Fernando VII

Tres visitas reales (1828, 1857 y 1871)

En otras entregas de esta sección hemos relatado las visitas a la ciudad de la reina Isabel II y las dos de Alfonso XII. En ésta narramos las recepciones de que fueron objeto en Sabadell Fernando VII, la infanta María Luisa Fernanda y Amadeo I de Saboya.

El 9 de abril de 1828 el rey absolutista Fernando VII visitó Sabadell acompañado de su tercera esposa, la reina María Josefa Amalia, en el marco de un viaje por Catalunya y donde expresó su deseo de subir al monasterio de Montserrat y conocer Sabadell y Terrassa.

Entonces Sabadell tenía en torno a los 5.000 habitantes y se reducía a las calles Sant Quirze, Pedregar, Manresa, plazas Sant Roc y Major y los llamados Arrabales. A fin de preparar la visita regia, la primera de un monarca hispánico, el Magnífico Ayuntamiento constituyó la Junta de Obsequios formada por el alcalde (bayle en la terminología de la época), Josep Salvany, el cura-párroco Tomás Miret, el escolapio Josep Rius, profesor de retórica del colegio de la orden, situado en el actual edificio del Ayuntamiento, el regidor decano y el guardián de los padres capuchinos cuyo convento se ubicaba donde ahora está la plaza Marcet. Todos ellos personas “distinguidas por su amor al Rey y adhesión a su Real persona”.

Los fondos necesarios para los gastos de la visita regia se obtuvieron, según consta en Libro de Resoluciones, “del producto del arbitrio de seis dineros por libra gruesa de carne que se cobra para la conducción de aguas de esta población”. El pregonero anunció a los vecinos la noticia y les pidió que limpiaran y adornaran las calles y plazas. La población respondió al llamamiento levantando arcos de triunfo, engalanando las calles con guirnaldas y colgaduras en los balcones, así como pancartas donde se leían salutaciones en verso. Además, el Consejo de la Villa se encargó de adecentar el camino vecinal que transcurría por la actual carretera de Barcelona y pasaba por Barberà del Vallès.

Los fabricantes organizaron una exposición de sus productos en el salón del colegio de los Escolapios, el edificio más noble de la ciudad que había sido cedido a la orden religiosa por el marqués de Ciutadilla. Del mismo modo, las autoridades municipales decidieron que la real pareja fuera recibida en la residencia de los escolapios. El día señalado, el alcalde y los miembros de la Junta de Obsequios, montados sobre caballos ricamente enjaezados, se desplazaron a la frontera del término municipal para recibir al monarca. Allí, el alcalde pronunció el siguiente discurso:

“Señor: el Baile y los comisionados de nuestra villa de Sabadell se presentan a V.M. a la entrada del término y jurisdicción para tributar a V.M. y a la Reina nuestra Señora el homenaje de gratitud y respeto que le son debidos, felicitando al mismo tiempo a V.M. por su feliz llegada a esta villa. Dígnese aceptar el corto obsequio que ella le tiene preparado como un testimonio de gratitud y afecto. Señor: una exposición de manufacturas fabricadas en la misma se tiene dispuesta en el salón del Colegio de la Escuela Pía; y ya que esta vecindad no ha logrado la dicha de albergar a S.M., dígnese al menos apearse por algunos momentos, para visitar y examinar aquellas manufacturas, que con eso dará un día de satisfacción y gloria al Ayuntamiento, a los fabricantes y a toda la villa”.

Tras unas breves palabras de respuesta del monarca absolutista, la comitiva real continuó la marcha precedida por la Junta de Obsequios hasta entrar a la población donde se había instalado una glorieta formada por arcos cubiertos de ramas y flores y dos estatuas simbolizando la Justicia y la Prudencia con una inscripción que empezaba con estos versos: “Entrad, Señor, que la villa/blasona fidelidad…”. El Ayuntamiento en pleno, el párroco de Sant Feliu, los capuchinos y escolapios con todos los niños de sus escuelas esperaban al cortejo real. En el corto trayecto entre el coche de caballos y la entrada de la Escuela Pía fue cubierto con flores por doce niñas, una de las cuales leyó una poesía alusiva a la industria de Sabadell.

El Rey y la Reina visitaron la exposición consistente en telas y paños fabricados en Sabadell que, al parecer, gustó tanto a Fernando VII que ordenó a su séquito que también fuera a verla. El rector de los escolapios solicitó al monarca, en nombre de la villa, de la orden religiosa y de los 500 niños que recibían enseñanza en ella autorización y ayuda para construir una iglesia. Esta petición sería satisfecha el 22 de enero del año siguiente cuando el Rey donó 24.000 duros de su patrimonio para edificar un templo de estilo neoclásico, ubicado frente a la actual plaça del Dr. Robert, cuyas obras dirigidas por el arquitecto Antonio Cellés finalizaron en septiembre de 1832 de la que posteriormente se hicieron cargo los claretianos.

Tras la visita a la exposición, desde el balcón del colegio, los monarcas contemplaron las danzas populares ejecutadas por doce parejas. Acto seguido, acompañados por la Junta de Obsequios montada a caballo, pasaron por la plaza Mayor donde se habían instalado dos estatuas simbolizando la Industria y el Comercio, con los escudos del Rey y de Sabadell, y abandonaron la ciudad. La visita había durado una hora exacta.

Los duques de Montpensier

Sabadell no conoció los fastos de otra visita de la casa real, hasta el 31 de octubre de 1857, cuando recaló en la ciudad la infanta María Luisa Fernanda, hija de Fernando VII, hermana de la reina Isabel II, y casada con Antonio de Orleans, duque de Montpensier que sería aspirante al trono de España tras el derrocamiento de Isabel II y considerado el instigador del asesinato del general Joan Prim.

