L’ESTAT DE LA CIUTAT
Hace aproximadamente un mes que Juan Carlos Sánchez Salinas fue investido alcalde de Sabadell. Un periodo excesivamente corto para valoraciones y lejos de los cien días de gracia que tradicionalmente se concede a los cargos ejecutivos. Aún así nos arriesgaremos a realizar una primera evaluación.
El 5 de marzo Juan Carlos Sánchez accedió a la alcaldía en circunstancias excepcionales como resultado de la crisis mercurial. Tras haber ostentado el cargo de manera accidental, mientras Manuel Bustos se apartaba “unos centímetros” del poder y se resistía a abandonarlo a pesar de las graves imputaciones que pendían sobre su persona. Un periodo no demasiado halagüeño donde apareció prisionero del aparato local del partido dominado por Bustos, comprometiendo su imagen de político abierto y dialogante.

Su investidura marcó un anticlímax tras una intensa crisis política donde el PSC y él mismo se desgastaron a fondo. En su discurso de investidura apuntó la voluntad de “caminar sólo” que pareció confirmarse con la negativa a ratificar su confianza en Montserrat Costa, pareja del alcalde y pieza clave en el organigrama del régimen bustista.
Desde entonces, Sánchez parece haberse instalado en una suerte de plácido continuismo sin dar pruebas de abordar las impostergables tareas de regeneración democrática de la administración local tras 14 años de régimen bustista.
Así continúan en sus puestos los cargos de confianza imputados Xavier Izquierdo y Manuel Somoza, cuya continuidad se justificó aduciendo que se necesitaba un margen de tiempo para realizar el traspaso de poder en dos áreas tan importantes como Vía Pública y Urbanismo. Asimismo tampoco se ha apartado de sus funciones al jefe de la Policía Municipal, Josep Miquel Duran, ni a la arquitecta Elena Galera, también imputados.
Por otro lado, Sánchez no ha emitido ninguna señal de presionar a los tres concejales imputados, Manuel y Paco Bustos y Joan Manau para que, siguiendo el ejemplo de Ricard Estrada, entreguen el acta de regidor. Tampoco se sabe que haya realizado ninguna gestión para apartar a Paco Bustos de su responsabilidad de primer secretario de la federación socialista del Vallès-Sud. Si nos atenemos al código ético del partido, debería haber dimitido al ser imputado, como hicieron Manuel Bustos y el diputado Daniel Fernández de sus cargos en el partido.

Tampoco ha dado ninguna señal de emprender la necesaria renovación de Ràdio Sabadell, instrumento de propaganda al servicio del bustismo. Desde el 27 de noviembre se espera la convocatoria del Consell Assessor de la emisora encargada de elegir director/a. Es más, en el último consejo de administración, con los votos de ICV, se desestimó la opción de cesar al actual director y nombrar un coordinador/a con la misión de realizar una auditoría y poner orden en la casa.
Pros y contras de un alcalde
A los pocos días de su investidura, Sánchez cometió el error de arropar al exalcalde el 9 de marzo, en la segunda comparecencia de Bustos ante el juez instructor. Un gesto que parecía desmentir su discurso de investidura y contrapesar el efecto del cese de Costa. Sin duda, la más elemental prudencia política aconsejaba no mostrar su apoyo a un político marcado por graves acusaciones de corrupción y abuso de poder. Quizás fue un gesto para no incrementar su aislamiento en la sección local del partido forjada, como él mismo, bajo la sombra de Bustos.
Ciertamente, Sánchez hace gala de un estilo de ejercer el cargo, sensiblemente diferente a las maneras imperiales de su predecesor en el cargo. Las nuevas maneras son austeras y sencillas. No obstante, aunque las formas son muy importantes en política, son insuficientes para resolver las tareas de regeneración democrática imprescindibles tras la larga y ominosa etapa de Bustos.

En su favor podría argüirse que el flamante alcalde carece de los apoyos necesarios en la sección local de su partido, que continua dominada por Manuel Bustos y necesita tiempo para primero aposentarse en el poder y luego encarar dichas tareas.
En su contra, puede argumentarse: ¿qué otra cosa podría esperarse de la mano derecha de Bustos? Resultaría ingenuo esperar del segundo de a bordo del régimen que levante las alfombras y realice una limpieza a fondo del Ayuntamiento y del partido, cuando lo que más le conviene es que se sepa lo menos posible de la etapa pasada.
El cumplimiento de las citadas tareas, el cese de todos los imputados y la efectiva renovación de la emisora municipal serán las pruebas suficientes para medir la voluntad de regeneración democrática del alcalde Sánchez.
La responsabilidad de la oposición
La renuncia de Bustos y la investidura de Sánchez deshicieron la opción de la moción de censura de los heterogéneos y fragmentados grupos de la oposición. Por distintos motivos, ni CiU ni ICV estuvieron por la labor.
En esta fase de transición, hasta las municipales del 2015, la oposición tiene la elevada responsabilidad de obligar al ejecutivo local a cumplir con las tareas de regeneración democrática planteadas por el caso Mercurio. El bloque opositor exigió en diversas mociones la dimisión de todos los cargos electos, de confianza y funcionarios imputados que aún no ha sido satisfecha. Un frente opositor que parece haberse deshecho tras la agria polémica en Ràdio Sabadell, al abrir una brecha entre ICV y el resto de formaciones opositoras.
No obstante, esta responsabilidad política de fiscalizar al equipo de gobierno continúa vigente y la ciudadanía juzgará a cada cual en las urnas.
Perspectivas políticas
El caso Mercurio ha debilitado extraordinariamente la imagen pública del PSC en Sabadell. La caída del líder carismático, envuelto en graves imputaciones de corrupción y abuso de poder, resulta una expresión local de un fenómeno general que refleja la descomposición del régimen de la segunda restauración borbónica y la pérdida de legitimidad de una clase política desacreditada: desde la hija del Rey a oscuros concejales de provincias, pasando por presidentes de comunidades autónomas y secretarios generales de partidos en el poder.
Una situación, que unida a la profundidad de la crisis económica y social, tendrá efectos de fondo en las municipales del 2015 y que, como apuntan las encuestas, marcan la tendencia al declive de las formaciones centrales del sistema de partidos: PSC, PP y CiU, a favor de formaciones situadas en las polaridades del espectro político como Ciutadans, ERC, CUP o ICV-EUiA.
Tras este incierto telón de fondo, esperaremos a los 100 días para realizar una valoración más rigurosa de la gestión del alcalde Sánchez y del comportamiento de las fuerzas políticas representadas en el consistorio.
