Los Mossos creen que Manau y Estrada permitieron vertidos ilegales de tierras

EL SUMARIO DE MERCURIO

Los vertidos de tierras presuntamente ilegales en la finca de Can Xupa han motivado la imputación por tráfico de influencias y delito contra la ordenación del Territorio y Urbanismo al regidor socialista Joan Manau y al ex concejal Ricard Estrada. Las grabaciones intervenidas muestran la gran influencia del ex edil del PP Jordi Soriano en el ayuntamiento de Sabadell, aun después de dejar de ser concejal.

A pesar que, tras las municipales de mayo de 2011, Soriano dejó de ser concejal del PP continuó disfrutando de relaciones de privilegio con el ajuntament de Sabadell como revela este asunto. Entonces Soriano se dedicó a varios negocios con los hermanos Rafael y Jordi Rojas y José Manuel González Parra, socios de la empresa Constresnius (a la que se contrató la ampliación del cementerio de Sabadell). Uno de los más lucrativos fue el vertido de tierras en la finca de Can Xupa procedentes de las obras de IKEA en el Parque Empresarial de Sant Pau de Riu-sec, del Metro de Sabadell y del AVE de La Sagrera.

Un asunto que precisaba de la agilización de las licencias municipales para lo cual Soriano utilizó sus contactos en el Ajuntament, particularmente con Joan Manau, primer teniente de alcalde regidor de Urbanismo i Espai Públic, y Ricard Estrada, de Sostenibilitat i Gestió d’Ecosistemes.

El problema radicaba en que Soriano y apadrinados sólo disponían de licencia para realizar trabajos de limpieza y relacionados con la hípica, pero no para verter tierras en dicha finca. Para sortear este obstáculo, Soriano se comunicó con Estrada para modificar la licencia a fin de que se le permitiera abocar tierras. A pesar de ello, empezaron a verter tierras, aunque se vieron obligados a pararlas a raíz de una inspección de la Policía Municipal. Soriano intentó continuar con esta actividad. Como se desprende de la conversación con una funcionaria de la regidoría de Urbanismo a quien le pregunta si puede continuar abocando tierras mientras tramita la licencia quien se lo deja muy claro:

No en principi, no. Jo fins que no tingui l’informe de la poli…que pot haver denúncia (…) lo que diu la llei és que ha d’estar parat fins que no tinguis la llicència.”

Soriano no se rinde y se pone en contacto Juan Carlos Sánchez, entonces regidor de Urbanismo, a quien le pide “flexibilitat” para continuar con los vertidos de tierras. Sánchez, que carece de competencias en la materia, lo deriva a Manau. El ex regidor popular le informa del estado de la cuestión y de su conversación con Sánchez. “Li he dit, dic Joan Carles, dic és que aquest migdia hem parat, per prudència hem dit parem, no? Però és clar, demà… demà tirarem endavant”.

Manau le pide datos del acta de la policía para tratar del tema con el jefe de la Policia Municipal. “En referència a aquesta acta, a l’aixecament d’aquesta acta número tal, li explicaré les circumstàncies i ja està, però aixins ell podrà veure l’acta i donà…i donà als agents una indicació concreta…pues envia’m el, el número d’aquesta acta”.

Denuncias congeladas

Las gestiones de Soriano dan el resultado apetecido. Así se lo comunica a un trabajador de la empresa Constresnius: “S’ha arribat a un acord amb l’Ajuntament de què treballarem paral·lelament”. En el caso que se presente la Policía Municipal le dice:

Que arribin allà, saludin i se’n vagin, dic perquè així els veïns els veuran i preveiem una mica de que si un veí truca per presentant-se denúncia, llavors, sí que ells la denúncia l’han de cursar, ens agradi o no ens agradi…”

Se ponen de acuerdo que si se persona la policía local, Soriano hablará discretamente con ellos y los remitirá al intendente José Miguel Duran, también imputado en la causa. La continuidad de los vertidos de tierras queda confirmada por la conversación entre Soriano y Estrada. El regidor socialista Estrada dice:

Ara m’ha trucat el Manau dient-me que la policia havia aixecat l’acta ahir i que, bueno, diu que…saps de què va això? Dic: home, clar que sé de què va…doncs, escolta…diga-li al Jordi que aquesta acta la deixarem allò congelada, però que no continuiïn les obres fins que tinguem això arreglat, perquè si hi ha una segona acta, llavors sí que tindrem un problema que haurem d’obrir un expedient (…) De moment, això està parat. Això ho hem parat, però vull dir que parin, que no posin ni un gram més de terra allà (…) Si la policia fa un altre parte, no es poden fer col·lecció de partes, saps? Vull dir que… no, perquè a la policia llavors també… també la desacredites”.

Los vertidos de tierras se detuvieron temporalmente, pero no para cumplir con la obligación de precisar de la licencia, sino porque el propietario y otros empresarios no habían pagado los trabajos realizados.

Agentes de la Policía Municpal en Can Xupa, en agosto de 2011.
Agentes de la Policía Municpal en Can Xupa, en agosto de 2011.