Luisa Fernanda de Borbón
Luisa Fernanda de Borbón

La visita fue preparada por el alcalde Antoni Roca, el síndico y tres fabricantes que se desplazaron hasta Madrid, sabedores del viaje que la pareja tenía proyectado a Barcelona, con el objetivo que la infanta y su esposo se acercasen a Sabadell. Entonces la ciudad contaba con unos 14.000 habitantes, se había abierto la Rambla, el ferrocarril había llegado en 1855 y muchas fábricas ya funcionaban movidas por máquinas de vapor.

Conocida la respuesta positiva de la pareja, el Consejo Municipal acordó levantar un pabellón en el apeadero del tren, al final de la Rambla, y organizar una exposición de pañerías para que “puedan apreciar el progreso industrial de Sabadell”. A las nueve y media de la mañana llegaron los duques en un tren especial donde les esperaba una muchedumbre. Tras remontar la Rambla, engalanada con un arco triunfal formado por madejas de lana, se dirigieron a la iglesia de Sant Feliu donde fueron recibidos por el párroco Josep Regàs. Desde allí se trasladaron al Cercle Sabadellès, inaugurado en febrero del mismo año, donde visitaron la exposición de los productos industriales. Después de ser obsequiados con algunos artículos manufacturados, fueron hasta la mansión del “rico catalán” Pere Turull donde almorzaron acompañados por el alcalde y dos ediles, mientras que el resto de la comitiva fue agasajada con un banquete en el Cercle Sabadellès. A las tres de la tarde los duques de Montpensier abandonaron la ciudad y el Ayuntamiento decidió dar el nombre de la infanta a una calle recién abierta cerca del ferrocarril.

Esta visita sería considerada el ensayo general de la que realizó la reina Isabel II el 28 de septiembre de 1860.

Amadeo I de Saboya

En un ambiente más sombrío tuvo lugar, el 22 de septiembre de 1871, la visita a la ciudad del rey “demócrata” Amadeo I de Saboya, en el marco de su periplo por Valencia, Aragón y Catalunya. El monarca, entronizado en noviembre de 1870 con el apoyo del general Prim, tuvo un breve reinado de poco más de dos años. Amadeo I no fue recibido con los fastos de las anteriores visitas regias y, según Andreu Castells, se topó con “mur de fredor protocolària” en una ciudad de claras simpatías republicanas y federales.

Amadeo de Saboya
Amadeo de Saboya

A pesar de ello, se nombró una Junta de Obsequios, presidida por el alcalde accidental Francesc de Padua Benessat. El Rey visitó el Ayuntamiento y la Casa de Beneficencia, conocida popularmente como la Casa de la Caritat, e hizo donación de 3.000 reales para los pobres y necesitados y 1.400 más para la Junta de la Casa de Beneficencia. Los industriales de la ciudad le entregaron un escrito, firmado por Teodoro Mena, “periodista y literato”, con el siguiente encabezamiento: “La Industria de Sabadell a don Amadeo I de Saboya. Memoria que los fabricantes de esta población dirigieron a S.M. con motivo de la visita hecha a esta villa”. El monarca pernoctó en la masía de Can Borgonyó.

Los favores de Alfonso XII

La monarquía fue restaurada en 1875 en la persona de Alfonso XII, quien no visitó Sabadell. No obstante, el 2 de marzo de 1877, con motivo de la visita del monarca a Barcelona, una comisión del Ayuntamiento de Sabadell acudió al puerto de Barcelona para recibirle y “hacerle patente en nombre de Sabadell el testimonio de profundo respeto y consideración en que se le tiene”. Los comisionados le hicieron entrega de un escrito con la petición que se concediese a Sabadell el título de ciudad. En el documento hacían constar que Sabadell contaba con 18.248 habitantes, 4.000 casas, excelentes vías de comunicación, 32 fábricas de vapor y cinco hidráulicas, un consumo anual de dos millones de kilos de lana, que producían 400.000 piezas de todos los tipos que se vendían por toda España y daban empleo a 10.000 obreros que suponían unos salarios de 100.000 pesetas semanales.

Foto portada: Reial Decret que atorga el títol de ciutat a Sabadell.
Reial Decret que atorga el títol de ciutat a Sabadell.

Había pasado poco más de un mes, el 17 de abril de 1877, cuando el monarca firmó el Real Decreto otorgando el título de ciudad y el 6 mayo de 1882 concedió al Ayuntamiento el tratamiento de Excelencia. El 29 de marzo de 1883, Alfonso XII, mediante otro Real Decreto, otorgó la petición largamente reivindicada para que Sabadell fuese cabeza de un partido judicial, independizándose de Terrassa. Sin embargo, no fue hasta la regencia de María Cristina, en 1886, un año después de la muerte de Alfonso XII, cuando se logró la creación de un distrito electoral a Sabadell que le permitía elegir un diputado a Cortes para representar sus intereses.

No fue hasta el 18 de abril de 1904 que Sabadell no recibió a otro monarca, el joven Alfonso XIII, como hemos relatado en otra entrega de esta sección.

Bibliografía

CARRERAS COSTAJUSSÀ, Miquel. Elements d’història de Sabadell. Edicions de la Comissió de Cultura, Sabadell, 1932.
CASTELLS, Andreu. Sabadell, l’informe de l’oposició. Prolegòmens (1788-1868). Ed. Riutort, Sabadell, 1975.
– Sabadell, l’informe de l’oposició. República i acció directa (1868-1904), Ed. Riutort, Sabadell, 1977
MATEU VIDAL, Ernest. Franco en Sabadell, Archivo Histórico de Sabadell, 1943

Foto portada: las Escuelas Pías, ahora edificio consistorial, acogieron la primera vista de un rey español a Sabadell.