. Según le manifestó Soriano y a tenor de las conversaciones, uno de los sobres era para él y el otro para un arquitecto del ajuntament de Sabadell.

Según José Enrique Velilla, Sandra Roig no entregó estos sobres a Soriano, sino que se los quedó ella. Por su parte, Jordi Baldó transmite a su hermano sus sospechas que  Roig se hubiese quedado con el dinero.

Quan jo vaig a anar a veure-la… la meva amiga que hem de fotre la cisada, vale? Saps de qui et parlo, no? No em vam comptar els calers…I vaig dir; ai, quina por! Com és que no compta els calers, pues, perquè no els va comptar? Perquè se li en fotia tres pepinos, com que no pensava pagar, m’entens?

Por el contrario, Roig le asegura a su hermana Marisol que sí había dado los sobres al político popular y que éste le había ofrecido una parte, a lo que ella se negó. Sin embargo,  manifiesta su malestar por no participar en el negocio: “Em sembla molt malament lo que heu fet, fer les coses sense comptar amb mi quan sóc jo la que també ho vaig fer des d’un principi”. Sandra Roig le comunica a Soriano su enfado por estas acusaciones, a lo que éste le contesta que el tema está solucionado.

El regalo a Sandra Roig

En posteriores comunicaciones Sandra Roig reconoce que tanto Baldó como Soriano le prometieron que, cuando acabase todo, la compensarían con un regalo. De  hecho, éste consistió en el pago de la fianza y las obras de reforma de un piso que Roig alquiló en Castellar el mes de abril de 2010, todo a cargo del constructor egarense. Velilla y Soriano comentan que la mujer sabe demasiado y si hablase la “podría liar”, por eso mejor tenerla contenta.

Según Sandra Roig el comportamiento corrupto de Soriano era conocido en el ajuntament de Sabadell y que estaba amparado por el entonces alcalde, Manuel Bustos, y por Juan Carlos Sánchez, el concejal de Urbanismo. Pero luego dice: “Juan Carlos es incorruptible”.

La televisión del aparejador

Enrique Velilla le dice en tono jocoso a uno de sus interlocutores, un tal José, de que en la Fira hay “un tejemaneje que eso no lo pilla cualquiera” y se jacta:

Tengo contactos (…) No te equivoques la obra de la Fira y la otra las he cogido yo. Yo directamente, si no no las cogían”. Respecto a Soriano, su interlocutor, le comenta que “embadurna a todo, a todo Dios”,  a lo que el aparejador le responde: “Aquí está la gracia”.

También Soriano se revela como la pieza clave en la adjudicación del centro cívico de Can Llong. En diversas comunicaciones Velilla le pregunta a Soriano cómo lo hizo para conseguirlo. Éste le responde que “ayer por la tarde hable con el segundo y hubo que modificar un poco el tema”, refiriéndose a los cambios para mejorar los criterios de puntuación de la empresa. Según los Mossos ese “segundo” es un político del Ayuntamiento que no se identifica.

En este turbio contexto Velilla le comenta a una persona que se le había estropeado la televisión. Le pide a su interlocutor que compre una nueva y más grande y que pase la factura a Fira Sabadell.

A tomar por culo el Ayuntamiento. Pues mira que nos regalen la tele, pero repercútelo sin miedo ¿eh? (…) que la casa es grande: el Ayuntamiento tiene dinero”, dijo Velilla.

Soriano recibía frecuentes pagos de la constructora. Jordi Baldó, a través de Velilla, le entrega “cuatro o cinco mil” euros, en julio de 2010, para financiar sus vacaciones estivales. Aunque el aparejador le recomienda a su patrón que le ate en corto. “Hay que decirle: Chato este es el fin hasta que no haya un poco de color”. Finalmente, Baldó deja un sobre a disposición del aparejador para efectuar el pago. Posteriores comunicaciones confirman que el dinero se cobró.

El 16 de diciembre de ese mismo año, Baldó telefonea a Velilla y le dice que se ha reunido con Soriano quien le ha transmitido el mensaje: “llega la Navidad”, aludiendo a que se tenían que hacer más pagos, a lo que el aparejador le comenta: “no tiene vergüenza”.

Dos estafas

Jordi Baldó está imputado por estafa por el cambio de materiales de peor calidad en las obras de la ampliación de la Fira.

Ningú s’adonarà compte de que… de que és un material diferent. No és el que vam triar (…) doncs si no tenen res, no tenen res (…) Pues, endavant tu… pues som-hi”– ordena el empresario.

La misma imputación pende sobre el constructor egarense por no haber contratado a los 19 trabajadores a que se había comprometido en la adjudicación del centro cívico de Can Llong, sino sólo a diez operarios. De este modo se enjugó los beneficios que comportaban la diferencia entre esos salarios. Precisamente con fondos públicos del FEOSL concebidos para fomentar la ocupación.

“Impuesto revolucionario”

La falsificación de facturas era una práctica habitual en Construccions Baldó como se recoge en numerosos comunicaciones interceptadas. Por ejemplo, la arquitecta y funcionaria municipal imputada, Elena Galera, le facilita el procedimiento para falsificar la documentación de Fira Sabadell a fin de hinchar las facturas y hacer frente a las peticiones del alcalde Bustos a diversos empresarios para que “colaborasen” con el Centre d’Esports Sabadell.

Jordi Baldó se queja a la funcionaria: “Jo assumeixo com empresa lo que assumeixo (…) Només falta que l’altre dia em vingui l’alcalde i em faci ajudar al Sabadell”. Al final Galera encuentra la solución falsificando la documentación para que el constructor abone el “impuesto revolucionario”, en el argot de los empresarios imputados.

Foto portada: Fira Sabadell