De hecho, Estrada fue a la finca para comprobar sobre el terreno las obras. Soriano informa de ello a González Parra y Rafael Rojas. El concejal de Sostenibilitat se comprometió a redactar personalmente el informe y, es más, a resolver otros temas problemáticos. Incluso había bromeado al ver las máquinas paradas, preguntando si estaban todos almorzando. Viendo el halagüeño panorama González Parra propone modificar la licencia para aumentar el volumen de metros cúbicos de tierra a abocar: “lo escaneo, lo reconvierto y le pongo la cantidad que yo quiera (…) Tengo un programa que puedo modificar el PDF (…) total es para enseñarlo, sólo”.

Siguen los vertidos… sin licencia

Los vertidos de tierras continuaron, a pesar de carecer de la preceptiva licencia y del parte de la policía local, como se deduce de las palabras de González Parra a su socio Rafael Rojas, ambos imputados:

De momento, llevamos dos días echando…y no… no nos han parado (…) Sí, estamos echando camiones, han echado esta mañana seis y están haciendo más viajes…De acuerdo que no tenemos la licencia. De acuerdo que no tenemos nada, pero hay que certificar, macho”.

La unidad de investigación de los Mossos se desplazó a Can Xupa donde comprobó el abocamiento de runas y cemento, lo cual podría constituir un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Un extremo también confirmado por González Parra en conversación con uno de sus trabajadores: “Están trayendo mortero, runa y mierda…Que sí que podemos echar, lo sabemos; pero, joder, cuanto más disimulemos mejor”. En el mismo sentido se manifiesta Rafael Rojas: “La gente ésta de aquí, de…de los del Can Xupa y eso, que les ha llegado como si fuera una carta para pagar lo del tema de la licencia, dice: coño, sino no la tenemos todavía, qué cojones”.

Días después. Estrada informa a Soriano de la denuncia de un empresario de la competencia (un tal Jaume vinculado a Transports i Excavacions Ribera) respecto a los abocamientos sin licencia en Can Xupa. El regidor socialista le responde al empresario, según interpretan los investigadores mintiendo para favorecer a Soriano, que no tenía constancia de este hecho. Cuando Soriano le comunica que 20 camiones habían abocado tierras en la finca, Estrada le contesta: “Jo no faig res…millor no saber-ho (…) i als teus col·legues els hi dius que alerta, perquè doncs aquí tothom s’ho mira pel mig del camí”.

En la misma comunicación, Estrada asesora a Soriano en la redacción de los requisitos de la Oficina de Gestió Ambiental Unificada (OGAU). Así le indica que exponga, faltando a la verdad, que la finalidad de estos trabajos es la mejora de la finca para su posterior explotación agrícola, a través de una cooperativa.

Vacaciones en el Pirineo

El dispositivo de vigilancia de los Mossos verifica que empresas como Gonquis SL abocan tierras procedentes del Metro de Sabadell que no se corresponden con vertidos autorizados, pues contienen bentonita y otros materiales prohibidos. También abocaron tierras en esta finca, procedentes de IKEA, la empresa Excavaciones y Extracciones Benjumea.

La magnitud de los vertidos fue tan elevada que se presentaron varias denuncias de los vecinos de las que Estrada informa puntualmente a Soriano. El concejal socialista le traslada su temor a que estalle un escándalo por la falta de actuación municipal ante estos requerimientos y por el vertido de bentonita. Esto motiva que González Parra le dé las siguientes instrucciones a uno de sus empleados:

Que vayan echando por las zonas que se pueda echar, casi más disimulado y que echen la tierra que está encima”. Además, le indica: “Vale, sí, porque lo que tienen ahora es…casi todo lo que hay que echar para abajo es mortero y hostia de ésta. Tienen que echarla para abajo y taparlo”.

Otra comunicación entre Soriano y Rafael Rojas arroja luz sobre las relaciones entre el ex edil popular y Manau. Soriano le comenta a Rojas que tiene pensado pasar unos días de vacaciones con Manau en el Pirineo: “Egoísticament, més enllà de que hi ha una bona relació, vull dir, també hi ha una part egoísta, vull dir, ara que tenim Territori i Urbanisme i clar, també penso, hòstia. Ara…ara més que mai, no?”

Confidencias de alcoba

Por otro lado, en una conversación personal de Soriano con una mujer con la que mantiene una relación sentimental, éste le confiesa:

Mira te lo enseñaré un día de estos…Te llevaré para que veas lo que hay y te vas a quedar acojonada cuando veas las montañas de tierra que bloquean una riera…Me da miedo ir, pero mucho miedo, de verdad y el Ayuntamiento, vamos, ha cerrado los ojos, pero es que llega un momento que no (…) lo tienes que ver para hacerte una idea…Es impresionante, es acojonante (…) es que si no nos paran se los empuran a ellos, ¿eh? O sea que la Generalitat es que se lleva al Ayuntamiento por delante”.

Soriano le pide a su compañera que entregue una documentación en el Ayuntamiento para evitar que trascendiese su interés personal en el asunto.

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Foto portada: Los concejales Paco Bustos, Joan Manau (centro) y Ricard Estrada (derecha) ante una rueda de prensa en relación al caso Mercurio. Autor: David B.